Carta de un emigrante canario a Paulino Rivero

Francisco Ramón González Alonso

Su anunciada conferencia en nuestro querido Hogar Canario Venezolano de Caracas me ha motivado para hacer de su conocimiento la importancia que tiene su presencia en nuestra sociedad, y me he tomado el atrevimiento de expresar mis reflexiones sin ánimo de establecer una diatriba, a los efectos de que usted sepa cuánto se comenta y critica en nuestra diáspora arraigada en esta querida República Bolivariana de Venezuela.

Como usted tiene posibilidades de ser el próximo presidente del Gobierno de Canarias, quiero hacer de su conocimiento lo siguiente:

Primero: muchos coterráneos, entre ellos yo, a pesar de saber que usted tiene suficientes credenciales para ejercer el cargo de presidente, dudamos de que pueda resolver la problemática socio-económica, tanto de la clase menos favorecida en nuestras queridas Islas Canarias, y mucho menos los infinitos problemas de la diáspora canaria. Y dudamos porque sabemos que usted ha permanecido en funciones políticas respaldando las gestiones de varios Gobiernos bajo la directriz de Coalición Canaria, y que, al parecer, ha ocurrido lo que en muchos gobiernos latinoamericanos: el terrible flagelo de la corrupción, según lo manifestado por la prensa escrita y audiovisual de Canarias. Si esto es verdad, ¿qué ofrece usted al electorado para corregir y evitar males mayores?

Segundo: ¿qué va a pasar con la Ley Electoral, para que el elector tenga la facilidad de ejercer su derecho al sufragio? ¿Qué pasó con la reforma de la ley con respecto a la creación de notarios electorales que garanticen la oportunidad de votar en las urnas? ¿Vamos a seguir esperando por correo el legajo para poder votar y caer en el tráfico de la corrupción de captación de votos?

Tercero: en relación a la asistencia social de la 3ª edad, ¿cuándo vamos a tener concierto con las clínicas y con las asociaciones farmacéuticas en Venezuela, para así tener las mismas atenciones como si estuviéramos en España?

Cuarto: la comunidad canaria en el exterior se sentirá protegida cuando las organizaciones políticas acepten establecer un presupuesto que satisfaga sus necesidades, pues no podemos seguir mendigando las pocas ayudas que estamos recibiendo.

Quinto: en relación a los emigrantes canarios retornados, nos han llegado comentarios de la poca receptividad de las autoridades competentes para situarse en la tierra donde nacieron. Es más, hasta términos de descalificación social reciben por el hecho de competir en el campo laboral.

Sexto: nos preocupa la descomposición social que un vasto sector de la juventud canaria manifiesta por el consumo libre de las drogas. Son pocas ya las familias que no sufren de ese flagelo social.

Séptimo: sabemos que España ha pasado a ser un Estado de la Unión Europea y Canarias ha recibido de dicha comunidad ayudas económicas equivalentes, en su total per cápita, a más de 250.000 euros. ¿En qué se gastó ese inmenso capital?

Octavo: se ha querido implantar una ley de residencia en nuestras Islas Canarias, ¿qué se pretende establecer con dicha ley? ¿limitar la estancia de los emigrantes retornados?, ¿impedir al turista su residencia en nuestras Islas Canarias?, ¿garantizar fuentes de trabajo al canario nato? Son interrogantes en las que nos gustaría saber su criterio al respecto.

Noveno: al parecer, es tal el grado de corrupción y tráfico de influencias que la decepción política es generalizada. Se ha generado una actitud de indiferencia en la po- blación canaria hacia las organizaciones políticas por haberse apartado del correcto proceder para resolver los grandes problemas de subsistencia. Aquí ya hemos pasado por esas penurias y no queremos que en nuestras queridas Islas Canarias, nuestra tierra volcánica, haga explosión el virus de la descomposición social, que interrumpa el normal funcionamiento del sistema democrático que desde años ha estado funcionando.

Décimo: a mí se me invitó para integrar el comité de Coalición Canaria y permanecí colaborando hasta que comprobé que su máximo representante no hacía honor al ejercicio democrático. Esto se lo manifesté a usted en una de las tantas visitas al Hogar Canario Venezolano y me ausenté como otros integrantes por sentirnos discriminados e insatisfechos de la conducta asumida por su dirigencia.

He querido hacerle llegar esta carta abierta no para ponerlo en evidencia en su grata visita a nuestro hogar social; lo hago en defensa de la canariedad que los nativos de nuestras islas conservan, para que, de ser usted el próximo presidente del Gobierno Autónomo de las Islas Canarias, tome en cuenta todo cuanto pulula en el seno de nuestra comunidad, para que se avoque en dar soluciones a nuestros problemas sociales, que son muchos, más de los que se puede imaginar.