DESDE AJODAR

 

EL MEDIO AMBIENTE EN CANARIAS

CONTINÚA SU ¿IMPARABLE? DETERIORO (I)

 

Por Jose Almeida

Esta grave afirmación -que sentencia rotunda la verdadera realidad actual de nuestro Medio Natural-, podría haber sido utilizado por alguna de las múltiples organizaciones ecologistas canarias denunciando el estado de destrucción y deterioro que desde hace años ya viene sufriendo nuestra tierra adentro, pero sobretodo nuestro litoral, bajo la complicidad de los distintos Gobiernos que se han ido sucediendo en Canarias desde hace ya muchos años, con el juego de los innombrables especuladores de turno: elementos sin el mínimo escrúpulo, que han implantado a su antojo y conveniencias un modelo de desarrollo turístico de lo más negativo y perjudicial para el pueblo canario.

Pero no. Esto no es ninguna denuncia de alguno de esos colectivos ecologistas tan combativos en nuestras islas y tan poco tenidos en cuenta. Esta rotunda y cierta sentencia - el Medio Ambiente en Canarias continúa su imparable deterioro- fue una de las conclusiones a las que llegó un documento elaborado por el área de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria hace tres años.

El citado documento también reconocía que el modelo actual de otros ámbitos de actividad -energía, turismo, agricultura e industria-, no es sostenible o que el déficit energético y alimentario, con marcada dependencia del exterior, conlleva una creciente descapitalización que terminará por anular cualquier tipo de poder de decisión sobre qué camino o modelo de convivencia nos interesa más elegir como "¿pueblo libre y soberano?", por citar sólo algunas de las conclusiones más graves que están impidiendo un justo y equilibrado progreso social, económico y cultural para la mayoría del pueblo canario.

Una de las primeras afirmaciones que señala éste documento es que "aunque las distintas acciones medioambientales llevadas hasta ahora en la isla de Gran Canaria han reducido las tendencias negativas, no han conseguido invertirlas".

Según los promotores del citado documento, éste parte de la idea de la complejidad y la riqueza natural que ofrece la isla de Gran Canaria -que perfectamente se puede hacer extensivo al resto de las islas-, señalando que "nos encontramos con uno territorio de los más densamente poblados de la Unión Europea, en el que la compatibilidad de la permanencia de valores naturales irrenunciables y el uso de recursos por parte de la población se convierte en un verdadero reto para la sociedad en su conjunto".

Por otro lado se hace especial hincapié en señalar que el modelo actual de otros ámbitos de sectores como la energía, el turismo, la agricultura o la industria no es sostenible. En este sentido concluye, que éste no podrá proseguir su desarrollo de modo indefinido, ni que puede legarse en su estado actual a las generaciones futuras.

Hechas estas apreciaciones termina por reconocer que "es importante significar que la respuesta a estos problemas no es posible únicamente desde la normativa, sino que se hace necesario apelar al sentido de responsabilidad de los agentes de desarrollo y de los ciudadanos".

Del análisis de la situación medioambiental del complejo territorio de Gran Canaria, destaca que "la superpoblación y la necesidad de conservación de los recursos renovables serán las tendencias que van a determinar las próximas décadas".

Como propósito de buenas intenciones el mencionado documento sugiere que "las actuaciones que se vayan a aplicar deben tener como premisa la calidad de vida de los ciudadanos de la isla, donde sus derechos fundamentales sean respetados y satisfechos".

Aunque este documento ya es un paso, una cosa debe quedar bien clara: todas estas conclusiones a las que llega el documento elaborado por el área de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria -nunca es tarde si la dicha es buena-, han sido reiteradamente denunciadas desde hace ya muchos años, no sólo por los colectivos ecologistas, sino también por las diferentes organizaciones independentistas canarias, mientras que las diferentes Instituciones Públicas, las empresas privadas y la ciudadanía en general miraban para otro lado o hacían oídos sordos.

Y la cosa señores es seria: ese cierto y grave deterioro medioambiental, así como también el más que evidente deterioro en los sectores turístico, industrial, agrícola y energético pasó ya de tan sólo preocupante a verdaderamente alarmante. De todos depende que la situación actual invierta su ¿imparable? tendencia destructiva.

 

ARTEVIRGO. LA ALDEA. CANARIAS.

 

Continuará