EL
CENTINELA
Kabul
Por Jose Almeida Afonso
De tu tierra castigada como si de un maldito anatema
divino se tratara, como si algún dios lejano y cruel reinventara a cada minuto,
a cada día, a los fabulosos cuatro infernales jinetes del Apocalipsis
sobre tus mártires oscuros desiertos hombres, sobre tus sufridas áridas mujeres,
sobre tus niños desnudos de piel caoba sonrisa abierta y mirada perdida
sobre tus ancianos inertes serenos ya como esperando a la cierta cercana
muerte.
Sí, si empezáramos a hacer un doloroso ejercicio de
Memoria Histórica, descubriríamos, ya sin el más mínimo asombro, sin la más
mínima extrañeza, sin el más absoluto espanto y, además, desde una
descaradamente obvia participación, quién ha sido el que una vez concluida
Con ese doloroso ejercicio de Memoria Histórica, que
dicho sea de paso ¡¡tantísimo hace sufrir a lxs pobrecitxs militantes de un
Partido Político que de una forma u otra -aunque yo me inclino a pensar que más
bien de una forma- son lxs herederxs
directxs de uno de los regímenes dictatoriales más
oscurantistas, perversos y crueles que ha sufrido esa entelequía
que llaman España. Pero por favor, si no existe ni tan siquiera un asomo de la
más mínima duda de que los actuales militantes del Partido Popular son los
continuadores de esa SAGRADA Y GLORIOSA MISIÓN, que tan bien dejó explicada el
generalísimo a su fiel pupilo, el entonces príncipe de España, Juan Carlos, que
no deberíamos olvidar, llegaría a JURAR NO TRAICIONAR JAMÁS LOS
PRINCIPIOS DEL MOVIMIENTO NACIONAL QUE FUNDÓ EL GENERAL FRANCISCO FRANCO, siendo
éstos los que han regido desde entonces, y en líneas generales, los
destinos de una buena parte del pueblo español hasta hoy día, y esto aunque le
pese a más de unx. Y a la irrefutable realidad me
remito.
Sí Kabul, les entendemos perfectamente, aunque sea más
bien poco lo que en realidad podamos hacer por ayudarlos. Pero a mí, casi de
una manera ingenua, también se me ocurre preguntarles ¿a nosotros, a lxs canarixs quién nos entiende
verdaderamente? ¿Quién o quienes se atreverían a ayudarnos a conseguir la
soberanía y la independencia, siempre utilizando la vía política, por supuesto,
y a pesar de ser un derecho recogido y reconocido en la carta fundamental de
los derechos humanos, y por lo tanto tan legítima y válida como cualquier otra
opción que se comprometa a respetar los derechos humanos fundamentales, como
son la libertad, la igualdad y la justicia social sin ningún tipo de
discriminación, ya sea por cuestiones ideológicas, religiosas, sexuales,
raciales o sociales?
A buen entendedor, pocas, poquitas palabras.. ¡¡Y qué remedio, Isidro, qué
remedio hijo mío. Aunque ya yo hice la promesa de que por lo menos los
españoles no aguanten otros seis siglos sobre nosotros!!
¿Tú, que piensas hacer si la situación continúa igual o peor? Piénsalo bien y ya me contestaras... No hay
prisa, pero tampoco tenemos mucho tiempo....
Artevirgo.