LA
INMIGRACIÓN CANARIA EN CUBA
Por
Jose Almeida
Afonso
"La
inmigración canaria en Cuba" es un ensayo escrito por el canario/cubano
Ramiro García Moreno y publicado por primera vez en 1994 por la editorial
"Globo".
Ramiro
García Moreno nació el 14 de junio de 1940 en Valle de Guerra,
Sus
padres, ella de origen cubano y él oriundo de valle de Guerra se llaman Celina
Medina Basulto y Federico García Sabina.
En
1948 emigra la familia a Cuba, dando comienzos a una vida de constantes
movimientos migratorios en el núcleo principal de la familia: a partir de 1948
se radicarían en la ciudad de Camagüey (Cuba); a inicios de 1954 pasan a
vivir en Madrid donde están hasta el 31 de diciembre de 1957. Para evitar el
servicio militar abandonan España él, su madre y su hermano mayor.
La
nueva emigración lo vinculó al agro cubano, en la provincia de
En
1965 contrajo matrimonio con la camagüeyana Leopoldina Ramos Socarrás, de cuya
unión tienen dos hijos. Después de 1963 inicia una etapa de superación
cultural, trabajando de día y estudiando de noche, que culmina, en sus primera
etapas, con la graduación de bachiller en ciencias y letras en 1966, hecho que
motiva su ingreso como becado en
En
esa etapa Ramiro García Medina es dirigente de
En
1978 pasa a trabajar en
Es
en 1980 le surge la idea de hacer una investigación sobre "La inmigración
canaria en Cuba", que terminó en su primera versión en 1990. Luego, en
1994 hace una revisión de dicho trabajo y la completa en algunos nuevos
aspectos, saliendo así a la luz pública.
*
En
el prólogo de ésta edición realizado por Francisco Ossorio Acevedo dice que
el propósito fundamental de este libro "La inmigración canaria en
Cuba" es, en palabras de su propio autor: "Demostrar, fehacientemente,
que no hay acción, hecho, y situaciones históricas de significación en Cuba
donde no figure la presencia de los nativos de las Islas Canarias o de sus
descendientes directos".
Y,
curiosamente, esta excelente relación e influencia mutuas apenas si ha tenido
estudiosos que la den a conocer. Porque algunas honrosas excepciones no hacen
otra cosa que confirmar la regla no escrita del silencio común. Francisco
Ossorio Acevedo nos recuerda que "Un viejo poeta dijo, hablando de nuestra
emigración, que si todos los isleños muertos en la mar en el intento de llegar
a Cuba se dieran la mano, se podría hacer una cadena de canarios que llegara
desde nuestras orillas hasta las mismas piedras del castillo de El Morro (en la
boca del puerto de
Y
entonces se pregunta Ossorio Acevedo que porqué tantos canarios han preferido
encontrar la muerte en el mar a quedarse en la tierra que los vio nacer. Y él
mismo contesta su pregunta: "Unos por miedo a que los llevaran al moro (la
interminable guerra de trincheras en el Rif africano, tumba de tantas
generaciones isleñas)".
"Otros
huyendo del caciquismo (ese asqueroso y secular cáncer de nuestra sociedad,
donde el que no es ´hijo de alguien` no es hijo de nadie)".
"Otros
huyendo de la intolerancia social (porque, como dice un refrán popular holandés,
´se puede vivir entre católicos, se puede vivir entre españoles, pero no se
puede vivir entre ambas cosas a la vez´)".
"En
fin, que muchas cosas se pueden decir del pueblo canario, y que una de ellas
suele ser (en plan despectivo) que tiene una facilidad enorme para olvidarse de
su propia historia, pero puede que esto sea una virtud más que un defecto,
porque a veces lo mejor que se puede hacer con las tristezas es dejarlas atrás
cuanto antes."
En
el prólogo de ésta edición realizado por Francisco Ossorio Acevedo dice que
el propósito fundamental de este libro "La inmigración canaria en
Cuba" es, en palabras de su propio autor: "Demostrar, fehacientemente,
que no hay acción, hecho, y situaciones históricas de significación en Cuba
donde no figure la presencia de los nativos de las Islas Canarias o de sus
descendientes directos".
