Situación actual del conjunto arqueológico de El Julan: Inoperancia oficial, expolios y destrozos

La zona denominada como El Julan se extiende por la vertiente meridional de la Isla, entre las zonas de El Pinar y La Dehesa Comunal. Se trata de una ladera de gran pendiente (45º) que desciende desde Malpaso (1501 m.) hacia el mar en un recorrido de 4 kilómetros. Las zonas de mayor concentración arqueológica se denominan Los Letreros y El Cerro de Los Números. En estos lugares y en sus inmediaciones, podemos encontrar lozas de grabados, cabañas, juaclos, concheros inmensos, aras de sacrificio, cuevas de enterramiento y hasta el tagoror más famoso de Canarias.

Este yacimiento fue documentado por el cura herreño D. Aquilino Padrón en 1870, constituyendo el primer lugar de Canarias donde fue descubierta la escritura líbica-bereber o tifinagh antigua.

El pasado viernes día 11 de agosto [2006], algunos miembros de la asociación llevamos a cabo una visita al yacimiento, acompañados de los reporteros de la Televisión Pública Canaria y el vigilante de la Dirección General de Patrimonio. Se trata de una de nuestras actividades más importantes que solemos hacer con una periodicidad semestral, la cual trata de documentar cuál es el grado de conservación de los grabados de la Isla.

Tras una larga labor llevada a cabo para conseguir la llave de la cancela que impide el paso, pudimos acceder en jeep al largo camino que lleva al yacimiento. La inspectora de Patrimonio del Cabildo de El Hierro nos ofreció por primera vez en ocho años una visita guiada con vehículo, aunque no quiso acompañarnos y colaborar en la actividad. Esta institución pública mantuvo firme su postura aludiendo a la necesidad de una orden de un estamento mayor dentro del Cabildo para acompañarnos. La triste actitud mostrada por este cargo público, es consecuencia de las denuncias públicas que nuestra asociación y el conjunto de la sociedad canaria le ha presentado, ejerciendo sus derechos como contribuyentes en una sociedad plural y democrática.

En el inicio de la ruta, el vigilante impidió la entrada al vehículo a uno de nuestros miembros, aludiendo al mal estado del vehículo público y del acceso a la zona. Se trataba de un Land Rover de seis plazas que perfectamente podría habernos trasladado a la zona a los cinco visitantes. Sin embargo, la actitud negativa y déspota del vigilante obligó a que una de nuestros colaboradores, concretamente nuestra arqueóloga, se quedase "en tierra" para solicitar a la Consejera de Cultura del Cabildo otro vehículo. La institución pública, nuevamente, se negó a prestarnos un servicio del que disponía en ese momento, alegando a una indisponibilidad de personal en horario laboral.

En el transcurso de la ruta destacó el silencio y la falta de colaboración del guía en cuanto a la interpretación de la zona, la cual pretendía publicarse en la televisión. Tuvieron que ser los miembros de la asociación quienes interpretaran el conjunto a los intrépidos reporteros, además de guiarlos en la visita y advertirles el camino más respetuoso. En el yacimiento encontramos a unos visitantes de las islas capitalinas, los cuales se adhirieron a nuestra comitiva, ya que estaban perdidos y a punto de volverse sin haber visto nada.

Con los escasos medios y tiempo físico del que disponíamos para permanecer en la zona, conseguimos documentar, en formato fotográfico y audiovisual, el grave estado en el que se encontraba el conjunto arqueológico y los servicios primarios de salubridad, seguridad y emergencia. Tuvimos la suerte de que la televisión pública filmase todo este deterioro para así mostrárselo a ese gran sector de la sociedad canaria que jamás podrá visitar este pabellón de nuestra cultura precolonial.

Hay que destacar que todas estas carencias fueron ya advertidas a la Unidad de Patrimonio y a la Dirección de Medio Ambiente tras nuestra última visita, realizada en Noviembre de 2005. Desde OSSINISSA no entendemos el grave estado en el que se encuentran los grabados con respecto a la última visita, ya que se han vuelto a cometer nuevos casos graves de expolios y destrozos. Por otra parte, seguimos atónitos ante la inexistencia de señalizaciones que indiquen las zonas y rutas arqueológicas.

Otra falta grave es la escasez de botiquines, agua corriente, cobertura básica de emergencia 112, y vigilancia de 24 horas en la zona. Ni siquiera existe un plan de evacuación ni posibles accesos para medios de socorro.

En conclusión, este cúmulo de carencias hace de El Julan un lugar inaccesible para un gran porcentaje de la sociedad canaria, además de constituir un peligro mortal para los caminantes que pretenden acceder a la zona. Esperamos que esta advertencia sirva de precedente para las instituciones públicas, quienes tienen la obligación de llevar a cabo una actuación inmediata para acondicionar una zona muy transitada en estas épocas.

Desde OSSINISSA advertimos que llevaremos a cabo una campaña de comunicaciones hacia todas las instituciones públicas, partidos políticos y demás agentes sociales para concienciarlos en cuanto al libre acceso del ciudadano y la conservación de nuestro patrimonio en condiciones óptimas de seguridad y salubridad. Plantearemos una visita con todos los representantes para que ellos mismos palpen la decepción que hemos vivido al contemplar como son arrancadas y destrozadas las páginas de nuestra Historia.

No entendemos las actuaciones que está llevando a cabo el Cabildo, promocionando la creación de un centro de interpretación en El Julan que se encuentra muy alejado de la zona arqueológica. Se han invertido cientos de miles de euros en construir este centro y, sin embargo, para la conservación del yacimiento no se ha destinado ni un céntimo. Ni siquiera se ha diseñado una ruta que impida la degradación de los grabados y los concheros, sobre los cuales pisan los visitantes con sus bastones metálicos.

En definitiva, nos preguntamos: ¿quedará algo que interpretar cuando se acondicione el centro?

Esperamos que los compañeros de la Televisión Pública Canaria puedan publicar el reportaje que realizamos, ya que para todos supuso un gran esfuerzo físico, económico y psicológico, y en nuestro caso además, perder una jornada laboral realizando una función que corresponde a la Inspección de Patrimonio. Sería una muestra de cumplimiento del deber de pluralidad que debería existir en este medio público.

Desde nuestra asociación no podemos asumir en solitario el gran peso de conciencia que las instituciones implicadas han deslastrado en todo momento. Por ello, hacemos un llamamiento de auxilio a toda la sociedad herreña y canaria en general para, entre todos, impedir que todo esto siga pasando. No podemos garantizar la fluidez de la información a través de los medios públicos y privados, pero sí la voluntad de colaborar con todas las personas y agentes sociales interesados en unirse a esta ardua tarea. Estimamos fundamental la colaboración de los compañeros de OSSINISSA en Tenerife, ya que en El Hierro el deterioro de principios como la Libertad de Expresión, el Estado de Derecho, la Libre Asociación y el Respeto e Independencia Laboral, han supuesto desde siempre una dificultad añadida a nuestra actividad.

Reportaje fotográfico