LA PREVENCIÓN DEL INFARTO CEREBRAL
EN LAS MUJERES

Víctor P. García *

Dedicado a nuestra población femenina, que mejor que nadie ha sabido mantener la cultura y la calidad de nuestra gastronomía.

Pintura del lanzaroteño César Manrique (1953)

Las plantas de tu jardín
No hace falta que las riegues
Que sólo con que las mires
Se ponen verdes y crecen

Todos dicen que en el cielo
Están todas las estrellas
Yo digo que no es verdad
Porque tu estás en la tierra
Se está buscando una estrella
Y en el cielo no aparece
Que la busquen por la noche
Que en tu cara resplandece

(Brito Martín, M.Coplas y Canciones. Centro de la Cultura Popular Canaria.1999).

A pesar de que los factores conocidos de riesgo cerebrovascular, incluyendo hipercolesterolemia, hipertensión, obesidad y diabetes mellitas, se pueden cambiar modificando la dieta, parece más prometedora la prevención primaria.

¿Cuál es la buena noticia para nuestra población en general y para nuestra población femenina en particular? La noticia viene de la mano de la revista JAMA1 (Journal of American Medical Association), de la Asociación Médica Americana (www.jama.com), que publicó el 27 de septiembre de 2000 un estudio bajo el título Whole Grain Consumption and Risk of Ischemic Stroke in Women, A prospective Study, o lo que es lo mismo: El consumo de cereales integrales y el riesgo de ataque isquémico en las mujeres (reducción del flujo sanguíneo hasta niveles que son insuficientes para aportar el oxígeno necesario a las células, en este caso al cerebro: ¡falta de riego, cristiano(a), el eterno problema de Canarias, no sólo en el cerebro, sino en las vetas y huertas!). El ataque isquémico o infarto cerebral continúa siendo la principal causa de incapacidad y muerte en la población femenina, y la tercera causa de muerte en la población general después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer2. Este problema ocasiona más muertes en mujeres de todas las edades que en la población masculina. La mayoría de las personas sobrevivientes a un ataque isquémico padecen incapacidad permanente. A efectos académicos es conveniente diferenciar, cuando aparece algún problema cerebrovascular, entre el ataque o infarto isquémico, con dos subtipos, la embolia y la trombosis, y la hemorragia cerebral, con otras dos subcategorías, las hemorragias intracerebral y subaracnoidea2. Creemos interesante hacer esta diferenciación por el hecho de que pocos estudios epidemiológicos han analizado directamente la relación entre la ingesta de fibra, potasio y vitamina E en la dieta y las comidas abundantes en esos nutrientes, en concreto cereales integrales, frutas y verduras, y el riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente el infarto isquémico1.

Los problemas cerebrovasculares son especialmente graves, pues según los datos de la American Heart Association, correspondientes al año 2000, en los Estados Unidos ocurren al año 600.000 casos de patologías cerebrovasculares, de los cuales 160.000 tuvieron un desenlace fatal en el año 1997. Muchos de los cuatro millones cuatrocientos mil supervivientes a los problemas cerebrovasculares padecen discapacidad permanente, y el costo que origina el cuidado de estos pacientes se eleva a 40 billones de dólares1 anuales, y eso a pesar de que el problema ha disminuido, pues según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes al año 1994, la mortalidad por este motivo, desde 1989 hasta 1992, fue de 253 por cada 100.000 hombres y 208 por 100.000 mujeres en Portugal; en los Estados Unidos las ratios fueron de 59 y 57 por cada 100.000 hombres y mujeres, respectivamente. En la elaboración de estos datos no se han tenido en cuenta las diferentes patologías cerebrovasculares, según la clasificación que hemos hecho en el párrafo anterior.

El 70 % de los problemas cerebrovasculares se deben a la hipertensión arterial.

La mayor causa, tanto del infarto cerebral como de la hemorragia, es el hábito de fumar, al aumentar los niveles sanguíneos de fibrinógeno, la agregabilidad plaquetaria, disminuir los niveles de colesterol de las lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL, comúnmente conocido como colesterol "bueno"), incremento del hematocrito y del daño en el endotelio o pared de los vasos sanguíneos, que puede originar una aterosclerosis y consecuentemente incrementar la presión sanguínea, que puede originar la ruptura de las arterias. El riesgo de problemas cerebrovasculares es mayor en las fumadoras que en los fumadores, originando en total un 12 % de los diferentes tipos de problemas cerebrovasculares.

