DESDE EL GUINIGUADA

LOS HOLOCAUSTOS

Félix M. Arencibia

La mañana se despierta en las cumbres de nuestro Archipiélago Canario vestida con el traje de novia de la nieve. Gara Sánchez, la trabajadora social, se siente animada a reflexionar sobre un tema tan dramático como es el de los holocaustos. Se cumplieron estos días el sesenta aniversario de la liberación de los campos de concentración nazi. La "Solución final" supuso el salvaje exterminio de judíos, anarquistas, comunistas, eslavos, gitanos, demócratas, homosexuales, deficientes psíquicos… Se habla en estas fechas que es importante recordar para no volver a repetirlo. En estas palabras a veces hay ingenuidad y otras, simple cinismo. Después de este terrible episodio vino el lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Murieron miles de personas, además quedaron las secuelas de las muertes lentas y las enfermedades degenerativas durante décadas. En la misma guerra europea murieron cuarenta millones de rusos y muchos inocentes de otros países. ¿Cuántas personas fallecieron en la Guerra del Pacífico bajo los más terribles horrores?

Es lamentable, que algunos seres humanos, para mantener su condición de poder y riqueza, recurran a la tortura, muerte y la guerra contra otros seres humanos indefensos. Después de la Segunda Guerra Mundial siguieron otras guerras, entre ellas las de: Corea, Vietnam, El Zaire, Serbia, las dos del golfo Pérsico… En la vietnamita se mataron a millones de personas y muchas sufrieron las consecuencias de sustancias como el NAPALM. En el conflicto de Los Balcanes se reprodujo la limpieza étnica y los campos de concentración. En las dos guerras de Irak han muerto miles de personas, alrededor de casi un millón de niños bajo el efecto del bloqueo y las bombas de uranio empobrecido, que contaminan el agua y el medio ambiente durante muchos años…

No podemos olvidarnos tampoco, piensa Gara, del conflicto checheno donde la población ha sido sistemáticamente masacrada. En Latinoamérica bajo la Operación Cóndor se torturó y asesinó a miles de personas. España, con la Guerra Civil, no se libró de semejante plaga. Sin ir más lejos, aquí en Canarias, muchas personas fueron perseguidas, encarceladas y arrojadas vivas a los pozos o a las simas.

Demasiados holocaustos padecidos por la humanidad por el afán de poder y la avaricia de unas minorías. No podemos olvidar las guerras coloniales que exterminaron las poblaciones autóctonas. Parece que no aprendemos: el gobierno israelí, que debería recordar los sufrimientos de su pueblo, sigue haciendo padecer, creando especies de campos de concentración y amurallando al pueblo palestino. Nuevas tragedias se siguen produciendo como las del 11 de septiembre y el 11 de marzo. "¡Oh sombras de mis muertos / ¡Oh, Tinguaro / …fueron tantos, Señor!...". Con estos versos, de nuestro poeta Antonio Zerolo sobre el holocausto de la conquista, Gara continúa cavilando.