EL CENTINELA

INSURGENTES, LIBERTARIOS, ALZADOS (I)

Por Jose Almeida Afonso

La verdad, sino fuera por el profundo convencimiento que tiene uno de estar combatiendo en el bando de los que auténticamente defienden la Independencia, la Libertad, la Dignidad y la Justicia Social, aquí en Canarias, pero también en el resto del mundo, hacía ya mucho tiempo que me hubiera rendido exhausto, derrotado, vencido, a los alargados y tentadores brazos de los cantos de sirena de un mundo "que ya no tiene remedio".

Y si uno tiene ese profundo e inalterable convencimiento de que todo puede -y debe- cambiar para mejor, de que no vivimos en el mejor de los mundos, y que, desde luego, otro mundo es posible, no es precisamente porque viva en un mundo irreal de sueños inalcanzables, en un mundo de ilusas utopías irrealizables.

Si algo he aprendido con los años -no mucho más de lo que ya sabía con 18, la verdad- es a no hacerme falsas ilusiones, a no entusiasmarme en demasía con nada. Sólo lo justo: saber que uno de los mayores errores estriba en no hacer nada, porque sólo puedes hacer poco, o como dice el amigo y compatriota Víctor Ramírez, que aunque no haya motivos para la esperanza, siempre habrá razones para la dignidad.

Artevirgo. La Aldea. Canarias. Sábado 29 de abril de 2006