La historia y sus similitudes   (IV)

 

Andrés García Montes

 

Concentración del Capital y sus Secuelas:

 

Terminada la II Guerra Mundial los ganadores se dividieron el mundo, las potencias imperialistas encubrieron el dominio colonial tras el sofisma de “ zonas de influencia “.

 

Como es bien conocido pronto se estableció el enfrentamiento entre los sistemas sociales Capitalista y Socialista que generó la larga y singular  “ Guerra Fría”. La bien conocida tendencia del capitalismo a centralizar el capital en pocas manos que se vio incrementada con la Guerra Fría bajo la óptica que el capitalismo se fortalece al amparo del poder económico de sus representantes, lo importante no es el número de capitalistas, sino el poder económico que centralizan, la cuantía de la riqueza que acumulan individualmente. Así toda la estructura del sistema va dirigida a lograr ese fin. La Sociedad de Consumo juega papel preponderante en la acelerada centralización  del capital, pero esa tendencia se exacerbó después que el campo socialista entró en crisis en 1990, llegando en nuestros días a ofrecer índices obscenos y aberrantes. Si la riqueza estuviese distribuida en  forma justa y equitativa, sería imposible hablar de hambre, desnutrición o muertes por inanición, pero estas calamidades aumentan en directa proporción a la centralización del la riqueza en pocas manos. ¿Qué espacio queda para dudar que a medida que el capitalista es mas rico es porque se he adueñado del patrimonio o parte de éste, de muchos personas que pasan a la condición de pobres o hambrientos?.

 

Voces tan autorizadas como el presidente de Cuba Fidel Castro, ha afirmado que los tres multimillonarios mas ricos del mundo tienen ingresos al año equivalentes al Producto Interno Bruto ( P.I.B. ) de los 49 países más pobres de la tierra. Hablamos de aproximadamente 1500 millones de personas. Los 200 multimillonarios más acaudalados del mundo centralizan una fortuna que llega o se aproxima a 1,5 billones de dólares. Semejantes aberraciones no pueden tener otras respuestas sino las que nos dicen personas tan autorizadas como: Saramago, Gabriel García Márquez, Ignacio Ramonet, entre otros, que nos hablan que más de la mitad de la población mundial, unos 3500 millones de seres humanos, han sido abrazados por la pobreza. Desde los que tienen dificultades para comer dos o tres veces al día, hasta los que pasan todo el día o varios días sin comer. Lo dicho y mucho más indica lo pernicioso de la extendida práctica de la centralización del capital y lo erróneo de la creencia de que tal práctica fortalece al sistema. Esta situación conforma uno de los aspectos más críticos de la estructural crisis que amenaza a la humanidad, tal como lo indica lo siguiente.

 

Crisis de Superproducción y Contracción del Mercado:

 

Dos aspectos son determinantes en toda economía, ellos son: la producción y el consumo. Cuando uno de estos factores falla, la economía se derrumba. Ahora bien, la producción esta supeditada a la inversión y el consumo al poder adquisitivo de la masa de consumidores. Hablamos en términos generales.

 

En el Sistema Social Capitalista la inversión está supeditada al lucro a la ganancia. Hablamos de la inversión privada, esos beneficios que centraliza el inversionista tiende ha hacerlo cada vez mas rico a costa de un consumidor que para poder disfrutar del bien que compra tiene que pagar el costo de producción de ese bien que adquiere, más la ganancia del o los inversionistas. Ese costo adicional que tiene que pagar es el que permite que el inversionista no solo incremente su capital, sino que, de hecho, centraliza el mismo en  manos de los pocos inversionistas, al mismo tiempo que ese costo adicional reduce y deteriora su capacidad adquisitiva, vale decir, su patrimonio.

