DE INVERECUNDOS Y PENDONES

Francisco Javier González

En La Laguna de mi niñez abundaban laguneros característicos que hacían tremendamente humana a aquella Aguere que ya solo vive en los recuerdos. Personajes como Lorenza o Elvirita -imagen especular de Lolita Pluma- o los que, como Panchito con su "Hesperidito", Fariña, músico y barbero, el "General" Fagón, Daniel "el Huevudo" ...sustituían entonces a los ya muy veteranos como "Cambalalucha" o el poeta Verdugo para cultivar, a partes casi iguales, la devoción al Cristo de La Laguna y al Dios Baco pero, eso si, siempre con auténticas exhibiciones de ingenio, elegancia y lucidez. Uno más de esa pléyade de personajes era "Barrilete", pequeño y rechoncho, que vivía de pequeñas chapuzas, sobre todo de fontanería. Nunca supe su nombre y no se si, aparte de las monjas del asilo que asistieron a su etapa vital final, lo supo alguien en La Laguna, pero se le podía encontrar, según la hora, en uno de aquellos templos de Baco que eran la venta de D. Pancho "Carasable", o en la del "Pollo de las Canteras" o en "Antonino", también de las mismas arredondas. Barrilete, aunque no disfrutaba de un genio especialmente alegre, nos ayudaba en las traducciones de francés, idioma que al menos a nuestro conocimiento de entonces, dominaba con igual precisión que el español. El se autodenominaba, mezclando las lenguas, como un "clochard irreverente", tal vez para quitarle hierro a aquellos ¡cochon! que les soltaba a cualquiera que quisiera tomarle el pelo. No tenía un excesivo aprecio por los guardias municipales ni, por extensión, por los ediles de Aguere y, cuando la exitación báquica le soltaba la lengua, se refería a todo el Ayuntamiento como una "pandilla de inverecundos redomados con un alcalde -que no recuerdo quién era- medio inverecundo". Tardé bastantes años en saber lo que quería decir Barrilete y si lo decía en español o en francés, pero ahora, más de medio siglo después, tengo que darle la razón.

Hace un par de años, más concretamente el 8 de julio del 2004 y en un alarde de sensatez, el Pleno del consistorio aguerense aprobó sustituir el Pendón, denominado "de la Conquista", por una enseña civil ciudadana en la procesión del día fundacional de la ciudad, así como en la tradicional del 14 de septiembre. Esa decisión municipal suprimió de golpe las manifestaciones ciudadanas que protestaban por el alarde colonialista que suponía la exhibición a la que, aunque denominándola como "cívico-militar", desposeían totalmente del supuesto carácter "cívico" para dejarla solo en militar, demostración que intentaba, al tiempo, hacer patente la supremacía colonial y la debilidad de las fuerzas populares opuestas a la continuidad de la colonización. Era la misma decisión, sensata y realista, que se había aplicado en Las Palmas o en Añaza para casos similares y que permitió, desde su aplicación, la pacífica celebración como efemérides ciudadanas del 29 de abril o del 3 de mayo, sin convertirlas en manifestaciones políticas del más rancioso y oxidado españolismo. Ahora bien, las decisiones sensatas en Aguere son flor de un día. Ya el PSOE municipal nos tiene acostumbrados a su falta de firmeza en decisiones importantes. Solo hay que recordar -y fue también por el 2004- como dejó en la estacada a los movimientos ciudadanos que acampaban en la vía de ronda y luchaban contra la destrucción sistemática de la Vega de Aguere frente a la Coalición de Constructores que, con el apoyo de la más reaccionaria derecha del PP, predominan en el Consistorio. Ahora vuelve a las andadas. Ya hace algún tiempo el portavoz socialista (?) Javier Abreu se jactaba en una emisora local de que iba a "resucitar" el Pendón, y ha pasado del dicho al hecho. El Pleno del pasado 13 de julio acuerda, con el apoyo de todos los grupos (CC, PP y PSOE), resucitar la pendonada porque el pleno "considera demostrado que el Pendón no es el de la Conquista", declaración que suma la estulticia a la inverecundez, y que me recuerda una estrofa de un poema de mi fallecido amigo Tomás Chávez dedicado a la extinta pendonada del 3 de mayo, que tampoco era ningún pendón de la conquista, pero que si la simbolizaba: "Que buenos pendones son/ de la cabeza a los pies/ de la manifestación".

