DESDE EL GUINIGUADA

 

ALGUNAS JOYAS DE NUESTRA FLORA

 

Félix M. Arencibia

 

La primavera se disfraza de verano pintando los cielos de azulalegría y alumbrada por un Magec lleno de energías transformadoras. Nuestros campos se visten de los colores pincelados sobre nuestras plantas, patrimonio del que quiere enviar un correo Doramas Martín a su amigo Silverio Mogán, un ferviente amante de nuestra naturaleza. Hola amigo Silverio:

 

         Este verano sin falta te haré una visita en tu pueblo de Mogán. Como amante de nuestra flora que eres quiero hablarte de algunas de nuestras más queridas, ahora que están atravesando graves dificultades con la invasión del cemento y la introducción de especies exóticas causantes de plagas como la del picudo rojo.  La primera de la que quiero hablarte es del “Bicácaro” o “Bicacarero” que podemos llamar “flor nacional de Canarias”, científicamente llamada “Canarina Canarienses”. Esta bella especie de nuestra flora se esconde entre las zonas más húmedas de los barrancos de las medianías. Unas campanas colgantes de rojo anaranjado o aherrumbrado formas sus llamativas flores. Es una especie de enredadera que se agarra con las manos y los dedos de sus tallos carnosos y sus hojas aflechadas. Querido Silverio, el término de Bicácaro me resulta tan atractivo que da título a uno de mis libros de poesía “Bicácaro de amor apasionado” y de un programa de radio denominado “Bicácaro cultural”. Lástima que esta hermosa planta esté en peligro de extinción.

 

         Otra planta nuestra de la que estoy prendado es del “Guaydil”, tanto de su nombre como de su silueta y sus flores. Tenemos la suerte que gran parte de la carretera nueva del centro de la isla de Tamarán estén salpicadas por el Guaydil. Las campanitas blancas de sus flores parecen están tocando en homenaje a toda la flora de nuestras medianías que están gravemente en peligro. Los “Guaydiles” son plantas que pueden llegar a los 4 metros de altura y que crecen en los lugares con escasez de agua. Por suerte se cultiva también en nuestros jardines, prestándoles la hermosura de sus níveas y campaniformes flores agarradas a los tallos y a las hojas en forma de punta de lanza.

 

         Otra de nuestras plantas, Silverio, que me produce una cierta magia estética es el “Cardón”. Esta “Euphorbia canariensis” nos trae la imagen de brazos pidiendo al cielo la lluvia tan necesaria para nuestra tierra. Se da en todas las islas de nuestro Archipiélago aunque es menos frecuente en las Purpurarias. Destaca por sus encendidas y apiñadas flores rojas. El “Cardón de Jandía” es una variedad llamada “Euphorbia handiensis”, que urge una protección estricta. Nuestro Archipiélago tiene más de 500 plantas endémicas, y eso es un patrimonio que debemos cuidar con el máximo cariño y energía.

 

Bueno, amigo Silverio, te dejo con estos versos de nuestra poeta Teresa Rodríguez de Lara: “En el fondo de mi alma queda impreso, / el inmenso tesoro de tus besos, / del fecundo y fogoso surtidor.”

 

http://doramas1924.blogspot.com

 

─ “Nuestro Archipiélago tiene más de 500 plantas endémicas, y eso es un patrimonio que debemos cuidar con el máximo cariño y energía”.