 

En los miles de millones de transacciones  que se hacen en el mundo en un lapso de diez años, la centralización de la riqueza en pocas manos, genera en el lado del consumidor la disminución de la capacidad de compra o consumo de las grande masas por efecto del traspaso de parte de su patrimonio al inversionista, de allí la teoría de Federico Engels de que el Sistema Social Capitalista entre en crisis de diez en diez años aproximadamente. Esta crisis también se ve alimentada por los avances tecnológicos que permiten producir más en menor tiempo, lo que tiende a precipitar más rápidamente la crisis, pues a medida que se centraliza el capital, por efectos de la ganancia, a mayor velocidad va perdiendo la gran masa consumidora su capacidad de consumo, cuajando la crisis cuando la industria produce más que la capacidad de consumo de la sociedad. De allí el nombre de Crisis de Superproducción, como es fácil comprender a la falta de capacidad de consumo de la masa el mercado se contrae y la crisis se hace presente a través de la disminución y hasta eliminación de la producción, lo que representa miles y millones de desempleados, hambre, miseria, explosiones sociales, violencia, delincuencia, inseguridad, paralización de la economía, falta de inversiones, estancamiento del desarrollo y un largo etc.

 

Que en la actualidad estamos en una crisis de superproducción lo denotan numerosos hechos, de los cuales citaré dos: A menudo oímos que dos grandes empresas se fusionaron y formaron una gran corporación, dejando centenares de miles de trabajadores desempleados como fórmula para contribuir al progreso y al desarrollo, según sus teorías. La verdad es que ya no pueden subsistir compitiendo y se unen para sumar mercados y reducir costos. Otro aspecto es que al condenar al hambre y a la miseria a los pueblos del Tercer Mundo por efectos de el saqueo y la expoliación que han sido sometidos los pueblos subdesarrollados en porcentajes  que llegan al 80%, sus mercados se han visto drásticamente reducidos, pues de cada 100 dólares producidos en manufacturas 92 se producen en el reducido conjunto de países llamados altamente desarrollados y 8 en el Tercer Mundo. Así que el desbocado apetito en la centralización del capital ha decretado la pérdida de su mejor mercado por efecto de la generalizada pobreza que hoy campea y azota a cerca de tres de cada cuatro habitantes del planeta. Solo estos dos ejemplos de los muchos que pueden presentarse.

 

Tal como lo demuestra la I y II Guerras Mundiales, el sistema social vigente solo conoce la guerra para solucionar las crisis de superproducción, pues su dialéctica es destruir para después construir. Pero todo indica que ya pasó a la historia esas grandes guerras convencionales en las cuales dos grupos de potencias igualaban poder y se enfrentaban, ahora solo una superpotencia hegemoniza el poder, por tanto, solo dos tipos de guerra puede darse: una, el poder monta un show, inventa cualquier  pretexto e invade. Claro que en estos actos influyen y se buscan gran variedad de intereses, de allí que las invasiones sean selectivas a países que se les quiera arrebatar sus riquezas o dominar posiciones estratégicas, que sirvan para  enviar  mensajes y amenazas a los que son desobedientes, a los que difunden ejemplos que chocan con las apetencias e intereses de la potencia o sus socios, etc., de allí las invasiones a Afganistán, Irak, El Líbano y las amenazas a Irán, Siria, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, entre otras.

 

Después de bárbaras destrucciones vienen como ángeles salvadores a fabricar a elevados costos lo que sus asesinas bombas destruyeron. La otra posible guerra es crear las condiciones para  enfrentar dos países vecinos y después de vender armas y bombas para que se autodestruyan, vienen con su cara de yo no fui, a buscar los contratos de reconstrucción. Todo indica que este proyecto domina el ambiente del mundo de nuestros días, donde los aludidos intereses intentan matar varios pájaros con el mismo tiro.

 

La Explosión Demográfica :

 

Uno de los aspectos, si acaso no es el más agudo de todos, en esta crisis estructural que avanza a gran velocidad rumbo a envolver a la humanidad en sus nefastas redes, está referido al crecimiento demográfico de la especie humana, que presiona poderosamente sobre las estructuras económicas, sociales, políticas, jurídicas y culturales, del sistema social vigente, único que los mencionados intereses admiten y defienden.

