EL HOMBRE, LA VIDA Y EL PLANETA TIERRA (IV)

 

Andrés García Montes

 

    La Historia y sus Sorpresas

 

    La crisis descrita es el producto de un proceso de desarrollo histórico, que como todo proceso se alimenta de los hechos y circunstancias para poder dar respuestas, lo que a su vez genera nuevos hechos y circunstancias, dando así continuidad al proceso. Todo indica que    con la anexión del Archipiélago Canario a comienzos del siglo XV, por la corona de Castilla y que marca el  inicio de la expansión colonial europea, caracterizado por la imposición del más fuerte sobre el mas débil, del robo y el saqueo de los recursos  de los conquistados, la explotación y el servilismo de los sometidos y la centralización de las riquezas usurpadas en las metrópolis, está llegando a su fin. El disminuido, golpeado y centralizado, pastel mundial ya no da para más y menos para las groseras e impúdicas  centralizaciones y monopolios del control de la riqueza que campean sin el mínimo recato y pudor. Los que cantaron loas y celebraron la disolución de la Unión Soviética y se emborracharon con el Fin de la Historia, nunca pensaron que lo que celebraban era una jugada de la historia que procedió así, para romper la poderosa traba al proceso evolutivo que representaba el equilibrio en el poder internacional que caracterizó a la singular Guerra Fría. Que hay algo de cierto en esto, lo denota la gran velocidad con que se viene dando el proceso de cambios a escala mundial en estos 15 últimos años que ya comienza a despertar la decepción entre los parranderos.

 

    El hecho de considerar que el sistema social imperante era eterno, amplió las ya muy desarrolladas agallas y ansias de riqueza de las minúsculas élites que siempre se han erigido en los dueños de todo, dignos herederos del proceso colonial que siempre se han presentado como los grandes héroes y benefactores de los pueblos oprimidos, no obstante de sus crímenes, robos y saqueos. Que esto es así, lo denota la reciente investigación realizada por el Financial Times,  sobre las 500 empresas más grandes del mundo, con base en criterios de valor, país y sector.

 

    El 48% de las empresas y bancos más importantes del mundo son de los Estados Unidos, el 30% pertenecen a la Unión Europea y el 10% al Japón. Estos tres polos del poder ostentan el 90% de las corporaciones y grandes empresas que dominan a escala mundial, la industria, la banca y el comercio.

 

    Dentro del sistema imperante el poder económico dominante se centra en los Estados Unidos, que al analizarle por sectores económicos se pone de manifiesto y desnuda una realidad que por cuestiones políticas y estratégicas el imperio desea ocultar.

 

    Cinco de los diez bancos principales del mundo son estadounidenses, seis de las diez corporaciones farmacéuticas y biotecnológicas, mas grandes, también le pertenecen, lo mismo que cuatro de las diez corporaciones mas grandes de productos energéticos, petróleo y gas, nueve de las diez corporaciones líderes de seguros y nueve de las diez principales empresas de comercio al por menor. El poder del Imperio Americano, está ampliamente diversificado a lo largo de los sectores económicos mas importantes, pero hay ciertos sectores sobresalientes donde ejercen  una mayor influencia, tales como: la industria farmacéutica y biológica, la de la información y el software y el comercio al por menor. Como puede observarse, los sectores más rentables y el control de la vital información de tan funestas consecuencias en la destrucción de los modelos culturales de los pueblos y la imposición de culturas diseñadas para el individualismo, la disociación, el egoísmo, el consumismo y un largo etc. Esto queda evidenciado en el siguiente análisis: De las diez principales corporaciones del mundo el 90% es de origen estadounidense; de las 25 principales, el 72% son propiedad de los Estados Unidos; de las cincuenta grandes empresas mas importantes a nivel mundial 70% son de ese país y de las cien empresas líderes a escala mundial 57% también pertenecen a los Estados Unidos.

 

    Nadie puede ni desconocer y menos ignorar, las poderosas implicaciones de todo orden que esta concentración de poder tiene, tanto en el campo económico, como político, así como en el cultural que determina este último, los patrones de conducta del hombre en un gran porcentaje.

 

