ICFEM II: LA AVENTURA CONTINÚA

 

Mafersa *

 

El caso del ICFEM fue uno de los casos surrealistas que de vez en cuando suceden en la sociedad canaria. Recordemos que, según algunos, se defraudaron miles de millones de las antiguas pesetas procedentes de la unión europea para impartir cursos de formación profesional y subvenciones para que los parados montasen empresas y auto emplearse. Según otros, no sucedió nada, no hay pruebas, no hay caso. Pero lo cierto es que se imputaron a varios directores generales del ramo, hibernando varias veces el caso convenientemente para resurgir nuevamente en períodos preelectorales (parece ser que esta vez no, y espero no dar ideas).

 

A estas alturas ya ni me acuerdo en que acabó aquello, pues aunque la justicia se pronunció, muchos años después, lo cierto es que se imputó hasta al Sr. Zumaquero, quién fue el que denunció públicamente la posibilidad de irregularidades en la administración de estos fondos, teniendo la seguridad, por sus trayectorias, que algunos de los imputados, incluyendo al Sr. Zumaquero serían incapaces de defraudar una sola de aquellas pesetas.

 

El daño moral causado a los imputados y sus familiares son imposibles de resarcir al igual que el caso del Sr. Padrón, de Tomás Van de Valle, de Francisco Aureliano Santiago, etc.

 

No obstante, el título elegido para este comentario es el que consideré más adecuado para lo que les paso a relatar.

 

No se si hubo o no hubo en aquella ocasión fraude en la administración de los fondos europeos para los cursos de formación profesional, pero de lo que puedo dar fe es que hoy si lo hay, y no me refiero precisamente al caso de la presunta financiación de la sede del PP en Telde, que también.

 

Estos cursos tienen un denominador común: Han de ser impartidos por entidades sin ánimo de lucro. Precisamente, por no cumplir este requisito, perdió, o estuvo a punto de perder, el Ayuntamiento de Telde más de dos millones de euros el año pasado.

 

Obviamente, si no existe ánimo de lucro, ¿Qué es lo que mueve a estas entidades a impartir dichos cursos? Comprendo que las ONG´S, los sindicatos y las patronales tengan entre sus cometidos formar a sus trabajadores y afiliados, pero eso es una cosa y otra muy distinta es que se creen organizaciones, teóricamente sin ánimo de lucro, con el único y exclusivo fin de lucrarse, no guardando ni siquiera la más mínima apariencia de legalidad, como así se ha reconocido en el reciente la XIX edición del Congreso Nacional de Empresas de Formación celebrado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria los días 27, 28 y 29 de abril.

 

No queda aquí la cosa, no, pues si se impartiesen los cursos correctamente, al menos los fondos europeos no se dilapidarían y cumplirían con la función para los oque fueron creados, pero no es así en todos los casos. Se imparten cursos y no se facilita material didáctico a los profesores, no se facilita material para las prácticas, teniendo que conseguir los profesores por su cuenta dichos materiales para dar las clases con una cierta dignidad.

 

Con tal de lucrarse, se le descuenta solo un 2 % de IRPF en la nómina de los profesores, por lo que estos deben pagar a Hacienda la diferencia hasta el porcentaje que le corresponda a cada uno, desvirtuando los honorarios pactados en contrato verbal, pues el documento del contrato diligenciado, si pueden, al igual que las nóminas, no las entregan, y si lo hacen es a puro ruego una vez acabado el curso.

 

La indemnización a la que tienen derecho los profesores por el tipo de contrato se detrae de la nómina, corrigiendo a la baja el importe de los honorarios, para que, sumando la indemnización sume el importe mensual pactado. (La indemnización es un derecho del trabajador y no es legal pactar su renuncia).

 

A veces, para poder cobrar el sueldo, hay que denunciar en el Semac a la empresa para que hagan efectivo los salarios retrasados. En fin, un verdadero despropósito a propósito.

 

Pero, se preguntaran Vds. si tienen que justificar la subvención recibida, factura a factura, ¿Dónde está el beneficio?

 

Pues a ver, si no se entrega material didáctico, ¿Cómo es que hay facturas de las librerías? Si no se entrega material para impartir las clases de prácticas, ¿Cómo es que hay facturas de las ferreterías? ¿Corresponden, si las hubiera, los importes de las facturas con lo realmente pagado o suministrado por el proveedor?

 

¿Y como se hace eso? Pues sencillamente contratan a una empresa de formación de la península (por ejemplo) para que contrate al profesor e imparta el curso. Esta empresa emite factura por el importe total de lo recibido, que normalmente coincide con el importe de la subvención, y que es la que tiene, por lo visto, la que tiene que justificar el importe recibido.

 

Los conceptos clásicos con los que se trata de justificar los importes de las subvenciones recibidas se enmascaran en conceptos tales como alquiler de material informático (ordenadores, cañones, retroproyectores, etc.) por un importe por el que, probablemente, se podrían comprar cuatro veces lo necesario para impartir el curso. O, por ejemplo este otro concepto: alquiler de mesas y sillas para impartir las clases ¿Desde la península, con facturas de un centro de la península, para impartir las clases aquí?

Pero… ¿Quién fiscaliza si efectivamente se aportan los medios mencionados para impartir las clases? Sin embargo, año tras año, las mismas organizaciones y academias obtienen elevadas sumas de dinero en subvenciones, lo que se presta a pensar que, presuntamente, pudiera darse el caso que exista trato de favor o lo que es más grave.

 

¿Se estará, presuntamente, beneficiando algún partido político de parte de estas subvenciones? ¿Se estará financiando, presuntamente,  la presente campaña electoral de algún partido con los fondos europeos destinados a la formación profesional de los parados canarios? Por supuesto que no todas estas entidades son iguales, quiero creer que sólo es una pequeña minoría quienes actúan de esta deleznable manera.

 

Como dice mi amigo Teodoro Santana en su magnífico artículo, (como nos tiene acostumbrado),  Gilicursos “…además, hay que sostener el chollo de las academias, las patronales y los sindicatos del régimen, que mantienen el tenderete gracias a estos cursos…”  O sea…