La historia y sus similitudes (IV)
Andrés García Montes
Concentración del Capital y sus Secuelas:
Como es bien conocido pronto se estableció el
enfrentamiento entre los sistemas sociales Capitalista y Socialista que generó
la larga y singular “
Guerra Fría”. La bien conocida tendencia del capitalismo a centralizar
el capital en pocas manos que se vio incrementada con
Crisis de Superproducción y Contracción del Mercado:
Dos aspectos son determinantes en toda economía, ellos
son: la producción y el consumo. Cuando uno de estos factores falla, la
economía se derrumba. Ahora bien, la producción esta supeditada a la inversión
y el consumo al poder adquisitivo de la masa de consumidores. Hablamos en
términos generales.
En el Sistema Social Capitalista la inversión está
supeditada al lucro a la ganancia. Hablamos de la inversión privada, esos
beneficios que centraliza el inversionista tiende ha hacerlo cada vez mas rico
a costa de un consumidor que para poder disfrutar del bien que compra tiene que
pagar el costo de producción de ese bien que adquiere, más la ganancia del o
los inversionistas. Ese costo adicional que tiene que pagar es el que permite
que el inversionista no solo incremente su capital, sino que, de hecho,
centraliza el mismo en manos de los
pocos inversionistas, al mismo tiempo que ese costo adicional reduce y
deteriora su capacidad adquisitiva, vale decir, su patrimonio.
En los miles de millones de transacciones que se hacen en el mundo en un lapso de diez
años, la centralización de la riqueza en pocas manos, genera en el lado del
consumidor la disminución de la capacidad de compra o consumo de las grande
masas por efecto del traspaso de parte de su patrimonio al inversionista, de
allí la teoría de Federico Engels de que el Sistema
Social Capitalista entre en crisis de diez en diez años aproximadamente. Esta
crisis también se ve alimentada por los avances tecnológicos que permiten
producir más en menor tiempo, lo que tiende a precipitar más rápidamente la
crisis, pues a medida que se centraliza el capital, por efectos de la ganancia,
a mayor velocidad va perdiendo la gran masa consumidora su capacidad de
consumo, cuajando la crisis cuando la industria produce más que la capacidad de
consumo de la sociedad. De allí el nombre de Crisis de Superproducción, como es
fácil comprender a la falta de capacidad de consumo de la masa el mercado se
contrae y la crisis se hace presente a través de la disminución y hasta
eliminación de la producción, lo que representa miles y millones de
desempleados, hambre, miseria, explosiones sociales, violencia, delincuencia,
inseguridad, paralización de la economía, falta de inversiones, estancamiento
del desarrollo y un largo etc.
Que en la actualidad estamos en una crisis de
superproducción lo denotan numerosos hechos, de los cuales citaré dos: A menudo
oímos que dos grandes empresas se fusionaron y formaron una gran corporación,
dejando centenares de miles de trabajadores desempleados como fórmula para
contribuir al progreso y al desarrollo, según sus teorías. La verdad es que ya
no pueden subsistir compitiendo y se unen para sumar mercados y reducir costos.
Otro aspecto es que al condenar al hambre y a la miseria a los pueblos del
Tercer Mundo por efectos de el saqueo y la expoliación que han sido sometidos
los pueblos subdesarrollados en porcentajes
que llegan al 80%, sus mercados se han visto drásticamente reducidos,
pues de cada 100 dólares producidos en manufacturas 92 se producen en el
reducido conjunto de países llamados altamente desarrollados y 8 en el Tercer
Mundo. Así que el desbocado apetito en la centralización del capital ha
decretado la pérdida de su mejor mercado por efecto de la generalizada pobreza
que hoy campea y azota a cerca de tres de cada cuatro habitantes del planeta.
Solo estos dos ejemplos de los muchos que pueden presentarse.
