EL OBISPO CATÓLICO ADOCTRINA SOBRE

LA “HONRADEZ” DE LOS POLITICOS

 

Fidel Campo Sánchez

 

Unas declaraciones de Bernardo Álvarez, obispo católico de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, quien con motivo de los comicios del 27 M., exhorta a su rebaño para que cumpla con el derecho y deber cívico de votar -hasta aquí plenamente de acuerdo- , y además, de manera extemporánea, impropia, añade un canto a la honradez de los políticos, opinión muy respetable pero que, en absoluto, podemos compartir habida cuenta de los numerosísimos casos de corrupción que pasan a formar parte de sus señas de identidad en lo más deshonesto puesto de manifiesto en el Gobierno Autónomo, cabildos y ayuntamientos de esta nacionalidad.

 

Por lo que debemos decirle al prelado, ciudadano Álvarez, que nos ha dejado sumamente preocupados, pues, quien debe cuidar de sus feligreses, con la palabra y sobretodo con el ejemplo, debía poner mucho más cuidado y no pasar por alto, por ejemplo, el pelotazo de Las Teresitas, los ídem por ese Sur de esta ínsula donde un individuo conocido por fray Miguel de la Escalona actúa de gran gurú de la secta de los morrudistas y se escuda en el nacional catolicismo para cometer tropelías contra personas y contra todo y hasta, se dice, evasión de capitales.

 

Y no parece decirle nada esas nefastas políticas para cargarse el Medio Ambiente, la pésima situación de la Sanidad, las listas de espera y los pasillos de la Residencia y el Hospital Universitario comparables, con los hospitales abarrotados de camillas con enfermos, a aquellas naves del antiguo Hospital Civil del siglo XVII. Esas abulias de los políticos con sus contribuciones al aumento de las listas de nuestros hermanos que mal viven bajo el umbral de la pobreza, todo ello en contraste con los 5000 €uros de media, entre pitos y flautas, que perciben los ediles y los diputados regionales, esas intolerables políticas de nepotismo, en algunos casos con contratos blindados y un largo etcétera.

 

Si lo que someramente exponemos son los valores y el concepto de lo honrado que tiene este clérigo tendremos que decir: ¡apaga y vamos! Pues desde que finalizara la fraticida guerra civil española (1936/39) y por ende la implantación del nacional catolicismo, donde se veía a los curas en estrecha colaboración con la dictadura, incluida su presencia activa en los consejos sumarísimos, pese al tiempo transcurrido y después de la Carta Magna de 1978 los vemos con vestimenta cleriman o sea cambiar la sotana negra de tiempos antiquísimos y que usaban aquellos sacerdotes en la época anterior a que Constantino fundara el catolicismo de control político-religioso, que no del cristianismo de Jesús, el Cristo. De ahí que consideremos bochornoso el que veamos como se apoya a los políticos de turno de donde reciben jugosas aportaciones de nuestros dineros, anteponiendo el farisaísmo a la verdad objetiva, el cuidar evangélicamente de su grey y no de alabar a corruptos malhechores que tanto contribuyen a la indecencia y a la pérdida de fe, tanto política como religiosa, lo que nos lleva a preguntar: ¿Por qué se adoctrina sobre la “honradez de los políticos cuando, salvo raras excepciones, tenemos ejemplos de todo lo contrario?