    Debido al control que ejerce con la avasallante superioridad que le da la concentración de recursos Estados Unidos EE.UU. y la Unión Europea UE., bloquean la liberalización de los mercados de los países del Tercer Mundo, condenándoles de esta forma al estancamiento en su proceso  de crecimiento y desarrollo. De allí la mentira que tanta difusión le han dado, donde el libre comercio y la competitividad de las economías auspician el desarrollo. Lo mismo que la promovida creencia que ellos (los países imperiales) están mas desarrollados porque son más eficientes, más honrados y trabajadores, están más y mejor organizados y son mejores gerentes, cuando la verdad es que ese es el producto de las políticas que proyectan e imponen a través de sus agentes y serviles, más sus alianzas con las castas dirigentes de los países más débiles, a lo que se le agrega las amenazas y las coacciones que puede ejercer el poder. Una de las mejores demostraciones es la reciente aprobación por el Congreso de los EE.UU. de mas de 182,000 millones de dólares para seguir subsidiando su agricultura, contradiciéndose con las propuestas del llamado Libre Comercio, todo dirigido a que los países del Tercer Mundo no puedan alcanzar la soberanía alimentaria, meta indispensable para escapar de la humillante dependencia de los países mas desarrollados. Los mercados mundiales están monopolizados por 391 corporaciones y grandes bancos, 238 estadounidenses y 153 europeas. Esta concentración de poder es la que imprime a la economía internacional su carácter imperial, junto con los mercados que controlan las indispensables materias primas que estos pulpos le roban a los países dependientes y empobrecidos. Baste saber que el 80% de las principales compañías petroleras y de gas son de propiedad estadounidense o europea, a lo que hay que sumarle la explotación de lesa humanidad a los trabajadores nativos.

 

    En lo dicho está una pequeña síntesis de la concentración económica que da mucho poder político y socio – cultural a esta ínfima minoría de privilegiados, cuyo avasallante poder lo obtienen fundamentalmente de su estrecha relación con el aparato del estado de sus respectivos países, es una asociación  para ellos necesaria y determinante para poder tener y ejercer ese poder, de forma que estos monopolios y grandes corporaciones lucha por tener influencia en el aparato del estado de sus países de origen para a través de éste ejercer las presiones, chantajes, miedos y amenazas y lograr sus objetivos, solas e individuales, su poder es limitado y mucho mas débil

 

Ante la realidad descrita cada vez es más aguda  la lucha planteada entre oprimidos y opresores, el que las cosas sigan empeorando, donde los opresores sigan de una u otra forma imponiendo su modelo y forma de vida, dependerá de la fortaleza y poder que tengan los estados que les representan, de la salud del estado que defiende sus intereses y de la lucha de los pueblos para hacer valer sus derechos, tal verdad  impone que nos demos un paseo por esos  complejos e intrincados senderos.

 

    Tal como está ampliamente demostrado, la principal base de sustentación del sistema social imperante es el imperio estadounidense, cuyo avasallante poder no admite discusión, lo que si parece factible es que si el imperio se derrumba el sistema no podrá sostenerse. Ahora bien; ¿goza de buena salud el Imperio Norteamericano?, y por extensión sus socios, la Unión Europea, el Japón y otros de menor importancia. Centremos nuestra atención en los Estados Unidos, ya que sus debilidades afectan de alguna manera al resto.

 

Una de las graves enfermedades del capitalismo es la llamada crisis de superproducción, muy bien descrita por Federico Engels en su obra Socialismo Científico para 1845, en la cual afirma que el capitalismo entra en crisis de diez en diez años, dicha afirmación se basa en la centralización del capital por efectos de la ganancia que ocurre en casi todas las transacciones que se efectúan en el mundo, lo cual determina que muchos consumidores reduzcan o pierdan su capacidad de consumo, frente a una industria que produce  cada vez más a mayor velocidad por los efectos de los avances tecnológicos, esta contradicción hace crisis cada diez años aproximadamente, donde la masa consumidora se empobrece y reduce drásticamente el consumo, lo que provoca que la industria reduzca la producción, dejando a miles de trabajadores en la calle, el mercado se contrae, las finanzas se recienten y tal como lo denota la primera y segunda Guerras Mundiales y luego la creación de la Sociedad de Consumo, el sistema ha venido recurriendo a la guerra para dar solución a este aguda crisis. Que estamos en una crisis de superproducción lo demuestra no sólo el ambiente guerrerista en el cual se debate el mundo de nuestros días, sino que al dispararse los índices de pobreza, en forma tan alarmante, pues para el siglo XVIII la diferencia entre los ricos y los pobres era de 2 a 1 tras la II Guerra Mundial ese índice era de 40 a 1, y en la actualidad ese índice es de 70 a 1. La capacidad de consumo de la gran masa es muy reducida fundamentalmente en el Tercer Mundo donde viven por lo menos 4 personas de cada 5 que habitan el planeta, los estimados nos dicen que de cada 100 dólares fabricados en manufacturas en el mundo 92 se hacen en el reducido grupo de países  imperiales y 8 en el mundo subdesarrollado, por tanto, el mercado de consumo de la producción industrial es el más castigado por la pobreza. Este es sólo uno de los problemas que castiga y debilita el poder de los opresores.

