HISTORIAS DE LA COLONIA (I)
Ramón Moreno
Como en todas las colonias, en Canarias, que no era una excepción, ocurrieron miles de historias –fueron más de cinco siglos de cruel y depredador colonialismo– que siempre tenían que ver con la acción de la propia metrópoli, España.
No sólo distorsionando y manipulando la verdadera historia del pueblo canario sumiso, sino inventando y fabricando una nueva a su conveniencia e intereses. La historia colonial de Canarias, en la que no vamos a entrar a fondo, por lo extensa y copiosa, y de la que forma parte la cruel y cruenta Dictadura Franquista, que tanto marcó a este pueblo, está plagada de episodios al cual más ignominioso.
No obstante, sí abordaremos algunos casos muy significativos ocurridos en la última etapa colonial, cuando España se agarraba a un clavo ardiendo para seguir perpetuándose "sine die" en nuestra tierra, aún a costa de conculcar flagrantemente el Derecho Internacional.
Aparte de la corrupción generalizada existente en la colonia, protagonizada por la llamada "clase política" de la época, que estaba bajo sospecha, y sobre la cual recaía la carga de la prueba, (recuérdese los famosos escándalos de Tindaya, Aeromédica, el PECAN, Agencias de Viajes, y un sinfín de delitos de tráfico de influencias, prevaricaciones etcétera, etcétera); el pueblo canario estaba absolutamente manipulado, con el voto cautivo, indefenso e inerme, debido a las "actuaciones" de unos partidos políticos cuyo credo era el enriquecimiento personal de sus "dirigentes", en lugar del bienestar general de nuestro pueblo, y que se mantenían en el poder al precio que fuera, proliferando las prácticas deleznables y los numerosos transfuguismos.
Pero uno de los asuntos más rocambolesco, esperpéntico, y hasta denigrante, de esa última etapa colonial, fue sin duda, el caso de la llamada Reforma de Estatuto de Autonomía de Canarias. Un engendro político-jurídico, que no solucionaba los verdaderos problemas de Canarias (inmigración, demarcación de nuestras fronteras, delimitación de las aguas archipelágicas, etcétera), y que en la práctica era una especie de Franquicia, mediante la cual, la Casa Central, la Franquicia Matriz, España, nos subyuga imponiéndonos sus leoninas condiciones.
Dada la falta total de intelecto y otros valores, carencias comunes en aquella etapa, a los políticos de entonces no se les ocurrió otra "brillante idea", que copiar el Estatuto Catalán, y así articularon un auténtico bodrio de texto estatutario que, según ellos, "era el mayor techo competencial, alcanzado nunca para Canarias"; cuando en realidad era una retahíla de materias, en las que, en última instancia, decidía siempre el Congreso y Senado españoles, y cuyo objetivo prioritario era "no ser anticonstitucional".
Pese a que dicho texto había sido consensuado por el sucursalista PSC y la seudo nacionalista CC, el ínclito Presidente del llamado Parlamento de Canarias (cuyo Hemiciclo lo "adornaban" sendos cuadros con las canallescas escenas de la espada del conquistador castellano en el cuello del aborigen, de rodillas y sometido, ˇqué gran vergüenza!), un tal Gabriel Mato, de triste memoria, envió – siguiendo instrucciones de su partido, el ultra nacionalista español, PP– el texto aprobado al denominado Consejo Consultivo (otra entelequia más de las instituciones coloniales, llamado así porque sus miembros se "consultaban" entre ellos, qué hacer), para ratificar su "constitucionalidad".
Este personaje, cuyo único mérito era ser hermano de una tal Ana Mato, muy próxima al tristemente famoso José María Aznar, que fuera Presidente del Gobierno español, y del Partido Popular, en coalición con CC en aquella época, protagonizó un "sainete español", haciendo dejación de la exquisita neutralidad y asepsia política que, supuestamente, debían presidir sus actuaciones. ˇOtro execrable capítulo más de la negra historia colonial de España en Canarias! Que ponía de relieve, no sólo la inoperancia de las supuestas "Instituciones Canarias", sino la infamia de la metrópoli y la clase de sujetos que las "presidían".
El españolista Gabriel Mato, era un fiel exponente, corregido y aumentado, del "peninsular exitoso", sinónimo que se correspondía en Canarias con la figura europea del "inmigrante exitoso" de tanta repercusión social y mediática. Y que en nuestro Archipiélago cobrara especial significación, por cuanto se trataba de una casta de colonos privilegiados que no veía, en principio, cuestionada su presencia en nuestra tierra, lo que les dio alas para acaparar todo el poder político y económico, al servicio de la "Madre Patria", y los necesarios puestos de mando y decisión.
Con el "valor añadido" de convertirse en "canarios consortes", mediante el embaucador y dicharachero mecanismo del "prodigioso braguetazo", también conocido como "el prodigio de un coitazo" o, unas muy bien calculadas, estudiadas y selectivas nupcias.
De ahí, el por qué Antonio Cubillo, desde la "Voz de Canarias Libre" que emitía desde Argel, "instara a las mujeres canarias a que le pusieran los cuernos a sus maridos godos". Práctica, que no se sabe si llegó a generalizarse, o sólo quedó en tremendas cornamentas aisladas…
Canarias, Agosto de 2006.