Imaginaciones y campesinos

Wladimiro Rodríguez Brito *

En un recorrido por la geografia insular se puede leer aún en el paisaje el tremendo esfuerzo acumulado por nuestros antepasados en sacar rendimiento de un territorio dificil, escaso, abrupto y seco, especialmente en el sotavento de la isla de Tenerife. El hombre y la mujer de Tenerife a lo largo del tiempo han hecho gala de una enorme capacidad de adaptación al medio que poseían, empleando también no sólo la experiencia acumulada a través del tiempo, del conocimiento heredado de sus antepasados o de una cultura rural firmemente asentada en el territorio, equilibrada con los recursos naturales, sino también ha utilizado la imaginación para mejorar sus condiciones de vida, para aprovechar mejor cualquier mínimo trozo de tierra que quedara a su alcance en tiempos difíciles.

Uno de los mejores ejemplos de ese uso de la imaginación, de la búsqueda de recursos a través de la directa observación de la naturaleza, consiste en la utilización del jable o chahorra, es decir, el material volcánico (de carácter sálico) que se encuentra localizado a lo largo de todo el sur de Tenerife. El jable ha servido para recubrir el suelo y los cultivos aminorando con ello la insolación y en consecuencia, el aumento de la temperatura del sustrato y, por otro lado, evitando la pérdida de la humedad imprescindible para garantizar el crecimiento de los cultivos, fundamentalmente papas, cereales y millo, pero también encontramos algunas variedades de frutales adaptados, de forma similar a los enarenados de Lanzarote. Se trata, en ambos casos, de cultivos "milagrosos", que sobreviven en las peores condiciones de temperaturas y suelo que se pueden encontrar en un territorio.

El jable es fácilmente identificable en amplias laderas desde Agache (Güímar) hasta Ifonche en Adeje, en la misma superficie, que encontramos ampliamente horadada para extraer este material y construir cuevas o perforar galerías. También lo encontramos en el Valle de Güímar o en El Rosario, en las proximidades de Machado.

Sin embargo, hoy queremos dedicar estas líneas al oasis de vida cimentado con el jable en el suroeste de Tenerife, en las medianías altas de Adeje y Guía de Isora, donde no abundaba y era extraído y transportado a lomos de camello o sobre los hombros de peones desde las últimas décadas del siglo XIX. Esta era la única alternativa para poner en rendimiento tierras pobres y casi áridas y supuso la diferencia entre el hambre y la subsistencia para un número significativo de familias canarias. Las Fuentes, el Choro, en Guía de lsora, El Cedro y la Hoya del Agua, en Adeje, son magníficos ejemplos de esta capacidad del hombre para hacer fértil y aprovechable un territorio con condiciones semidesérticas. La combinación de este conocimiento agrícola con el alumbramiento de las primeras galerías de la zona como Niagara o Tagara, entre otras, permite el poder introducir nuevos cultivos más exigentes en agua y con mayores rendimientos.

Estos días pasados hemos tenido la oportunidad de pasar unas horas con campesinos y agricultores de El Cedro, que tratan de recuperar ese antiguo oasis a través de los cultivos de siempre, aprovechando el conocimiento que hemos adquirido en todos estos años. Se trata, en definitiva, de poner en valor una cultura rural en peligro de extinción en Canarias y que merece ser protegida y conservada para las generaciones venideras. También encontramos la misma inquietud entre los vecinos de Las Fuentes, apoyada por el Cabildo Insular de Tenerife, a través de la fnanciación de infraestructuras hidráulicas por rehabilitar y poner en pie de nuevo el mayor oasis de jable del suroeste de Tenerife.

Es fundamental terminar este artículo con un reconocimiento al esfuerzo que muchos hombres y mujeres del sotavento tinerfeño realizaron para aportar futuro y esperanza a una parte importante de este territorio, en una muestra de la tradición histórica de estas islas de hacer posible la vida y la sostenibilidad del territorio que la acoge. Un ejemplo que no debemos obviar ni desaprovechar para el presente y para el futuro.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife