Adrián
Alemán de Armas
Juan Carlos Alemán vive en
Desde hace algún tiempo, la dejación del ejercicio del
poder, las novelerías de los débiles puntales que han asistido a las elecciones
para salir, la falta de apoyos a líderes objetivamente valiosos y el infortunio
producido por los traspiés, las persecuciones, las puñaladas, de los enfermizos
manejos de algunos para conseguir el poder, cueste lo que cueste, incluso esa
constante persistencia de estar durante treinta años relativamente en la sombra
para aparecer el final como un salvador, como ha sucedido recientemente con
determinados personajes, molestan en lo más profundo de la sensibilidad, por lo
hiriente, por lo oculto, por lo sesgado, incluso por lo perverso.
Es fácil conseguir los apoyos de los militantes.
Grupos heterogéneos de personas animosas, gentes nobles, que creen en la
realidad política y se dejan convencer con palabras altisonantes, con actitudes
caciquiles, con promesas por lo general incumplidas a
los que se pide la fidelidad y la conceden por amistad o por agotamiento del
mensaje. A los partidos políticos añejos, como es el caso del PSOE, lejos de
consolidar sus bases con gentes preparadas, cultas, reflexivas y críticas, como
así fue al principio de la democracia reciente, ha conseguido la eliminación de
las voluntades, el abandono de la militancia, la ausencia de la crítica y el
sufrimiento por persecución de los ex militantes críticos que siguen pensando
que hay que mantener la democracia y votan tapándose la nariz o depositando la
papeleta en blanco, con lo que la oposición gobierna con el treinta por ciento,
o poco más, de los votos emitidos o de los votos contabilizados.
Las perrerías de las que somos conocedores, de las que
presentimos, de las que nos llegan noticias, pero que no podemos decir porque
no podemos demostrar, son tales que asustan al modesto votante y sucede como en
las sociedades de recreo que o son subvencionadas por las instituciones o se
caen a trozos y hay que cerrarlas por abandono.
Al respetado señor Alemán, y él sabe que lo respeto,
le ruego que piense bien lo que va a hacer con la candidatura del PSOE a
Piense, Señor Alemán que le hablo desde el riesgo de
opinar contra un candidato erróneo, con todo
lo que trae consigo a un ciudadano libre. Esto sólo se hace desde el
cariño a la ciudad que he estudiado profundamente, he comprendido en casi todos
sus argumentos y trato de defender cuando la ofenden. Porque no hay nada más
importante que ser ciudadano de a pié de la ciudad donde naciste y es de bien
nacido el ser agradecido. Dénos una oportunidad. De los posibles errores, serán
ustedes los responsables. Así me lo aprendí yo.
Publicado
en La
Opinión el 5.10.06