Los datos clínicos y epidemiológicos establecen una relación entre la diabetes y un aumento de los problemas cardiovasculares, como la hipertensión, la obesidad y la hiperproteinemia (aumento plasmático de la concentración de lipoproteínas). Aunque la asociación entre la diabetes y los problemas cerebrovasculares debe tener lugar a través de estos factores, muchos estudios han observado una relación independiente entre la diabetes y estos, con una proporción de un 2 a un 5 %.

Mediante datos clínicos y epidemiológicos se ha asociado la obesidad con la hipertensión, la dislipidemia (alteración en el patrón lipídico, como por ejemplo triglicéridos o colesterol altos), hiperinsulinemia e intolerancia a la glucosa. Muchos estudios han encontrado una relación entre la obesidad y el riesgo de patologías cerebrovascuales, tanto fatales como no fatales. Este riesgo fluctúa entre un 15 y un 20 %.

La actividad física disminuye tanto la isquemia como la hemorragia cerebral, al disminuir la agregabilidad plaquetaria, incrementar la actividad de la insulina, reducir el peso corporal, aumentar el nivel de las lipoproteínas de alta densidad y bajar la tensión arterial.

No se ha determinado una relación clara entre el consumo de alcohol y las patologías cerebrovasculares. El consumo elevado de alcohol puede provocar arritmia cardiaca, aumento de la tensión sanguínea y del flujo sanguíneo cerebral y afectar adversamente el sistema de coagulación sanguíneo. El alcoholismo es el mayor problema en el sistema público de salud, originando hipertensión y cirrosis, estando implicado en casi el 50 % de las muertes por accidentes, suicidios y homicidios, así como en los malos tratos, produciendo además adicción. A pesar del posible beneficio de un consumo moderado de alcohol (reducción en el riesgo de enfermedad coronaria, modificación en el nivel sanguíneo de lípidos y lipoproteínas e inhibición del trombo sanguíneo mediado por un incremento en los niveles de prostaciclina y la activación del sistema fibrinolítico) este no debe considerarse que prevenga las patologías cerebrovasculares2.

Hay pocos datos que avalen la relación entre la ingesta de ácidos grasos y los problemas cerebrovasculares, aunque sí se ha documentado la asociación entre el consumo de grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. Los estudios poblacionales sugieren una relación del consumo combinado de grasas saturadas (abundantes en la manteca de cerdo, mantequilla, margarina, etc.), monoinsaturadas (grasas abundantes en el aceite de oliva, de lino, avellanas, de pescado, de macadamia, etc.) y poliinsaturadas (como el aceite de girasol, de millo, de soja, etc.) con las patologías cerebrovasculares fatales.

Se ha demostrado que los radicales libres o antioxidantes dañan las lipoproteínas de baja densidad mediante la oxidación, lo que aumenta la aterosclerosis. Además, los radicales libres pueden alterar la función endotelial, promover la trombosis cerebral e interferir con la regulación vasomotora. Mientras algunos estudios ponen de manifiesto una relación beneficiosa entre el consumo de vitaminas antioxidantes y las patologías cerebrovasculares, en otros no está clara esta relación.

A pesar de que los factores conocidos de riesgo cerebrovascular, incluyendo hipercolesterolemia, hipertensión, obesidad y diabetes mellitus se pueden cambiar modificando la dieta, parece más prometedora la prevención primaria.

En el estudio se han considerado como cereales integrales el pan integral, cereales integrales para desayuno, cotufas, avena cocinada, germen de trigo, arroz integral, salvado y otros cereales (bulgar, kasha y couscous). Los cereales para desayuno con un 25 % o más integrales o salvado en peso se clasificaron como" intregrales". Nuestro gofio es integral 100 %, y a pesar de la laxitud para considerar el concepto de integral, los resultados no pueden ser mas prometedores ¡Los cereales integrales disminuyen el riesgo de infarto cerebral un 40 %, independientemente de los conocidos factores de riesgo cardiovascular!1

Queremos felicitar sinceramente a los autores de la investigación, y felicitarnos a nosotros y a nuestros ascendientes: la moderna dietética, con las técnicas más avanzadas de la ciencia y la tecnología, y la medicina, están descubriendo ahora lo que nuestros antepasados los guanches, y sobre todo las guanchas, ya conocían y aplicaban hace más de tres mil años.

Bibliografía

1. Liu S, Manson JE, Stampfer MJ, Rexrode KM,Hu FB, Rimm, EB Willet, WC. Whole Grain Consumption and Risk of Ischemic Stroke in Women. JAMA., 284, 12: 1534-1540 (2000).

2.Bronner,LL, Kanter, DS, Manson, JE. Primary prevention of Stroke. N Engl J Med.; 333: 1392-1400 (1995).

* Víctor P. García, Doctor en Biología.