Tal como lo demuestra
Después de bárbaras destrucciones vienen como ángeles
salvadores a fabricar a elevados costos lo que sus asesinas bombas destruyeron.
La otra posible guerra es crear las condiciones para enfrentar dos países vecinos y después de
vender armas y bombas para que se autodestruyan, vienen con su cara de yo no
fui, a buscar los contratos de reconstrucción. Todo indica que este proyecto
domina el ambiente del mundo de nuestros días, donde los aludidos intereses
intentan matar varios pájaros con el mismo tiro
Uno de los aspectos, si acaso no es el más agudo de
todos, en esta crisis estructural que avanza a gran velocidad rumbo a envolver
a la humanidad en sus nefastas redes, está referido al crecimiento demográfico
de la especie humana, que presiona poderosamente sobre las estructuras
económicas, sociales, políticas, jurídicas y culturales, del sistema social
vigente, único que los mencionados intereses admiten y defienden.
Que el sistema está consciente de que no puede dar
respuestas adecuadas a una elevada población, lo denota muy bien la campaña
mundial dirigida a esterilizar a las mujeres del Tercer Mundo, puesto en
práctica en la década de los 60 del pasado siglo y que ante su total fracaso
con la evidencia que en 50 años la población del mundo se duplicó, no obstante
su éxito en el llamado Primer Mundo, donde hoy, la mayoría de la población
alcanza edades avanzadas y la población
infantil y adolescente es cada vez menor, ha generado que el sistema haya
desarrollado mecanismos dirigidos a disminuir el apetito sexual en el macho
humano a través de métodos como la inyección de hormonas femeninas en los
animales que sirven de alimento al hombre, tales como aves, cerdos, ganado
vacuno, etc. Otros mecanismos dirigidos en ese sentido ha sido fabricar
interiores o calzoncillos cortos y estrechos
para obligar a mantener los testículos unidos al cuerpo y obligarles a
que produzcan los espermatozoides a una temperatura superior a lo determinado
por la naturaleza, que es inferior a la del organismo, lo que origina unos
espermatozoides más débiles, de inferior calidad, facilitando así su
destrucción por la segregación de las glándulas bartolinas que forran el
interior de la vagina de la mujer. Otro aspecto
dirigido en ese sentido es el desarrape que hoy
inunda los medios de comunicación y que va dirigido a empalagar con la imagen
femenina al macho humano y disminuir de esa forma su apetito sexual. Esto entre
otros muchos aspectos dirigidos a frenar el crecimiento demográfico de la
sociedad humana. Lo dicho no es todo, cada vez hay menos espacio para negar que
el virus del terrible SIDA no es un virus de
laboratorio perteneciente a la guerra bacteriológica puesta en el mercado con
toda la premeditación y alevosía, dirigido a
evitar el crecimiento demográfico.
Pero el más grande dolor de cabeza que el sistema
social imperante y por lo tanto los
intereses a que hemos hecho referencia tiene en la actualidad, vienen dados por
lo que podemos definir como la invasión
del Primer Mundo por los pobladores del Tercer Mundo. Este fenómeno de nuestros
días requiere de un enfoque analítico profundo. Se hace necesario aclarar que
el método de análisis que generalmente nos ha enseñado nuestra cultura que nos
induce a separar las diferentes componentes del fenómeno en análisis, no nos
permite ver el problema en toda su amplitud. E allí que se hace necesario
relacionar a través del tiempo los distintos componentes del fenómeno en estudio,
para llegar a conclusiones más correctas y valederas, más próximas a la verdad.
El fenómeno en estudio hunde sus raíces en el inicio
de la expansión colonial europea, que se inicia a comienzos del siglo XV en
1402, con la conquista y anexión por parte de la corona de Castilla de las
Islas Canarias.
