Indignación por la editorial de El Día

G.M. de la Rosa Hernández

Ante la indignación que ha causado la editorial de El Día de este domingo pasado, 17-10-04, echando basura sobre Asamblea por Tfe. y la manifestación propuesta, se propone la siguiente acción: copiar lo que sigue a este párrafo, poner cada uno su nombre y mandarlo al periódico (eldia@eldia.es), exigiendo que se publique. Se trata de la estupenda reflexión sobre dicha editorial que escribieron los compañeros de la web del foro contra la incineración (www.noincineraciontenerife.org) Me han autorizado para mandar esa carta como si fuera mía al periódico. Si muchos mandamos la misma carta firmada por cada uno de nosostros mismos, presionaremos para que se publique. Repito: copia lo que viene a continuación, por tu nombre y DNI y mándala a la dirección eldia@eldia.es

NOMBRE: ................................................................................................................................................ DNI:.................................

Estimado Señor Director del periódico El Día:

Como tinerfeño a favor de la manifestación del 27 DE NOVIMEBRE, me siento aludido y HUMILLADO por la editorial de su periódico del domingo 17 de octubre, por lo que EXIJO que como réplica se publique con idéntica relevancia a dicha editorial dentro de su periódico la siguiente carta:

Este domingo, 17 de octubre, el periódico El Día, el más vendido de Tenerife, ha editorializado refiriéndose al anuncio de manifestación para el 27 de noviembre, por parte de la Asamblea por Tenerife, en defensa del Puerto de Santa Cruz y contra el Crimen de Granadilla.

Como era de esperar, la reacción de este "medio de comunicación" ha sido de lo más visceral, con insultos hacia todo el que, democráticamente, defienda cualquier postura contraria a la línea editorial del periódico, que sustancialmente coincide con los intereses de los ya conocidos "Piratas del Cemento".

Es nuestra querida isla hermana de Gran Canaria, según este periódico, la que está propiciando que diferentes grupos ciudadanos se organicen en contra del más injustificado atentado contra toda la costa del estado español y, probablemente, de toda la Unión Europea. No podemos por menos los tinerfeños, al menos esa pequeñita parte de los tinerfeños a los que se refiere ese periódico como "traidores", que avergonzarnos una vez más de este disparate antidemocrático que socava, o intenta socavar, los cimientos mismos sobre los que se asienta un estado democrático, despellejando literalmente al ciudadano que discrepe, sea quien sea. Desde reconocidos y prestigiosos catedráticos -algunos de ellos con premios nacionales que deberían hacernos sentir orgullosos a todos- hasta Coalición Canaria en Granadilla, pasando por los más de 56.000 ciudadanos que han firmado la mayor iniciativa legislativa popular registrada nunca antes en el Parlamento de Canarias, contra el Crimen de Granadilla y por la defensa de la penúltimas playas naturales de la isla de Tenerife, así como por la protección de unos ecosistemas costeros esenciales para el futuro de nuestra fauna marina.

No sabemos hasta qué punto la influencia de este periódico será capaz de abrir más aún una posible brecha en la sociedad tinerfeña con estos mensajes violentos, agresivos e intimidatorios. No sabemos tampoco si este tipo de mensajes están contribuyendo a que el proyecto de "Canarias" se vea cada día más inviable, cuando nos encontramos aquí solos en medio del Atlántico y deberíamos estar unidos como una piña. Pero ante mensajes de este tipo debemos ser los ciudadanos, evidentemente los políticos no lo van a hacer, los que nos revelemos contra este pensamiento que no respeta el derecho de la gente a discrepar, ataca la esencia de la democracia, acusa sin pruebas a las personas de traidores y de lo más grave que se puede acusar a nadie, que es el ir en contra del deseo de progreso de su pueblo, porque el que desea eso es sencillamente un mal nacido. Incluso el que está "contra todo" -como descalifican ellos- debe tener su espacio y su derecho a manifestar libremente sus opiniones. Pero en el caso que ocupa y preocupa a este periódico, no sólo la gente no está contra nada sino que se ofrecen alternativas, como la ampliación del puerto de Santa Cruz que, hasta febrero de este año, era imposible hasta para ese periódico. En esencia la gente lo que quiere es que se diga la verdad, que no se mienta descaradamente, que los especuladores no se enriquezcan más aún a costa de unos recursos públicos que necesitamos para nuestra sanidad, para mejorar las carreteras que tenemos, para favorecer el transporte público, para atender a nuestros viejos como se merecen, a nuestros menores desamparados que se encuentran en una situación lamentable, para que no se sigan construyendo centros educativos como si fueran barracones para gallinas...

Pero en definitiva, detrás de todo esto, lo que nos encontramos es ante un problema democrático. El Día dice "nuestras autoridades, legalizadas por las urnas", confundiendo "legitimadas" con "legalizadas", porque en efecto ellos entienden que una vez ganadas las elecciones se está hasta por encima de la Ley. Pero eso es cuando a ellos les interesa, porque la batalla más virulenta que se ha llevado nunca antes en Canarias contra nada, la llevó El Día contra el establecimiento de la Televisión Autonómica, decisión que, acertada o equivocadamente, tomó también un Gobierno "legalizado", como dicen ellos, por la urnas. Pero en ese caso la decisión no favorecía sus legítimos intereses empresariales.

Verdaderamente lo que parece mentira, y no sabemos de dónde sacan las ganas, es que haya personas que, a cambio exclusivamente de insultos y desprecios, estemos o estén todavía dispuestos a abrir la boca en esta isla para opinar de nada. Casi que sería mejor mandarse a mudar y dejarlos que campen a sus anchas sobre la tierra que están seguros sólo a ellos les pertenece. Qué le vamos a hacer, seguramente es que seremos masoquistas. Pero sólo hasta cierto punto, cuando nos cansemos o nos terminen de hartar, le quedará a El Día perfectamente claro que nadie cobraba aquí por defender otro tipo de futuro más armónico para esta isla, y los dejaremos hablando sólo a ellos y a los que les pagan para que insulten a personas de bien de esa manera, intentando fracturar a un país en el que cada isla por su lado se iría directamente al abismo más absoluto.

Artículo 23.1 de la Constitución Española, todavía vigente, de 1978: "Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal".