ElGuanchePress, 13-12-2006

 

Homenaje popular laico-político en el funeral del compañero José Manuel Méndez Rodríguez

 

 

Pocas veces el salón de actos de un tanatorio cumplió tan fielmente, en un ceremonial laico-político, con la despedida última de un compañero, de acuerdo y conforme con sus ideales. El féretro fue saludado con acordes de canciones revolucionarias, y revolucionarios fueron los panegíricos que se leyeron, por una familiar y por dos compañeros, desde un atril próximo al féretro.

 

Familiares, amigos y compañeros de todo el arco ideológico de la izquierda e independentistas, rindieron con su presencia solidaria -abarrotando el salón- un sentido homenaje, rubricando con nutridos aplausos  las intervenciones de familiares y correligionarios, y coreando las canciones revolucionarias con las que se le homenajeaba y muy particularmente con el himno de La Internacional con el que se le despedía.  

 

 

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Las intervenciones:

 

 

IN MEMORIAM

Hoy estamos aquí reunidos, (unidos) como le hubiera gustado a José Manuel, salvo que nos reúne, nos une un momento no deseado, su pérdida física. José Manuel con su aprecio, su cariño y buen hacer nos ha convocado a todos hoy aquí.

Sepa el compañero que sigue vivo en cada uno de nosotros, por su recuerdo entrañable y porque su lucha, la nuestra, seguimos animándola entre todos.

Recordaremos siempre a José Manuel Méndez  como un compañero entregado a la lucha social, hasta el último aliento siempre preocupado por los demás y con el que tuvimos la suerte de compartir un mismo combate.

Compañero José Manuel, ¡por el socialismo y la revolución, en nuestra memoria siempre!

Liga Marxista

 

DESPEDIDA PARA UN REVOLUCIONARIO

“Temprano madrugó la madrugada”. “No perdono a la vida desatenta, no perdono a la muerte enamorada, no perdono a la tierra ni a la nada”. Así decía el poeta y ese fue el primer sentimiento que me asaltó cuando supe que el compañero José Manuel Méndez había muerto. Lo conocí hace poco tiempo, en 1994, durante un acto celebrado en la universidad de La Laguna con motivo del genocidio de Ruanda. Apareció por allí, estuvo muy atento al debate y después alguien le preguntó, ¿qué haces por aquí, José Manuel?  Y él respondió “es que yo soy cuartista” (naturalmente, se refería a la IV Internacional ). Quería decir que su más apreciada tarjeta de presentación era el marxismo revolucionario.

Desde su primera participación en movilizaciones estudiantiles en los años sesenta hasta la más reciente intervención en la Asamblea por Tenerife y la Coordinadora de Pueblos y Barrios, sostuvo una actitud inteligente que jamás se quebró. Siempre supo de qué lado estaba, jamás volvió la espalda a sus compañeros. Despreciaba sin ruido a los burócratas del movimiento obrero porque desde muy joven comprendió el mal que el estalinismo hacía a los trabajadores y a sus intereses. Algunos se enteraron tan tarde, tras la implosión de la Unión Soviética , que se desmoralizaron y desertaron o fueron incapaces de comprender el significado de aquel acontecimiento histórico. Por eso tampoco llegaron a captar que la democracia en el seno de las organizaciones populares, como pensaba José Manuel,  constituía un elemento imprescindible para su liberación del capitalismo. Pero también para construir partidos revolucionarios.

Militó inicialmente en la Unión de Juventudes Comunistas y tan temprano como en 1970 fue detenido durante un conflicto de transportes, encarcelado durante dos semanas y condenado a tres meses de cárcel por el TOP. Durante su estancia en Barcelona, en la década de los 70, trabajó en una empresa subsidiaria de SEAT, se incorporó a Comisiones Obreras, entró en un periódico  y allí luchó por mejorar las condiciones de trabajo de todos. Se incorporó a ETA político-militar. Cuando la policía desmanteló la infraestructura de esta organización en Barcelona, consiguió evitar la detención de varios compañeros y se refugió en Francia.  Rompió por diferencias políticas con ETA poli-mili y entró en LCR-ETA VI en Francia. A su regreso del exilio a Cataluña, creó varias cooperativas, entre ellas una de una construcción, que no tuvieron resultados económicos. Más adelante  trabajó en empresas de encuestas y organizó la primera movilización estatal de encuestadores que terminó en un triunfo, aunque a él le tocó engrosar una lista negra que le impidió trabajar en cualquier empresa del sector.

Pero sí consiguió recuperar este trabajo en Tenerife como encuestador del INE, donde se caracterizó por la defensa de los derechos de los trabajadores eventuales. Los últimos tiempos pueden dividirse seguramente en dos etapas. La lucha dentro de Izquierda Unida por un programa de izquierdas, la democracia interna basada en la defensa intransigente de los derechos de los trabajadores y por evitar cualquier capitulación al PSOE. Empujaba a la organización hacia todas las movilizaciones, las locales y las referidas a la solidaridad internacional, las desarrolladas contra la construcción de la lanzadera de El Hierro o sobre la guerra imperialista contra Irak. La constante subordinación de IU al reformismo, como las constantes maniobras organizativas burocráticas, le llevó a la decisión de abandonarla en 2005. En la última etapa brindó generosamente su aportación a la fundación de Asamblea por Tenerife y la Coordinadora de Pueblos y Barrios. Pero su gran ilusión fue dotar a estos organismos de una publicación regular, capaz de enfrentarse informativamente a los medios de comunicación burgueses y dedicada a organizar las movilizaciones que todos ustedes conocen, el periódico “PÁSALO”.

Este necesariamente breve resumen de su trayectoria política (sólo de ella puedo hablar puesto que fueron las ideas lo que espoleaba nuestra amistad) pone de manifiesto una adhesión inquebrantable a la causa de los trabajadores y al socialismo. Era de los compañeros que tanto gustaban a Brecht. Durante nuestras largas conversaciones nocturnas en su casa de La Laguna pude anotar en el cerebro y en el corazón otras de sus características. La alegría que expresaba cada vez que la revolución tenía un pequeño avance en cualquier lugar  del mundo o si los trabajadores conseguían alguna conquista parcial por pequeña que fuera. Y al revés, la tristeza que le acosaba con cualquier derrota. Esta actitud contenía, desde luego, una moral inconmovible. Pero representaba mucho más. Comprendía con lucidez que de los resultados de las movilizaciones dependían los avances y retrocesos del conjunto de los oprimidos y, por lo tanto, del objetivo por el que luchó toda su vida. Huía del sectarismo, del burocratismo y de todo aquello que le sonaba inaceptable o intrascendente como si de enfermedades se tratara, pero manifestaba una extraordinaria firmeza en las cuestiones que él consideraba de principios. Era tan consciente de que vivíamos tiempos difíciles como de que, como decía Rosa Luxemburgo, la otra alternativa a la libertad y al socialismo del futuro es la barbarie actual cada día que pasa resulta más insoportable.

Esta es la herencia impresionante que, según mi punto de vista, nos ha dejado a todos José Manuel Méndez.  Hasta el socialismo siempre, compañero. Hasta siempre.

Tenerife, Canarias a 13 de diciembre de 2006

 

EN MEMORIA DE JOSÉ MANUEL MÉNDEZ

 

SALUDOS DESDE LA CUARTA (SECRETARIADO UNIFICADO)

José Manuel nos dejó el pasado 12 de diciembre, pero su ejemplo y aportación como militante comunista internacionalista a lo largo de toda su vida siempre estará con nosotros.

Quienes lo conocieron personalmente pudieron disfrutar de su calidad humana, su generosidad y entrega personal, su sencillez y naturalidad, su dulzura,  pero también su firmeza en la defensa de sus convicciones, su arrojo y valentía, su paciencia y persistencia para atravesar los “desiertos” que de manera recurrente surgen en la larga marcha hacia el socialismo de los consejos obreros, de la democracia real donde el conjunto de seres humanos tomen las decisiones que les afectan.

José Manuel Méndez unió desde muy joven su destino al de los explotados y oprimidos de la tierra, en el cruce de caminos dejó al lado un futuro aparentemente más cómodo y eligió su sitio entre la clase trabajadora, impulsando su organización en las primeras Comisiones Obreras, en la SEAT de Barcelona, participando activamente en la lucha de los impresores del Diario de Barcelona  y en la primera gran movilización contra la precariedad laboral dinamizando las luchas de los encuestadores en los años 80.

La fusión de José Manuel con la clase trabajadora nunca le privó de un horizonte de actividades y compromisos más amplio: Fue un internacionalista consecuente, en la solidaridad activa con los procesos revolucionarios en Centro y Suramérica; en la defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos, del canario, pero también del resto oprimido por esa cárcel de pueblos que es el Estado español, particularmente durante la dictadura franquista, frente a la cual no dudó en tomar las armas por la liberación democrática,  nacional y social; en la lucha por la paz, contra el imperialismo, la OTAN y las bases militares; en la defensa del desarrollo sostenible y contra las agresiones al equilibrio ecológico en su tierra, porque José Manuel que fue ciudadano del mundo, a su vez, fue un defensor a ultranza de sus islas y de sus gentes. Su papel activo en Asamblea por Tenerife y en la Coordinadora de Pueblos y Barrios así lo atestigua.

José Manuel se forjó en la lucha contra la dictadura franquista; se hizo comunista, pero su espíritu crítico y rebelde le condujo rápidamente a comprender que la defensa del programa de la revolución socialista era incompatible con el estalinismo, y ello en época muy difícil, cuando el conjunto de países del llamado “socialismo real” aparentaban una solidez plúmbea. Sin duda, el tamaño de las dificultades, acrecientan las cualidades de los seres humanos que las superan: si el colapso de la URSS hizo decir a algunos que el capitalismo había triunfado y con ello el fin de la Historia , José Manuel supo ver más allá, y como marxista revolucionario entendió que el neoliberalismo triunfante solo era el preludio para nuevas luchas y conflictos, que el desorden neoliberal en su caos aterrador de muerte y miseria que aplasta la existencia de la mayoría de la Humanidad , volvería a poner de actualidad la alternativa del Socialismo.

Esas convicciones estuvieron encendidas en su mente y corazón hasta su último suspiro.

Sus camaradas de la IV Internacional estamos orgullosos de él. Con militantes como José Manuel se construye la senda que nos aproxima al Socialismo. Siempre vivirá en nosotros.

 

          Himno de Riego
         *  La Internacional