JOSÉ MARÍA MILLARES

Teodoro Santana

Se ha convertido en una tradición. Lo único que distingue a los llamados "Premios Canarias" de Literatura es ese empeño en no dárselo al más grande poeta de este territorio desolado. Pero claro, ese maravilloso escritor es "rojo", por dios.

En el cambalache en que ha terminado la literatura subvencionada, en el mercadillo editorial y de influencias, José María Millares no tiene nada para ofrecer, salvo una obra ingente y magnífica. Los mercaderes disfrazados de escritores, las plumas a sueldo, los burócratas de la cultura gubernamentalizada, no van a sacar nada para sí por reconocer lo evidente. A esto hemos llegado, maestro. Ay "Liverpool": sólo un puerto para la mercadería y el cambulloneo.

Pero la poesía de José María Millares sobresale en el tiempo por encima de esta oscura época colonial y colonizada. Y su vida, entregada a la literatura, pero también a la causa de la libertad.

Pero ni una cosa ni otra se le perdonan. No quieren que le reconozcamos, que su poesía nos penetre por los poros, que nos reconozcamos. El más grande poeta culto, ay "Pájaros sin playa", reconocido internacionalmente, universalmente admirado. Y también el más grande poeta popular, que nos ha dado maravillas como "De belingo" o "Campanas de Vegueta".

Pero aquí los mercachifles pretenden negarle el pan y la sal. Ningunearlo. A él, que fue a la cárcel por dar voz a los poetas canarios con "Planas de poesía". No es ya un problema de injusticia, sino de simple bandolerismo.

Lo cantaba Maiakovski: "Yo conozca la fuerza y el tañido / de las palabras que el palco no aplaude. / Pero las palabras hacen andar a los ataúdes/ sobre sus cuatro patas de roble. / A veces la rechazan, no la imprimen, / no la publican. / Pero la palabra trota a revientacinchas / suena durante siglos / y se arrastran los trenes a lamer sus manos callosas".

José María Millares, la palabra esclarecida, la poesía luminosa, se agranda a medida que Canarias avanza a su cita con la historia. Mientras tanto, los llamados "Premios Canarias" se hunden en el desprestigio. No hay olvido.