J.K. Galbraith-J.F. Revel

Juan Jesús Ayala

Nos llega la noticia del fallecimiento de John Kenneth Gal-braith y de Jean Fan-cois Revel, el primero a los 92 años y el segundo a los 82 años, y el mismo día, el 29 de abril. Fueron dos preclaros intelectuales y pensadores del siglo XX, americano uno y francés el otro. Aunque el americano destacó sobre todo en el campo de la economía, la política no la dejó en segundo lugar y Revel aunque filósofo de profesión ejerció la cátedra de Filosofía en la ciudad de Tlemcen en Argelia y más tarde en el Instituto Francés de México hasta colaborar recientemente en el semanario francés Le Point.

Pero el nexo que los une y no sólo es el día de sus muertes es que tanto uno como otro transitaron y defendieron a ultranza un liberalismo acentuado, más quizás el del americano, aunque nacido en Canadá, dado que Revel se identifica con un liberalismo más conservador, más derechizante, pero que su lucha estaba dirigida contra los totalitarismos. Galbraitth criticó profundamente la era del bienestar y alertó sobre las posibles consecuencias de su caída y Revel lo hizo con el totalitarismo soviético y pronostica su extinción cuando en 1982 escribe Como terminan las democracias x.

Dos liberales al fin de cuentas; y a pesar de los libros que han escrito, para mí, significan cierta relevancia Anales de un Liberal impenitente de Galbraith y x Como terminan las democracias de Revel; ambos en la misma onda y con muchos puntos en común. Remarca el americano que lo que puede dar al traste con al economía de libre mercado es la gran influencia que tienen en el mundo de hoy la información las grandes firmás sobre el negocio y las que a su vez trasmiten a la familia y al individuo. Y como consecuencia el Estado está también subordinado a esta información y no es poseedor de las riendas del mercado, de esa mano negra que todo lo regula. El Estado pues cada vez se hace más débil, se adelgaza y es incapaz de determinar cuestiones vitales para los que soportan la carga que son todos los ciudadanos que lo integran. Cuando el Estado fla-quea y pasa desapercibido estaremos ante el derrumbe de una manera de hacer política al encontrarse totalmente mediatizada por la influencia de los poderes económicos. Es la economía la que manda y las grandes corporaciones son las que mangonean los grandes negocios vitales tales como el del petróleo y el de las armás destructivas.

Revel investiga los fracasos de la etapa comunista y lo que pudiera llevarle al traste con su desaparición y su extinción y desde su vertiente liberal se empeña en desmontar determinados postulados y entre otros destaco el en-frentamiento con el imperialismo chino y que la Unión soviética se desmoronaría por la influencia de terceros. Bien es verdad que Revel acertó en algunas de sus consideraciones aunque paso por alto la influencia que tuvo la iglesia y concretamente la polaca de mano de Woytila para catapultar el comunismo ya en esa época cogido con alfileres donde la economía se tambaleaba y donde el Estado al igual que en el mundo liberal se hizo añicos

De cualquier manera el pensamiento del americano y del francés caminaron por los mismos senderos y se afanaron por alertar, criticar y relanzar un modelo económico y político: el neoliberalismo, que estaba preparado para dar el gran salto una vez que el Muro se cayó y la guerra fría quedó en su punto más bajo de congelación. Y lo que podemos aprender es que los americanos con su liberalismo a ultranza quieren imponerlo al mundo para que el negocio no cese y que las democracias según al visión de Revel pudieran ir desapareciendo paulatinamente y que aunque se sigan nominando como tales, el individuo donde descansa la soberanía junto con el Estado también desaparecerá en manos del poder económico y que el individuo sólo quedará como testimonio del protagonismo que en su día tuvo en todas las revoluciones que en el mundo han habido, incluida la liberal y será marioneta caprichosa en manos de las nuevas tiranías que desde el capital mangonean los gobiernos y son las que verdaderamente mandan y deciden.