Todos
sabemos que fueron cientos, miles løs canariøs que se aventuraron en busca de
mejor fortuna hacia tierras americanas, a Venezuela o a Cuba fundamentalmente;
que muchos dejaron la vida en el intento, otros tantos siguieron llevando la
vida pobre y mísera que ya vivían en nuestras islas, que otros tantos
consiguieron asentarse y pudieron ahorrar una perrillas y formar familia, y que
los menos regresaron igual o peor que habían salido o, incluso, con bastante
dineral algunos.
Pero,
según escribe en el prólogo Francisco Ossorio Acevedo, "la historia de
nuestra emigración hecha por Ramiro García no es la historia de un fracaso,
como cerrando con desánimo una vez más -¿cuántas van ya?- (esta pregunta la
hago yo) otra página de nuestra historia. Esta es la emigración integradora,
una modesta semilla, la canaria, que se convirtió en un fructífero árbol
gracias a la generosidad de la tierrita cubana, tan acogedora". Y se
pregunta entonces Ossorio Acevedo sabiendo, por su puesto, la contesta: "¿Hay
alguna familia canaria que no cuente en su genealogía con emigrados a Cuba?
Puede que la haya, pero serán las menos. La mayor parte de los apellidos
canarios tienen una o varias ramas en Cuba." El mismo Francisco Ossorio nos
cuenta que su abuelo paterno y sus hermanos, sin ir más lejos, allí
vivieron la mejor y más fecunda época de sus vidas. Y nos confiesa: "no
ahorraron un duro, pero lo mejor que hicieron, porque barberos todos ellos, tenían
en
Antes
de continuar hablando del libro "La inmigración canaria en Cuba",
permítanme un nuevo paréntesis para contarles lo que nos cuenta Ossorio
Acevedo de su relación con Cuba. Creo que merece la pena. Dice éste que
"allí nació mi padre (y allí vuelve cada vez que puede). Uno de los más
vivos recuerdos de mi segunda niñez son los cuentos cubanos de mi abuela, que
me contaba una y otra vez que ´el muelle de
"Ya
después, en mi segunda juventud, doña Mercedes Cornelio Chirino llenó mis baños
de mar con sus risas y sus buenos cafés y una sola explicación para la
encendida belleza de su senectud: ´Es que yo soy cubana. No nací en Cuba, pero
soy cubana´ y venga otra vez a reírse. Así que deben comprender que yo, cada
vez que oigo el deje cubano, tan nuestro, me vuelva y sonría y mire a la
persona como si la conociera de toda la vida". Volvamos ahora de nuevo al
libro que nos ocupa. Con éste podemos recorrer la historia cubana, y ver
sus páginas siempre jalonadas de canarios que allí supieron integrarse -(me
acuerdo ahora de las entrañables películas "Mambí" y
"Guarapo" de los hermanos del Río, y me brota una imagen emocionada
de todo este manojo de palabras)-, desde el canario Balboa, dando inicio a la
literatura cubana, la historia de varios generales de
"
Y
entonces se pregunta el prologuista "¿Es posible hablar de Cuba sin hablar
de Fidel Castro? ¿Es posible sin tomar partido? No, en absoluto, Y Ramiro García
ha sabido entrar y salir del tema una y otra vez y exponer muchos pros y contras
(.) Sin embargo no quiero soslayar una realidad: para la mayoría de los
canarios en Cuba, sobre todo para los más humildes, el castrismo supuso la
llave de esperanza, la alfabetización, el progreso profesional. Pero también
en el ámbito psicológico de la autoestima, del valorarte, de perder los
miedos, los temores, el sentimiento de culpa, la tan perniciosa resignación,
que tanto daño ha hecho y continúa haciendo a løs canariøs. Ramiro García
Medina es, en sí mismo, un buen ejemplo: de cuasi analfabeto a ingeniero zootécnico,
de isleño incapaz de escribir algo más que una mala carta a historiador
profundo y concienzudo".
"
Ramiro
García se basa principalmente en varios elementos que prueban aquella aseveración
de las primeras presencias canarias en Cuba documentadas. De éstas destacamos
dos: el uno es que la partida bautismal de Silvestre de Balboa, muestra su
origen canario, al ser bautizado en
El
otro elemento de prueba es el trabajo literario, elaborado por Balboa, titulado
"Espejo de paciencia" que es considerado -oficialmente en Cuba- como
la primera obra de la literatura cubana, datado el 30 de julio de 1608.
ARTEVIRGO.