El problema no es que sea o no el que usó el criminal Lugo en la cruenta guerra de conquista y se tiñera de encarnado en San Roque con la sangre de la cabeza cortada de Achimenchia-Tinguaro, o que sea un Pendón Real que recala por Aguere un par de años después cuando, por cierto, aún subsistían los Guanches Alzados. Se sabe que es un Pendón militar, "recompuesto" de otros anteriores y que, hasta más o menos las Cortes gaditanas, cuando pasa al Cabildo con sede entonces en las Casas Consistoriales, permaneció custodiado en casa del Alférez Mayor, representante del poder militar colonial. De ahí su nombre de "Pendón de los Alféreces". En las" fiestas fundacionales", establecidas por el Cabildo en el S. XVI al programar, para el 27 de julio, una "procesión alrededor de la ermita y, a su término, fuegos, carreras de caballos, teatro y música", no figura para nada la exhibición del Pendón, precisamente por su carácter militar, reservándose su uso civil a las proclamaciones reales. Es justamente, cuando los movimientos independentistas dentro del imperio colonial español en América y Asia van logrando la construcción de nuevas naciones de lo que eran colonias hispanas, cuando surgen en Canarias las "procesiones cívico-militares" -dejémoslas en demostraciones castrenses- como reafirmación en esta colonia africana del poder militar metropolitano, ejercido a través de la decadente aristocracia colonial y de la sumisa burguesía autóctona o foránea. Por eso es de nuevo, con el resurgir -ahora imparable- de la conciencia nacional canaria cuando, por un lado, el más ferrugiento españolismo se reempeña en resucitarlas y, por otro, los canarios de sentimiento -no solo ni obligatoriamente independentistas- se empeñan en que no resuciten, como expresión que son de sistemas periclitados o en vías de extinción.

Este año, con una ciudad tomada policialmente con las fuerzas de la Unidad de Intervención Policial traidas de Sevilla y con los Grupos Operativos de Respuesta desplegados, con sus accesos bloqueados y rodeada de vallas y cordones policiales, el Pendón, con sus tropas militares, sus generales, sus representaciones gubernamentales españolas y su Ayuntamiento casi en pleno, ajenos a la represión policial que se estaba ejerciendo y a la negación del derecho ciudadano a la pacífica expresión de sus sentimientos, esto es, con toda una demostración de lo que sostiene la colonización en esta heptainsulana nación, el Pleno municipal lagunero ha optado de nuevo por la tensión y el enfrentamiento ciudadano. Lo siento por todos porque esto solo ha empezado. La única nota que se me antoja como de un cierto sentido del humor es la de Miguel Zerolo que envió al "televisivo" Brito Arceo en representación del Ayuntamiento de Añaza.

Al terminar toda la parafernalia pendonera, el portavoz socialista municipal Javier Abreu declaró que "la procesión salió perfecta y, como socialista y español, no me siento avergonzado". Lo entiendo perfectamente. Me atengo a la definición de Barrilete, aunque la modifique para dejar a la alcalde al mismo nivel, al menos, que al resto del consistorio y salvar a aquellos que, como Plácido Mejías, Manuel Caballero y Blanca Pérez, han mostrado su disconformidad. Sus señorías no pueden, dada su inverecundez, avergonzarse. Yo, como socialista y como canario, me avergüenzo profundamente.

P.S. "Inverecundo" se mantiene en la última edición del D.R.A.E. Para evitarles a hipotéticos lectores el trabajo que yo tuve en su día, copio textualmente: inverecundo, da. (del latín inverecundia) adj. Que no tiene vergüenza. Ú.t.c.s.