 

Que el sistema está consciente de que no puede dar respuestas adecuadas a una elevada población, lo denota muy bien la campaña mundial dirigida a esterilizar a las mujeres del Tercer Mundo, puesto en práctica en la década de los 60 del pasado siglo y que ante su total fracaso con la evidencia que en 50 años la población del mundo se duplicó, no obstante su éxito en el llamado Primer Mundo, donde hoy, la mayoría de la población alcanza  edades avanzadas y la población infantil y adolescente es cada vez menor, ha generado que el sistema haya desarrollado mecanismos dirigidos a disminuir el apetito sexual en el macho humano a través de métodos como la inyección de hormonas femeninas en los animales que sirven de alimento al hombre, tales como aves, cerdos, ganado vacuno, etc. Otros mecanismos dirigidos en ese sentido ha sido fabricar interiores o calzoncillos cortos y estrechos  para obligar a mantener los testículos unidos al cuerpo y obligarles a que produzcan los espermatozoides a una temperatura superior a lo determinado por la naturaleza, que es inferior a la del organismo, lo que origina unos espermatozoides más débiles, de inferior calidad, facilitando así su destrucción por la segregación de las glándulas bartolinas que forran el interior de la vagina de la mujer. Otro aspecto dirigido en ese sentido es el desarrape que hoy inunda los medios de comunicación y que va dirigido a empalagar con la imagen femenina al macho humano y disminuir de esa forma su apetito sexual. Esto entre otros muchos aspectos dirigidos a frenar el crecimiento demográfico de la sociedad humana. Lo dicho no es todo, cada vez hay menos espacio para negar que el virus del terrible SIDA no es un virus de laboratorio perteneciente a la guerra bacteriológica puesta en el mercado con toda la premeditación y alevosía, dirigido a  evitar el crecimiento demográfico.

 

Pero el más grande dolor de cabeza que el sistema social imperante y por lo tanto  los intereses a que hemos hecho referencia tiene en la actualidad, vienen dados por lo que podemos definir  como la invasión del Primer Mundo por los pobladores del Tercer Mundo. Este fenómeno de nuestros días requiere de un enfoque analítico profundo. Se hace necesario aclarar que el método de análisis que generalmente nos ha enseñado nuestra cultura que nos induce a separar las diferentes componentes del fenómeno en análisis, no nos permite ver el problema en toda su amplitud. E allí que se hace necesario relacionar a través del tiempo los distintos componentes del fenómeno en estudio, para llegar a conclusiones más correctas y valederas, más próximas a la verdad.

 

El fenómeno en estudio hunde sus raíces en el inicio de la expansión colonial europea, que se inicia a comienzos del siglo XV en 1402, con la conquista y anexión por parte de la corona de Castilla de las Islas Canarias.

 

No digo nada nuevo cuando afirmo que esos aludidos intereses, hijos directos del coloniaje europeo que se ha distinguido hasta nuestros días por el abuso y la imposición de su cultura a fuego y sangre, caracterizada por el segregamiento y la exclusión de las poblaciones nativas, por la explotación, robo y saqueo, no solo del trabajo y la esclavitud de los pueblo colonizados, sino que, valiéndose de ese gratuito trabajo, extraer las riquezas y esquilmar y robar los recursos naturales de esos pueblos. No conforme con ello, después de siglos de tratos despectivos, inhumanos y discriminatorios, cuando estos pueblos cansados de soportar tanta humillación deciden enfrentarlos, son condenados a fraticidas baños de sangre. Pero cuando han logrado botar fuera los ejércitos de ocupación, el poder logrado con el dolor, el sufrimiento y la sangre de estos pueblos colonizados les ha venido permitiendo sustituir los ejércitos de ocupación por eufemísticas instituciones que con rimbombantes nombres siguieron  la explotación en estrecho contubernio con las castas dirigentes internas, que en la mayoría de los casos son los tataranietos de los conquistadores.