Para recordarle al amable lector que esto no es
ninguna exageración, me permito repetir algunas de esas instituciones que en
nuestros días tienen nombres como estos: Deuda Externa, Organización Mundial
del Comercio, Fuga de capitales, Tratado de Libre Comercio, Fuga de Cerebros,
Políticas Monetarias Internacionales, Intercambio Comercial, etc.,etc., donde
esos poderosos intereses siguen succionando el sudor y la sangre a los
empobrecidos pueblos subdesarrollados, tratando de ocultar sus pillajes tras el
alegato racista y denigrante de que el culpable de su situación es su
ignorancia, su incapacidad, su desidia y
su falta de inteligencia. Todas las atrocidades, obstáculos, saqueos, modelos
culturales, impuestos a sangre y fuego, nada tienen que ver con su actual postración,
subdesarrollo y atraso. Mayor hipocresía y cinismo, imposible.
Para todo aquel que tenga solo nociones históricas
sabe que no invento, que apenas rozo ese
hecho histórico. ¿Cómo negar entonces que una buena parte del patrimonio,
tanto físico como cultural, de que hace gala Europa es producto del robo y el
saqueo hecho a muchos pueblos de África, América, Asia y Oceanía? Y que hoy le
pagan con el desprecio, la segregación, la exclusión y el epíteto degradante y descalificador. Aclaro:
mi más profundo respeto a los pueblos europeos, pero no puede decir lo mismo
con relación a sus castas dirigentes.
Después de mas de 500 años todo indica que este
proceso ha llegado a su fase culminante, pues cuando el hambre y la miseria
arropa en promedio al 80% de la población en el atormentado Tercer Mundo, ya
parece tocó techo, ya terminó el largo camino histórico de esta detestable
página de la humanidad, y el pomposamente llamado Primer Mundo no tiene más
salida que admitir decenas de millones de jóvenes que le llegan del Tercer
Mundo para poder mantener el índice mínimo de tres personas trabajando por cada
jubilado, para que su economía pueda crecer en forma sostenida. A través de
ellos y los otros millones que llegan ilegalmente se dará la inevitable mezcla
de razas y culturas que enterrará el estúpido racismo y la larga cadena de
prejuicios socio-culturales que caracteriza a la cultura europea. Esto, por
supuesto, tendrá su costo y reclamará un
largo tiempo, pero lo que queda claro es que los señalados intereses que hoy
conforman parte del Primer Mundo, está cosechando lo que ha sembrado a lo largo
de tan dilatado proceso, y aún forrándose de muros, alambradas, criminales y
represivas leyes, bestiales procedimientos, miedos y amenazas, no podrán
detener y menos eliminar la pacífica invasión del Tercer Mundo, pues entre
otras contradicciones una gran parte la necesitan, y la otra, los capitalistas
de dentro necesitan esa mano de obra esclava para seguir aliviando su
insaciable hambre de riqueza, y eso introduce cambios fundamentales en las
lucha de los pueblos para lograr los cambios y transformaciones indispensables.
Los pueblos empobrecidos no pueden enfrentar en
guerras convencionales a los poderosos intereses descritos amparados en los
infernales arsenales de sus destructivas armas, que han venido brindándoles la
oportunidad de conciliar el sueño. Pero si la lucha les estalla dentro, como lo
indicó claramente la explosión social en Francia a finales del año 2005, salvo
que decidan arrojar fósforo blanco y bombas atómicas en París, Londres,
Washington, San Francisco o Berlín, esos arsenales y sus contenidos comienzan
el camino de la obsolescencia. Que lo dicho tiene mucho de verdad lo denota el
sepulcral silencio que se ha tendido sobre el caso francés y la desesperación
de los gringos por construir un muro kilométrico en la frontera con México y en
aprobar leyes racistas, discriminatorias y terroríficas, contra los inmigrantes
ilegales. En lo dicho queda descrito claro y
nítidamente la incapacidad del sistema y en consecuencia, los intereses que le
sostienen, de dar respuestas viables al problema de la explosión demográfica de
la humanidad
Continúa…