DESDE EL GUINIGUADA
LA LEY DEL FONIL
Félix M. Arencibia
La tarde va cayendo en el frío de la magua de un invierno que quiere enraizarse. Bencomo, le gusta la radio, y no deja de oír con insistencia como se habla de Irán y se la condena porque quiere desarrollar su propia energía nuclear. Ahora a la antigua Persia se la demoniza, se le atribuyen declaraciones a sus dirigentes que habría que preguntarse si son ciertas. Después de todo el montaje para desencadenar la guerra contra el pueblo iraquí, después de que se mintiera mil veces con que tenía armas de destrucción masiva, vamos a ver ahora quién se cree, piensa el profesor, los nuevos mensajes contra el gobierno de Teherán y su pueblo. Esta vez se suman al carro los países europeos, entre ellos la presidenta conservadora alemana Angela Merkel, que busca relaciones con la pasividad ante el nazismo de Adolf Hitler.
Bencomo se pregunta cuáles van a ser los siguientes pasos de los poderes que deciden sobre el bien y el mal, sobre quiénes son los amigos y cuáles los enemigos. El problema iraní lo llevaran a la ONU, decidirán desde su paraguas de legalidad sanciones contra el pueblo, que no contra sus mandatarios. Pagarán con la destrucción de su desarrollo, con la escasez y la miseria por haberles votado. ˇPara otra vez que se fijen mejor a la hora de eligir! ˇNosotros somos los que damos los verdaderos certificados democráticos! ˇEn Irak hemos instalado una democracia legítima! ˇAprendan que no hay más verdad que la del Imperio! Bencomo cree que éste no es el camino para que los pueblos del planeta convivan en paz y progresen en la igualdad, libertad y solidaridad.
Lo que pretende el gobierno y el pueblo iraní es un desarrollo nuclear para obtener 20.000 megavatios de energía eléctrica. Pero ese "estado violento" seguramente tendrá segundas intenciones y pretenderán destruir al estado de israelí, como si éste no tuviera suficientes armas atómicas para defenderse. Pakistán que tiene una "dictadura democrática", apadrinada por nosotros sí las puede tener. Con la India, si Gandhi levantara la cabeza, nosotros, El Imperio Todopoderoso, firmarnos acuerdos para suministrarle la nueva tecnología nuclear necesaria para que se siga armándose. Al final la ley del fonil es la más justa: "Nosotros, los más poderosos, tenemos las armas de destrucción masiva que queramos y nos inventaremos otras peores si nos place".
Con estas políticas cínicas, propias de estrategias económicas y militares, se va a condenar a la humanidad al desastre y la ruina. Si no se promueve una verdadera justicia, equidad y libertad no existe manera de alcanzar la paz y el progreso de los pueblos. Después de miles de años de historia, las élites privilegiadas siguen sin aprender. A ellos, y peor a sus inocentes ciudadanos, les van a salpicar las consecuencias de su necedad y su desmedida codicia. Bencomo, entretanto, rememora los versos de nuestro poeta Francisco Ramírez Viu: "Las voces despeinadas de las nubes, / la queja del dolor. / Dolor de mentira, de encontrarse."
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─ "Con estas políticas cínicas, propias de estrategias económicas y militares, se va a condenar a la humanidad al desastre y la ruina."