La culpa no es
de López
Justo
Fernández Rodríguez
Desde que el ministro de
Justicia anunció que iba a dar la batalla a la corrupción, especialmente a la
urbanística, solapada en los años de gobiernos aznaristas,
nombrando 20 fiscales Anticorrupción y destinando dos a Canarias, los
dirigentes de Coalición Canaria y el Partido Popular iniciaron una campaña de
descalificación contra el ministro. En Canarias no existía corrupción y el
nombramiento de dos fiscales Anticorrupción parecía pretender reflejar que la
situación político-económica no tenía la limpieza, transparencia y diafanidad
que reflejaban, con excepciones, los terminales mediáticos controlados o
subvencionados por los gobiernos, fueran municipales, de cabildos o autonómico.
El anuncio de que López Aguilar podría ser el candidato a
En el momento en que López Aguilar anunció su compromiso en la lucha contra la
corrupción y animó a los ciudadanos a que denunciaran los casos que conocieran,
aumentaron los niveles de las descalificaciones, no sólo al ministro de
Justicia y al fiscal general del Estado, sino a los jueces y fiscales que, según
manifestaban los dirigentes de CC y PP, iniciaban procesos judiciales, por
irregularidades y casos de corrupción, para hacer el juego a las ambiciones
políticas del candidato socialista a
Ante la cascada de ataques, injustificados y sin pruebas, en los que han
destacado Paulino Rivero, Zerolo, Soria y Melchior, cuestionando la independencia de presidentes de
tribunales, magistrados, jueces y fiscales, se han producido algunas
reacciones. El presidente del TSJC, Antonio Castro, declaraba: "La
justicia actúa cuando tiene conocimiento de un hecho delictivo y, por tanto, lo
investiga, sea el implicado de CC, PP o PSC o de cualquier otro partido".
El nuevo juez decano de Las Palmas, Miguel Losada, considera "una
barbaridad", las críticas, porque el ministro de Justicia, "no
interviene para nada en el trabajo de los jueces y no tiene atribución alguna
sobre ellos, ni puede exigir nada a ningún juez". El fiscal jefe del TSJC,
Vicente Garrido, ha sido rotundo: "Nos guía el principio de legalidad, no
el ministro".
Los dirigentes del PP y de CC parecen olvidar dos cosas. En España la mayoría
de jueces, fiscales, magistrados y miembros del Consejo General del Poder
Judicial son conservadores. Para mayor claridad coloquial, son de derechas y,
algunos, de extrema derecha. Cuando gobernaba el PSOE, tenía un ministro de
Justicia y un fiscal general del Estado, lo que no evitó que algunos casos de
corrupción, con conspiración mediática o sin ella, dieran con algunos
dirigentes y cargos públicos en la cárcel. Y el juez Garzón fue un intérprete
activo. Por eso, no cuelan las acusaciones de quienes pretenden dar a entender
que, hasta la llegada al Ministerio de Justicia de López Aguilar, en Canarias
no existía corrupción y que los escándalos surgidos en los últimos tiempos son
producto de las manipulaciones del ministro de Justicia y del fiscal general
del Estado, con la complicidad de jueces y fiscales.
Y nada más lejos de la realidad. La corrupción en Canarias viene de lejos. La
memoria y las hemerotecas son fieles reflejos de la progresión e impunidad de
la corrupción. En 1999 mucho antes de que López Aguilar se metiera en política,
128 letrados canarios, de diversas ideologías, publicaban un informe,
denunciando "las sombras de impunidad", "sospechas de galopante
tráfico de influencias", "utilización parasitaria de los poderes
públicos", "prácticas caciquiles, mallas de
blindaje, sobornos de hecho y pago de favores", "mordidas al
presupuesto de dineros públicos" o "la corrupción política al más
puro estilo del PRI" mexicano.
En 2002,
En 2001, el Tribunal Supremo y
También ha habido políticos y cargos públicos que han denunciado la corrupción,
en determinados momentos, con poco éxito. Tengo registrados en el ordenador, 78
testimonios. Sólo expondré algunos. En cualquier caso, todos son anteriores a
la llegada de López Aguilar al Ministerio de Justicia.
(1992).- Domingo González Arroyo, diputado del PP, imputado en varias causas
penales. "Cuatro golfos se están enriqueciendo, unos con el betún de las
carreteras y otros llenando no ya maletines, sino carretillas de dinero".
Ildefonso Chacón, consejero de Obras Públicas y Aguas, justificaba su dimision: "El Gobierno vive condicionado por unos
intereses ajenos al interés general". Bravo de Laguna, presidente del
Parlamento: "En Canarias abunda el amiguismo y el chanchullismo".
(1993).- José Carlos Becerra, cesado como consejero de Pesca y Transporte,
explicaba que "presiones deshonestas de varios diputados que han
antepuesto sus intereses y ambiciones personales a cualquier otra
consideración".
(1999).- Juan Manuel García Ramos, presidente del PNC. "Tres dirigentes de
CC han creado sesenta empresas durante el ejercicio de sus cargos".
"Altos cargos de CC tienen una estrecha vinculación con empresas que
tienen suscritos contratos con distintas Administraciones públicas. No se puede
confundir la política con los negocios".
(2000).- José Manuel Soria, presidente del PP, en referencia al escándalo del
ICFEM: "La batalla contra la corrupción es de toda la sociedad que debe
rebelarse para desterrar estas prácticas de ciertos políticos".
(2001).- Alfonso Soriano, diputado nacional del PP: "Nunca me ha
interesado la política regional, porque la veo sucia y corrupta. Estamos ante
una Administración bananera".
Desde 1990, he podido documentar 175 casos de corrupción, todos sucedidos y
denunciados antes de que López Aguilar fuera ministro de Justicia. Los más
importantes, continúan sin solucionarse. Caso Floreal, Edificio Santander,
Despilfarro en Atlanta, Caso Baute, Intel, Istmo de
Las Palmas, Dimas Martín, Amarilla Golf, Infecar,
Finalmente, una recomendación al secretario general del PSC-PSOE de Santa Cruz
de Tenerife, que ha mostrado su apoyo a la actuación de los concejales
socialistas que apoyaron el Convenio urbanístico de Las Teresitas. Si ha leído
la querella y le queda un solo gramo de decencia política, no puede continuar
en el cargo ni un minuto más.