La manifestación del pasado domingo

 

Benito Capone *

 

La manifestación del pasado domingo, como todas las manifestaciones, recibió una estimación  participativa variada según los intereses que cada estimador abandera.

 

Los interesados, el ayuntamiento de Santa Cruz y los organizadores, dicen que eran 6.000 / 7.000 los participantes. Mientras que la policía nacional estimaba en 1.500 los que acudieron a la llamada de los creadores de la marcha.

 

Acabó como empezó, en la confusión y manipulación procedente de todas partes, inclusive  los que, como nosotros, no estaban de acuerdo. 


AS  contesta a este tipo de manifestación. Rechaza  la manipulación que se hizo de ésta. Denuncia la ausencia de un adecuado, serio análisis de las raíces que generaron un existente malcontento popular.


Porque, guste o no guste, este malcontento existe y se está extendiendo en la sociedad canaria, incluido un amplio segmento de la izquierda o de los progresistas.


El compañero Agapito, según nuestra opinión, pone el dedo en la llaga cuando reconoce en la falta de respeto, de atención a los problemas ecológicos, la fuente de este mal estar.


La sobrepoblación “regular” es fruto propio de este desorden medioambiental que los políticos definen progreso o motor económico y que en la realidad, como desde siempre se ha denunciado por los progresistas (¡izquierdistas podría sonar a ofensa para algunos!) de destrucción de un hábitat humano.


Sea bueno o sea malo, siempre es correcto individualizar responsabilidades y cargarlas a los responsables. Si individuamos estas responsabilidades en los partidos políticos de siempre –PSOE, CC, PP– nos llegarán las acusaciones de ser los eternos “contra todos”. Pero es cierto que en el pase de las legislaturas todos ellos fueron los incumplidores de los principios que generaron la sobrepoblación.


La llegada de todas las gentes, cautivadas por la posibilidad de trabajo que daban las islas en incontroladas construcciones, las indisciplinadas actividades turístico–hoteleras, la interesadamente protegida actividad empresarial, un muy mal interpretado  “liberalismo” institucional, han llevado a las islas a una saturación alarmante.


Es evidente, sin caer en la xenofobia, que tiene su peso la inmigración incontrolada, no la que llega hambrienta y esperanzada en nuestros puertos, más bien la que, en muchísimos casos, entra por los aeropuertos. Cuando los isleños emigraron, se desplazaron a un continente que tenía amplias posibilidades de acogida. Canarias son islas y el límite de su territorio está en límite propio que ofrece unas islas.  

    
Ahora da repugnancia oír las declaraciones de unos y otros en pro y en contra de la manifestación, intentando aligerar sus propias cargas en vista de las elecciones. Unos para acaparar los votos de los progresistas, mientras los otros, para no perder los votos del centro–derecha, se tambalean en un “ni – so” o un “si, pero”, engañando, todos, a el pueblo.

 

Pero el dato sobre poblacional existe, está allí sobre la mesa desde hace tiempo y nadie ha hecho nada para sanearlo.


¿Es, reconocer la existencia de precisas irresponsabilidades y denunciarlas, es xenofobia? ¿O es mejor cosa asumirla y callarse?   


Una vez más evidenciamos nuestro total desacuerdo con los interesados promotores de la manifestación, sin eludir el problema, su existencia y sus orígenes. Así como no estamos de acuerdo  para nada, con quien ha pedido la supresión de la manifestación.


Un conocido personaje, antifascista, encarcelado y ex presidente de la Republica Italiana, Sandro Pertini decía que su lucha era una lucha a favor de los fascistas, para que ellos también pudieran gozar de la libertad que ellos negaban a los demás.  


El prohibir una manifestación no resuelve el problema. Vamos a crear  uno más y hacer pasar por víctimas a los mismos creadores del problema. La libertad mía es la libertad de mi adversario. Caso contrario entraremos nosotros en el puro fascismo.


Nuestro es el compito de profundizar en el problema e individualizar las soluciones.

Los que es cierto es que estas islas no pueden más.   

 

Fuente: AHORASUR