Informes desesperantes

Justo Fernández Rodríguez

Estos días han sido pródigos en informes de organizaciones internacionales que nos muestran un panorama sombrío en aspectos tan importantes para los ciudadanos como la corrupción, la represión de la actividad sindical y la persecución de la libertad de prensa.

Transparency Internacional (TI), organización no gubernamental, ha publicado el índice de percepción de la corrupción 2005, que demuestran que la corrupción, el despilfarro y las irregularidades de quienes nos administran y gobiernan continúan amenazando el desarrollo económico en la mayoría de los países del mundo, lo que contribuye a incrementar la pobreza de decenas de millones de personas, especialmente en los países menos desarrollados. De los 159 países incluidos en el informe, más de dos tercios obtuvieron una puntuación de menos de cinco puntos, sobre un máximo de diez, lo que indica altos niveles de corrupción.

Con bajos índices, apenas perceptibles, de corrupción, figuran Islandia, Finlandia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Singapur, Suecia, Suiza, Noruega, Australia, Austria, Luxemburgo, Canadá, Reino Unido y Alemania.

Con mayores índices de corrupción, por haber obtenido calificaciones entre 3 y 1,7, se encuentran Armenia, Benín, Bosnia, Gabón, India, Irán, Malí, Moldavia, Tanzania, Argelia, Argentina, Madagascar, Malawi, Mozambique, Serbia, Gambia, Macedonia, Swazilandia, Yemen, Bielorrusia, Eritrea, Honduras, Kazajstán, Nicaragua, Palestina, Ucrania, Vietnam, Zambia, Zimbabwe, Afganistán, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Guyana, Libia, Nepal, Filipinas, Uganda, Albania, Miger, Rusia, Sierra Leona, Burundi, Camboya, Georgia, Kirguistán, Papúa, Venezuela, Azerbaiján, Camerún, Etiopía, Indonesia, Irak, Liberia, Uzbekistán, República del Congo, Kenia, Pakistán, Paraguay, Somalia, Sudán, Angola, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Haiti, Myanmar, Turkmenistán, Bangladesh y Chad.

España mantiene el puesto 23, por debajo de EE.UU., Francia, Bélgica, Irlanda, Chile y Japón, superando a Portugal, Italia y Grecia, entre los países de la Unión Europea de los quince.

Los sectores e instituciónes más corruptos, son, por este orden, partidos políticos, parlamentos, policía, sistema legal/judicial, impuestos, empresarios, medios de comunicación, servicios médicos, sistemas educativos, servicios, ejército, ONG e instituciones religiosas.

"La corrupción no es un desastre natural: es el robo frío y calculado de las oportunidades de los hombres, mujeres y niños menos capaces de protegerse a sí mismos". Esta es la definición que David Nussbam, director ejecutivo de TI, hace de la corrupción.

Peter Eigen, presidente de TI, en la presentación del informe manifestaba: "La corrupción en los proyectos públicos de gran escala y en las compras públicas azotan tanto a los países en desarrollo como a los desarrollados. Cuando la dimensión del soborno tiene prioridad sobre el valor de dinero, el resultado son construcciones de mala calidad y mucho más costosas. La corrupción desvía fondos destinados a programas de salud y educación hacia proyectos de infraestructuras de capital intensivo, con graves consecuencias medioambientales". "Pongamos que hablo de... Canarias", que cantaría Sabina.

Casi al mismo tiempo, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) ha hecho público su informe anual sobre la represión antisindical en el mundo, en 136 países de los cinco continentes.

Pese a una cierta opinión sobre el desprestigio, adocenamiento, entreguismo y domesticación del sindicalismo en los países desarrollados, la realidad es que la actividad sindical, para quienes deciden cumplir con su obligación de defender los intereses de los trabajadores, ante la agresión permanente de gobiernos y empresarios, dista mucho de ser cómoda. Miles de sindicalistas se juegan cada día la vida, la libertad, el ascenso profesional o el puesto de trabajo por defender a sus compañeros.

El secretario general de la CIOSL manifestaba: "El informe de este año revela hasta dónde están dispuestos a llegar muchos gobiernos y empleadores para conseguir tomar la delantera en unos mercados globales donde la competencia es cada vez más feroz, dejando al margen las preocupaciones sociales".

145 personas perdieron la vida a causa de sus actividades sindicales, 16 más que el año anterior. El informe documenta más de 700 agresiones violentas contra sindicalistas y centenares de casos de amenazas de muerte.

Liderada por Colombia, Iberoamerica se lleva la palma en la violencia antisindical. 114 sindicalistas fueron asesinados, (99 en Colombia), 456 recibieron amenazas de muerte, 120 fueron víctimas de torturas, palizas o lesiones, más de 200 resultaron detenidos y casi mil despedidos arbitrariamente, como consecuencia de acciones sindicales legítimas.

En África, a la pobreza severa, el subdesarrollo, las guerras tribales, las enfermedades, que afectan a la gran mayoría de la población, hay que añadir el hostigamiento, las amenazas, los arrestos, los despidos y el acoso jurídico de que son víctimas los que se atreven a intentar que las cosas cambien desde la actividad sindical.

Oriente Medio continúa siendo una de las zonas donde menos se respetan los derechos humanos. En Europa, los gobiernos de antiguos países comunistas vienen intentando sofocar el sindicalismo independiente en defensa de organizaciones pro-gubernamentales. Mientras avanza la globalización, los derechos de los trabajadores asiáticos están siendo pisoteados. El "milagro económico" chino no lo es para los trabajadores, a los que se les niegan las libertades básicas. No se tolera más sindicato que el "oficial". Las protestas de los trabajadores son reprimidas violentamente.

Si la acción sindical está en el punto de mira represivo de muchos gobiernos y organizaciones empresariales, el ejercicio de la libertad de información también es objeto de represalias similares, cuando se cuestionan la transparencia, la ética y la honestidad de la acción política y su sometimiento a los poderes económicos.

Reporteros sin Fronteras (RSF) también ha informado sobre su cuarta clasificación mundial de la libertad de prensa, que tiene en cuenta la situación de 167 países. En 2005 han sido asesinados 51 periodistas y cuatro colaboradores. Más de un centenar han sido encarcelados. México es el país donde se producen más asesinatos de periodistas y la Cuba de Fidel Castro continúa siendo la segunda cárcel del mundo para quienes ejercen la profesión de informar con libertad.

Como en tantos aspectos positivos, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Suiza, Holanda o Bélgica son los países donde la libertad de prensa goza de mayor respeto. Es de resaltar que Estados Unidos, teóricamente considerado como la patria de la libertad de prensa, ha descendido del puesto 23, conseguido en 2004, al puesto 44.

España, otra herencia aznarista, se sitúa en el tercer puesto por la cola de los países de la Unión Europea.

żAlguien espera que la corrupción, la represion sindical o el control de la información, disminuirán? Yo, no.