MARRUECOS: LA OTRA FARSA

M.M. FAKAL-LA

La farsa de "la equidad y la reconciliación"que hoy se constata en Marruecos como forma de subsanar las atrocidades cometidas por el estado en detrimento de la población, pone en tela de juicio la orquestada campaña a bombo y platillo en torno al príncipe sucesor en lo que concierne al cambio, los derechos humanos, y los problemas pendientes, entre ellos, el de Sahara Occidental.

El saneamiento debe ser global, lejos de todo prejuicio y de todo complejo de superioridad; solo de esta forma Marruecos podrá ahondar en las causas históricas y recientes que trajeron el mal a la población, por una parte y a los vecinos de reino, por otra. Es verdad también que los últimos cinco años de ansiada espera no desembocaron aún en lo esperado, solo engendraron desgraciadamente en el concierto internacional y nacional escepticismo y frustración al no espantar durante este tiempo el panorama desolador harto conocido en las diferentes esfera de la vida social y estatal. El Majzen gobernó y continua haciéndolo con temor púdico, a pesar de la apariencia de reajuste y de condena a los horribles años de plomo y fuego, que todo el mundo atestigua, y los concernidos aún más con plena seriedad, pero también con recelo en el porvenir.

Por ello, el frágil proceso en marcha quedará atenuado de fraternidad e igualdad, mientras no se juzgue a los culpables y se superen las diferencias colosales en todos los dominios de la esfera política, social y económica. Por contra, los actuales dirigentes quedarán como ineptos e incongruentes ante una situación que demanda urgencia, no shows de consumo exterior. El engaño y la imagen distorsionada de la realidad del país solo embelesarán a la opinión publica, sin aportar beneficio alguno ni mitigará la dolencia del pueblo marroquí. La diferencia es grande y los escollos más hondos todavía.

De ahí surge la pregunta: ¿Qué equidad y reconciliación, con quién y a favor de quién? ¿Sobre qué bases, que forma de entendimiento y de parámetros susceptibles? ¿Se trata de tapar agujeros intapables ?… Atrocidades, arbitrariedades y segregación durante unos cuantos minutos ante un micrófono desconectado totalmente en la otra línea, la de la decisión, que verdaderamente tiene que defender a los ciudadanos con razón y no dejar a los verdugos impunes.

En este sentido, por mucho que se diga, por más celebraciones de mítines aquí y allá para desembuchar - con razón - el dolor visceral, la agonía de los supervivientes, toda esta descarga de insensatez que el régimen esgrime no podrá de ninguna manera caer de una forma o de otra sobre la responsabilidad única del difunto rey y el exiliado exministro del interior. Sin embargo, los discípulos más allegados de ambos hombres aún están allí, enquistados todavía en el Marruecos de Mohamed VI, más bien a nivel de la cúpula que hoy dirige las cláusulas fundamentales del estado.

Cómo es posible acusar el pasado, y seguir aferrado a su filosofía y desgracia sin apuntar siquiera el dedo hacia aquellos culpables que hicieron de la crispación interna social una teoría de abuso que trasciende las fronteras del reino, lejos de ser personas infalibles.

Entonces, "la equidad y reconciliación" quedará anémica tanto para el pueblo marroquí como para el pueblo saharaui; qué se pretende con este paso, ¿asimilarlo definitivamente? Esto pone en entredicho el compromiso hacia las Naciones Unidas y el supuesto referéndum de autodeterminación.

Si el reino de Marruecos estima que la "equidad y reconciliación" hará olvidara las penas y abrirá una nueva página en la historia del país, los observadores independientes especulan todo lo contrario y ven con mal ojo la manera con que se trata el dossier de violación de los derechos humanos, lo que sólo despertará en los damnificados un efecto psicológico deprimente, y sin resultado alguno.

Si el objetivo es únicamente rememorar lo ocurrido como un serial televisivo o una novela de ciencia ficción, no vale la pena. Hay que resaltar lo ocurrido en las cárceles y fuera de ellas, y conocer el destino de los desaparecidos, de sus sepulturas y de toda la trama que encierra el pasado y el presente, de esta manera se conocerán igualmente los que causaron el Agravio Comparativo en el seno de la sociedad civil y en el Sahara Occidental. Hay que zanjar las cuestiones pendientes, y arrancar las raíces de la desesperación y el desprecio, esto solo se logrará cuando los que abusaron de la confianza de la población sean juzgados, repito. Seria contradictorio también que en los momentos en que se organiza esta "llamada" se acallen otras voces de no menos importancia, se requise y se censure la palabra objetiva e independiente. Ahí esta el caso de Ali Lemrabet y de otros tantos, que apelan a la sensatez y honestidad política.

No se puede seguir adelante, mientras se ceja la razón y la acción de todos aquellos que añoran el cambio del interminable y confuso proceso en el que se encuentra Marruecos en una era en que la mentira es alcanzada al primer paso. Por tanto, es hora ya de poner fin a la escama que limita y restringe las libertades fundamentales.

Finalmente, en lo que atañe a los sahrauis, el corazón está abierto a toda equidad y reconciliación, pero solamente dentro del marco jurídico internacional y regional, ya que la libertad es libertad para los demás.