 

Para recordarle al amable lector que esto no es ninguna exageración, me permito repetir algunas de esas instituciones que en nuestros días tienen nombres como estos: Deuda Externa, Organización Mundial del Comercio, Fuga de capitales, Tratado de Libre Comercio, Fuga de Cerebros, Políticas Monetarias Internacionales, Intercambio Comercial, etc.,etc., donde esos poderosos intereses siguen succionando el sudor y la sangre a los empobrecidos pueblos subdesarrollados, tratando de ocultar sus pillajes tras el alegato racista y denigrante de que el culpable de su situación es su ignorancia, su incapacidad, su  desidia y su falta de inteligencia. Todas las atrocidades, obstáculos, saqueos, modelos culturales, impuestos a sangre y fuego, nada tienen que ver con su actual postración, subdesarrollo y atraso. Mayor hipocresía y cinismo, imposible.

 

Para todo aquel que tenga solo nociones históricas sabe que no invento, que apenas rozo ese  hecho histórico. ¿Cómo negar entonces que una buena parte del patrimonio, tanto físico como cultural, de que hace gala Europa es producto del robo y el saqueo hecho a muchos pueblos de África, América, Asia y Oceanía? Y que hoy le pagan con el desprecio, la segregación, la exclusión y el  epíteto degradante y  descalificador. Aclaro: mi más profundo respeto a los pueblos europeos, pero no puede decir lo mismo con relación a sus  castas dirigentes.

 

Después de mas de 500 años todo indica que este proceso ha llegado a su fase culminante, pues cuando el hambre y la miseria arropa en promedio al 80% de la población en el atormentado Tercer Mundo, ya parece tocó techo, ya terminó el largo camino histórico de esta detestable página de la humanidad, y el pomposamente llamado Primer Mundo no tiene más salida que admitir decenas de millones de jóvenes que le llegan del Tercer Mundo para poder mantener el índice mínimo de tres personas trabajando por cada jubilado, para que su economía pueda crecer en forma sostenida. A través de ellos y los otros millones que llegan ilegalmente se dará la inevitable mezcla de razas y culturas que enterrará el estúpido racismo y la larga cadena de prejuicios socio-culturales que caracteriza a la cultura europea. Esto, por supuesto, tendrá su costo y  reclamará un largo tiempo, pero lo que queda claro es que los señalados intereses que hoy conforman parte del Primer Mundo, está cosechando lo que ha sembrado a lo largo de tan dilatado proceso, y aún forrándose de muros, alambradas, criminales y represivas leyes, bestiales procedimientos, miedos y amenazas, no podrán detener y menos eliminar la pacífica invasión del Tercer Mundo, pues entre otras contradicciones una gran parte la necesitan, y la otra, los capitalistas de dentro necesitan esa mano de obra esclava para seguir aliviando su insaciable hambre de riqueza, y eso introduce cambios fundamentales en las lucha de los pueblos para lograr los cambios y transformaciones indispensables.

 

Los pueblos empobrecidos no pueden enfrentar en guerras convencionales a los poderosos intereses descritos amparados en los infernales arsenales de sus destructivas armas, que han venido brindándoles la oportunidad de conciliar el sueño. Pero si la lucha les estalla dentro, como lo indicó claramente la explosión social en Francia a finales del año 2005, salvo que decidan arrojar fósforo blanco y bombas atómicas en París, Londres, Washington, San Francisco o Berlín, esos arsenales y sus contenidos comienzan el camino de la obsolescencia. Que lo dicho tiene mucho de verdad lo denota el sepulcral silencio que se ha tendido sobre el caso francés y la desesperación de los gringos por construir un muro kilométrico en la frontera con México y en aprobar leyes racistas, discriminatorias y terroríficas, contra los inmigrantes ilegales. En lo dicho queda descrito claro y nítidamente la incapacidad del sistema y en consecuencia, los intereses que le sostienen, de dar respuestas viables al problema de la explosión demográfica de la humanidad.

 

Continúa…