LA HISTORIA  Y  SUS   SIMILITUDES  (I)

 

Andrés  García  Montes

 

El pasado 18 de julio de este año 2006, se cumplieron 70 años del inicio de la Guerra Civil Española, no es producto del azar que a lo largo de este tiempo se haya venido tratando de enterrar y silenciar lo que quizá fue la guerra civil más cruenta y terrorífica no sólo del siglo XX, sino de la historia. Esta afirmación se basa en el hecho fácilmente perceptible que las fuerzas económicas, sociales, políticas e ideológicas, que le fraguaron, son las mismas que después de condenar a la humanidad al horrible baño de sangre que representó la Segunda Guerra Mundial, no han dejado de practicar desde entonces la agresión por todas las vías y medios para aniquilar a través de la ley de la selva las luchas por la justicia, el progreso, la soberanía, que la humanidad ha desarrollado frente a su dominación imperial. Setenta años después que Franco y sus aliados se alzaron con el apoyo sin límites del fascismo internacional y lo más criminal, la cómplice  indiferencia de los aludidos intereses con sede en Inglaterra, Francia y los Estados Unidos  principalmente, dieron al traste con el hermoso sueño que representó la II República Española, no sólo para el pueblo español, sino para el mundo de setenta años atrás. Esos intereses que han escrito tan vergonzosa y condenable página en la historia de la humanidad, han creado las condiciones y conducen a la humanidad en la actualidad a peligros similares y globalmente superiores a los que caracterizaron el holocausto de la guerra civil española y la II Guerra Mundial.

 

Para comprender la magnitud y el alcance del planteamiento que antecede, irremediablemente hay que recurrir a la historia, buena parte tergiversada por esos poderosos e inescrupulosos intereses.

 

La II República Española nace a comienzos de la década del treinta del siglo XX, justamente cuando se cumplía la predicción de Federico Engels, quien para 1845 en su obra Socialismo Científico sostiene que el Capitalismo cae en cíclicas crisis de diez en diez años aproximadamente, por efectos de la centralización del capital en pocas manos debido a la ganancia, al lucro, que caracteriza a la economía de dicho sistema social, lo que genera la pérdida del poder adquisitivo de las grandes masas al acelerado ritmo  de la centralización del capital, lo que crea las crisis de superproducción y la contracción del mercado. En efecto, la I Guerra Mundial comenzó en 1914 y terminó en 1918, de 15 a 20 millones de muertos trágico saldo de este acontecimiento, sólo resolvió el problema de superproducción por  diez u once años, pues para 1929 estalla la conocida recesión económico–financiera que condujo a la quiebra a centenares de bancos, miles de empresas y millones de trabajadores fueron condenados junto a sus núcleos familiares al hambre y la miseria a través del desempleo. En medio de este caos nace la II República Española que no tiene otra salida una vez barrida la monarquía por un pueblo que despertaba de un sueño de siglos de oscurantismo religioso y bestialmente represivo, que emprender una revolución que permitiera barrer al feudalismo enquistado en la sociedad española y que había hecho el poco envidiable milagro de condenar a España a caminar a la cola de Europa no obstante de haber tenido a su disposición el oro y la plata de América. La República no tenía otra salida que colocarse a la altura histórica del resto de Europa con bastante retrazo frente a Inglaterra y Holanda que lo habían hecho en la segunda mitad del siglo XVII y de Francia en el siglo XVIII.

 

Pero la situación internacional no podía ser más adversa a esa imperiosa necesidad del pueblo español,  pues a esa crisis mundial había que sumarle la ya consolidada revolución socialista de Rusia y el ancestral terror de toda la oligarquía mundial, principalmente de esos intereses descritos a lo que se le unía el crecimiento y consolidación del fascismo, representados por Italia y Alemania, pues muchos veían en él, la solución a la crisis de superproducción a que las  contradicciones del Sistema Social Capitalista había condenado a la humanidad en aquel momento histórico.

 

La única solución que el Sistema Social Capitalista conoce para resolver las crisis de superproducción es la guerra, pues su dialéctica es destruir para luego construir, de forma que para los aludidos intereses la II Guerra Mundial ya estaba en gestación al nacer la II República Española. Esos intereses aterrorizados ante las reformas y cambios que introducen y ejecutan los republicanos españoles, ven en ello el terrible peligro que se diera en España la revolución bolchevique, lo que prendería la mecha en un mundo en crisis como el de aquel momento con grandes masas agitadas y al borde de la desesperación, frente a un sistema acorralado y sin capacidad de respuesta. Esta compleja situación, obligaba a apagar la humeante mecha española, y ello les obligó a trazar la estrategia a seguir, ante una situación de amplia complejidad

 

La  lectura de los conocidos acontecimientos que alimentan esta parte de la historia, nos indican con muy baja posibilidad de error que esa estrategia fue la siguiente:

 

Enfrentar los estados fascistas al proceso de cambios español, así lograban apagar la preocupante mecha española y debilitar al fascismo, luego maniobrarían para lograr enfrentar al fascismo con la revolución socialista de Rusia y una vez que el fascismo acabara con esta y se debilitara con  dichos  enfrentamientos, ellos fresquesitos y bien preparados se harían dueños de la situación, al más bajo costo.