 

    Cuando profundizamos en ciertos  aspectos se observa que los países imperiales, en particular los Estados Unidos, tienen serios problemas para seguir manteniendo su hasta ahora avasallante poder. El enorme costo militar pesa en toda su estructura económica al no conseguir la debida compensación en el robo y saqueo a los países invadidos, como es el caso de Irak que no han podido apoderarse de su petróleo. La rebaja en el cobro de los impuestos a los más ricos que costean las campañas electorales, ha venido determinando recortes en el gasto social y ha incrementado el ya elevado déficit entre los ingresos y los gastos, lo que no sólo crea dificultades financieras sino también políticas y sociales, activando una bomba de tiempo que es el descontento del pueblo estadounidense que está llamado a jugar un determinante papel en la agudización y desenlace de la crisis. La necesidad del imperio de ampliar sus tentáculos en el exterior para garantizar su hegemonía, les ha llevado a que la concentración del poder económico en grandes empresas y bancos de los EE.UU., está basada en las inversiones hechas en el extranjero, esto ha traído como consecuencia que ese imperio económico en el exterior ha venido afectando la balanza de pagos o comercial que mide las importaciones y las exportaciones, cuyo déficit va de 500,000 millones a 800,000 millones, pues hay discordancia en los datos consultados. De todas formas, cualquier cantidad es muy significativa y condicionante, para un país que como Estados Unidos, que hasta hace poco centralizaba su principal riqueza en las exportaciones a todo el mundo que representaba una constante lluvia de dólares y ganancias que impulsaban su robusta economía hoy, en crisis, y lo peor, que esto le está ocurriendo cuando tiene un fuerte y poderoso contendor que no puede ni atacar ni combatir, pues la China está en capacidad de producir a costos que los Estados Unidos no pueden ni siquiera aproximarse y su teoría de libre mercado o libre competencia tan divulgada y defendida frente a los países pobres para condenarles al subdesarrollo y seguirles como buen parásito chupándole el sudor y la sangre, hoy se levanta como su más formidable adversario en el vital campo económico. De nuevo la dialéctica y su enseñanza “todo está en permanente y constante movimiento y transformación”, se hace presente.

 

    A lo dicho se le une el conjunto de vicios, hábitos y  aberraciones creados, divulgados e inventados por la deformante Sociedad de Consumo, entre los cuales destaca  el frenético y delirante consumismo que obliga a innecesarias importaciones que amplían mas el déficit tanto fiscal como de la balanza de pagos. Otros de los aspectos a destacar es que la economía de los Estados Unidos depende en gran parte de sus inversiones en el extranjero y ese imperio exterior, está en su mayoría en los países pobres, lo que determina que su necesario aporte al fisco y a las finanzas sea cada vez mas menguado, ante la creciente pobreza y el incremento de la lucha de los pueblos para reducir o impedir el robo y el saqueo de sus recursos, lo que determina una fuerte tendencia al incremento del ya elevado déficit.

 

    Cada vez hay más presión para que el dólar deje de ser la única moneda de facturación en el mercado internacional, la debilidad del Rey Dólar es evidente al saberse que el gobierno de los EE.UU. ha emitido dinero inorgánico para cubrir su déficit. Según informaciones respetables existen fuertes presiones para que la OPEP comience a facturar en euros, se sabe no son los únicos. El auxilio financiero que recibe el imperio por el privilegio de tener la moneda que rige el mercado internacional oscila entre los 2,500 y los 3000 millones de dólares diarios, si a esto le sumamos que la debilidad del Rey Dólar está ya originando que las reservas internacionales de muchos países están renunciando el billete verde, la situación no es nada alagadora.

 

    El déficit presupuestario que mide la disponibilidad financiera del estado frente a los gastos y que tan vital papel juega en la paz y bienestar de un pueblo, aspecto necesario e indispensable para que el imperio emprenda cualquier aventura con el apoya de su pueblo. De acuerdo a los últimos datos que me han llegado, ese déficit ya se acerca al billón de dólares, o sea; un  uno seguido de doce ceros, ello irremediablemente tiende a crear  malestar interno, situación latente desde siempre en una sociedad racista y excluyente como la norteamericana. Recientemente la Unión de las Libertades Civiles publicó unas cifras que definitivamente rompieron el mentiroso velo que la industria cinematográfica ha fabricado de una sociedad opulenta, nadando en la abundancia, esta organización ha mostrado el rostro de la pobreza, que castiga a la sociedad norteamericana. 40 millones de personas viven por debajo de la línea de la pobreza, lo que llega al 12,6% de la población, 21 de cada 100 norteamericanos es pobre, 1 de cada 4 personas negras es pobre, 46 millones de personas no tienen cobertura médica. En Estados Unidos no existe la salud pública, todos los hospitales son privados, en los cuales los pobres están excluidos.

 

    Estos datos están referidos a los nacidos en los Estados Unidos, pero si le sumamos los millones de emigrantes el panorama cambia drásticamente, necesario es añadir que la población interna está llamada a jugar un importante y decisivo papel en los indispensables cambios y transformaciones que la solución de la estructural crisis descrita exige, pues es el lugar donde los que hoy ostentan el poder no lanzarán sus bombas de racimo o inteligentes cargadas de uranio empobrecido o fósforo blanco u otras terroríficas armas que ya han probado en otros lugares con sus atroces y horrorosas consecuencias de todo tipo, mas las bombas atómicas o de hidrógeno.

 

Continuará…

   

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