DESDE EL GUINIGUADA

MÁS JUSTICIA Y MENOS CARIDAD

Félix M. Arencibia

Los sofocos de los calores nos acercan al golpito a las puertas del verano. Bencomo Marrero, el profesor nunca retirado, medita sobre diferentes temas relacionados con la justicia, una palabra sobre la que tendrá que redundar porque tiene pocos sinónimos que le den precisión. Acaba de terminar de leer "Tristana" de don Benito Pérez Galdós, en ella la realización personal y la dignidad de la mujer inspiran la trayectoria vital de la protagonista. Entretanto en Bolivia, el líder indígena Evo Morales trata que la justicia más que la caridad se haga realidad entre sus compatriotas. Pretende repartir entre los campesinos las tierras del estado y las abandonadas por los terratenientes que ni comen ni dejan comer, mientras, una mayoría del pueblo permanecen sumergidos en la miseria. Todo ello, al igual que la nacionalización del petróleo, no satisface a las multinacionales ni a los grandes propietarios de las tierras. Reclaman el sagrado derecho a la propiedad que para ellos está por encima de la honestidad, la salud y la vida de las personas.

A los pueblos "llamados pobres" se les llevan sus materias primas (petróleo, gas, cacao, diamantes, oro…). Por tanto la pobreza más que un problema de solidaridad y de limosna es un simple hecho de necesaria justicia. Tras la explotación de sus recursos y su mano de obra no queda más que un rastro de miseria. Los pueblos esquilmados no necesitan ayudas sino justicia, que se les devuelva lo que se les usurpa, que se inviertan partes de las ganancias para que puedan tener un trabajo y una forma de vida digna. Esto sucede en África (continente en general rico en petróleo, oro, diamantes…) y también en otros llamados del "tercer mundo". Así que hace falta menos 0,7% y más comercio justo.

Luego, piensa Bencomo, nos extraña que intenten por todos los medios llegar a nuestras fronteras. Así nos pasó a los canarios, pues a pesar de las riquezas de los vinos, la cochinilla, los bosques, las plataneras y las tierras que enriquecieron a foráneos y terratenientes fuimos obligados al exilio forzoso. Nuestro Archipiélago sigue necesitando de la justicia, pues a pesar de grandes riquezas turísticas y de la edificación que destruye nuestro medio ambiente: un sector significativo de nuestro pueblo sufre el paro y la pobreza. Sin embargo, los empresarios de la construcción se quejan de que se les ponen demasiados obstáculos a su tarea depredadora territorial. ¿Pretenden construir en el Nublo o en el Teide? La avaricia rompe el saco, están deteriorando nuestros paisajes que son parte importante del reclamo turístico, la gallina de los huevos de oro.

Bencomo Marrero, le vienen a su mente los versos de un poema de las "Obras Completas" de nuestro poeta Pedro García Cabrera: "Vengo a pedir justicia… / contra los timadores de palabras, / contra sus astrolabios anacrónicos, / caiga todo el dolor de los esclavos, / caiga un sol de justicia que los raje".

http://doramas1924.blogspot.com

- "Por tanto la pobreza más que un problema de solidaridad y de limosna es un simple hecho de necesaria justicia".