 

Sólo así se explica que mientras Pío XII bendecía las armas que en manos de los más de cien mil boinas negras que Mussoline enviaba a España acompañados de los aviones más mortíferos y modernos de la época enviados por Hitler para que hicieran el primer bombardeo a una población civil que registra los anales de la guerra en Guernica, Francia e Inglaterra  declaraban su adhesión al principio de no intervención  y los Estados Unidos con su indiferencia contemplaban impávidos aquel genocidio y la masacre de todo un pueblo con el añadido de un criminal cierre de fronteras y embargo de la venta de armas al pueblo y al legítimo gobierno español, que junto a las brigadas internacionales derrochaban heroísmo ante un enemigo superarmado, criminal y fanático como lo es el fascismo que para la época ya estaba preparándose para  la II Guerra Mundial y poseía las armas más mortíferas y destructivas, convirtiendo  a España y su pueblo, en el laboratorio de lo que más tarde sería  el holocausto de la II Guerra Mundial.

 

Su crasso error fue que no contaron con que los fascistas también tenían su estrategia y en esta primera fase se prestaron gustosos a la maniobra, pues uno de los objetivos que su estrategia perseguía era impedir que el petróleo del medio oriente alimentara el funcionamiento de la maquinaria de guerra inglesa, que era a quien ellos temían, pues tal como se vio posteriormente Francia quedó fuera de combate en menos de un mes. Como es bien conocido el camino más corto para que ese petróleo llegara a Inglaterra es el Mar Mediterráneo, el que tiene dos punto claves, el Canal de Suez, entonces en manos de los ingleses ya que toda esa zona era parte de su imperio colonial y allí mantenía un fuerte ejército bien armado y pertrechado que hacía difícil y costoso su dominio, el otro punto es el Estrecho de Gibraltar, donde los ingleses mantienen incluso hoy, una colonia de unos pocos kilómetros cuadrados, una especie de gran roca conocida como El Peñón de Gibraltar. Para el dominio de este pase era necesario un gobierno adicto al eje en España y la II República Española no lo era. El dominio de este punto era clave, pues ello obligaba a que los tanqueros  tuviesen  que dar la vuelta a casi todo el continente africano y en los más de 20 dìas que tardaban en tan largo camino eran localizados y hundidos, no fue por casualidad que Alemania inicia la II Guerra Mundial con la flota de submarinos más grande que conoció la historia hasta ese momento. Así, que entre otros aspectos, el fascismo mundial también  le era necesario acabar con la II República Española. Que esto era así, lo denota que una vez Francia en poder de Alemania, Hitler pide una entrevista con Franco, la cual se llevó a cabo en la ciudad de Hendaya cerca de lo Pirineos franceses, allí  Hitler le ordena a Franco que invada a Gibraltar y entre oficialmente en la II Guerra Mundial. Franco ducho en traiciones y quizá con una visión histórica más realista, se niega a cumplir las órdenes de quien le llevó a ostentar el poder en España. Este inesperado revés determinó que Hitler enviara al mariscal Rommel a que cruzara gran parte del desierto del Sahara rumbo al camal de Suez, este experto  general electrizó al mundo al pulverizar todos los obstáculos que los aliados le pusieron en el camino, hasta que ya cerca de su objetivo los ingleses descansados y bien  atrincherados le presentan batalla a las cansadas tropas de Rommel, donde el general inglés Montgómery le destroza, poniendo fin a su indetenible avance. Tal fue la Batalla del Alamein

 

Otra de las jugadas claves del fascismo fue su célebre tratado de no agresión con la Unión Soviética que como bien definió Stalin aquello era un problema del mundo Capitalista, pues el socialismo tenía muy claro que las partes en pugna buscaban su destrucción. Este fue el craso error en la estrategia de los mencionados intereses, pues el fascismo  decidió atacar primero a los aliados y no a la revolución bolchevique como ellos  hubiesen querido. Con dicho tratado Hitler se cubrió las espaldas y acorraló a Inglaterra, mientras Francia postrada no presentaba peligro, los Estados Unidos como siempre pescando en río revuelto y viendo los toros desde la barrera, no representaba para fecha ningún dolor de cabeza, mientras la situación era ampliamente favorable en  aquellos primeros tiempos de la guerra,  al fascismo, lo que les hizo creer que eran los inevitables ganadores, eso determinó que Hitler vencedor en todos los frentes hasta ese momento, cometiese el error más garrafal de su vida e irrespetando el tratado de no agresión con la Unión Soviética ordenara la invasión a ésta, lejos estaba de pensar  que esta decisión representaba su tumba, pues allí le castigó la estrategia mejor dirigida de la guerra. La sorpresa impidió que la Unión Soviética presentara una seria resistencia al arrollador avance alemán, así que éstos avanzan ante una débil resistencia, lo que permitió a la Unión Soviética preparar su ejército en la retaguardia, mientras organizaba las guerrillas en las partes conquistadas por los alemanes.

 

Cuando los alemanes cerca de Moscú anuncian al mundo la caída definitiva de la Unión Soviética, Stalin ordena el Avance del Ejército Rojo, al tiempo que la guerrilla en la retaguardia  destruye la infraestrutura en las partes ocupadas impidiendo que el grueso del  ejército alemán en los frentes fuese alimentado, ello le permite al Ejército Rojo avanzar e ir pulverizando a las avanzadas alemanas que retrocediendo tratan de hacerse fuertes en su cuartel General en la ciudad de Stalingrado donde  el ejército de la Unión Soviética le cierra en una férrea tenaza y después de sangrientos enfrentamientos convierten a Stalingrado en el inicio del gran descalabro de un ejército vencedor hasta entonces en todos los frentes. Allí quedó enterrada la consigna de Hitler. “ Un general alemán no se rinde, se muere “,pues allí Von Palous se rindió con más de 2500 altos oficiales y el ejército alemán  sufre su peor derrota. Después de este descalabro y sólo después de él, el ejército alemán comienza a retroceder en todos los frentes.

 

Coninúa