La corrupción (y II)
Manuel Fernández Sarmiento *
El supuesto intento de soborno de
Domingo González Arroyo a un concejal de Antigua para cambiar al alcalde de ese
municipio tiene varios paralelismos con el que realizó el expresidente
del Cabildo de Lanzarote y líder del PIL Dimas Martín. En aquella ocasión
escribí un pequeño poema, casi épico, relatando el ingreso en prisión de Dimas
y que, si me lo permiten, les expongo más abajo.
Los casos de corrupción que se han
detectado no son, como se ha dicho hasta la saciedad, nada más que la punta del
iceberg. Es indiscutible que se impone una regeneración política y moral en
nuestras maltratadas Islas Canarias. El ciudadano corriente tiene el temor de
que no se descubran todos los negocios sucios que, amparados en el poder, en la
influencia, en la información privilegiada, se han desarrollado como hongos.
Tiene el temor de que se proceda al cambalache de trapos sucios, ya lo dije en
el capítulo anterior :
“Todo se arregla por debajo de la mesa; tú te callas lo mío y yo no digo nada
de lo tuyo”
Cuatro sesiones plenarias en un mismo día
para un ‘Parlamento Autonómico’ representan todo un récord. La necesidad de los
grupos parlamentarios mayoritarios (3) de mostrar al público una imagen limpia,
les ha impulsado a solicitar sesiones extraordinarias para solicitar la
creación de una comisión de investigación para el mismo caso de ‘los
aerogeneradores o caso eólico’. ‘El caso Amorós’, en relación con la audiencia
de cuentas sobre la gestión de
Con tantas comisiones creadas, se
logrará la anulación de la actividad parlamentaria, para dedicarse en exclusiva
a investigar las corruptelas que nos invaden. Encima, eso: media legislatura
perdida.
Por otra parte, el supuesto intento de soborno
de Domingo González Arroyo a un concejal de Antigua para cambiar al alcalde de
ese municipio tiene varios paralelismos con el que realizó el expresidente del Cabildo de Lanzarote y líder del PIL Dimas
Martín, por el que fue condenado a tres años de prisión e inhabilitación para
ocupar un cargo público.
En aquella ocasión escribí un pequeño poema, casi épico, relatando el ingreso
en prisión de Dimas y que, si me lo permiten, paso a exponerles.
“SIN PASIÓN: ¡DIMAS A PRISIÓN!”
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Eran las Cinco
en punto de la tarde. Dímas en Tahíche se
presentaba, a las cinco de la tarde. Una puerta de
rejas de hierro le esperaba, Era la tercera
vez que esa puerta atravesaba. ¡a las cinco de la tarde!.
hasta el centro
penitenciario, las mujeres
rezaban el Rosario Su público le
aclamaba,
de la puerta
de la prisión ¡Quince
minutos le robaban los besos y abrazos con pasión!
¡Eran las
cinco en punto de la tarde!.
Gritaba el
gentío, y el saludaba con gran tronío.
Aclamaba la
gente, mientras él se
secaba, el sudor de su
frente ¡A las cinco
de la tarde! Una preciosa
luz de atardecer iluminaba el
volcán de Tahíche cuando comenzó
a descender del todo
terreno rojo, el rey del
trapiche Las fuerzas
vivas le esperaban no sólo de
Lanzarote, pues de Fuerteventura y de le trajeron
hasta almagrote |
¡A las cinco
de la tarde!. ¡Eran las cinco
en punto de la tarde! A despedir a
su líder vinieron altas
autoridades, del PIL y de que a Dímas dieron abrazos como si este
fuese a fallecer
su ingreso en
la prisión, viendo como la
gente el pésame les
daba a los
consejeros del Cabildo, en perfecta formación.
¡Dimas, amigo,
el pueblo está contigo! ¡Dimas, amigo,
el pueblo está contigo!
¡Inocente!,
¡Inocente! Eran las voces
de su gente ¡A la verde
puerta se iba acercando!
para su
ingreso en la prisión, pues miedo
tenían que con su arte aprovechara el
momento, para hacer una nueva coalición.
¡Eran las cinco
en todos los relojes! ¡Eran las
cinco en sombra de la tarde! * * * Rememorando a García Lorca en su
poema “ Manuel Fernández Sarmiento |