Crisis del plátano
y soluciones
La Palma: más
lejos de Madrid que Nueva Zelanda
Wladimiro Rodríguez
Brito *
El pasado
sábado, 23 de junio, tuvimos la oportunidad de asistir a
Un kilo de plátanos
canarios se vendían la semana 25 en Mercamaravillas
(Madrid) en torno a los 2 euros al consumidor, incluso llegaron a situarse a
2,70 euros la primera categoría. Lo normal es que en las grandes superficies
peninsulares no puedan comprarse plátanos por menos de 1,50 euros. Esta
información debe completarse con lo que cobra el productor insular, que, en el
mejor de los casos, percibe 30 céntimos (a excepción del mes de mayo, en que
llegó a percibir 40). A esta cantidad hay que incorporar 30 céntimos de costes
de recogida, empaquetado y el transporte entre la orilla del cantero y el
puerto de destino. En otras palabras, esto puede situar al agricultor canario a
una distancia cercana a las 300 pesetas/kilo, casi dos euros, respecto al
consumidor final. Con estos márgenes de beneficio el peor parado siempre es el
agricultor, con serias dificultades en un territorio dedicado sólo a esa
actividad, como es
Por si esto fuera
poco, resulta aún más difícil de explicar que continúe la crónica debilidad y
atomización de las entidades exportadoras, con un número excesivo y confuso de
marcas que complican y encarecen la comercialización. Cómo podemos hacer
entender a nuestros ciudadanos que en el Archipiélago o, incluso, en una misma
isla las cooperativas se encuentren separadas, aunque tengamos a la misma
Organización Productora de Plátanos (OPP), con sus correspondientes
empaquetados (algunos puerta con puerta) y generando gastos adicionales de
transporte y, en general, numerosas deseconomías y
cuellos de botella. Sólo en
Es evidente que no se
puede continuar como hace treinta años, cuando se maduraban los plátanos
canarios con carburo y se vendían las manillas en furgonetas por miles de
mercados y ventas peninsulares, repartidas por más de 50 maduradores, en un
gran mercado "cautivo", sin competencia. En la actualidad, la
distribución está concentrada en muy pocas manos y está regida por criterios economicistas de máxima plusvalía, ante eso los canarios
presentamos una oferta atomizada, dividida y disgregadora.
Ahora aplicamos
medidas de hace 30 años de "picar" la fruta para "regular"
el mercado, cosas que pudieran ser razonables en un mercado cautivo pero no en
la coyuntura actual, dejando este año más de doce millones de kilos en los
barrancos, fruta cosechada, generalmente, al aire libre, por economías
familiares que presentamos a
Es por esa situación
por lo que afirmamos que los plátanos de Canarias parecen encontrarse más
lejanos de la península Ibérica que los kiwis de
Nueva Zelanda o las manzanas de Chile, comercializadas por grandes unidades de
distribución. De esta manera, es más fácil comprender lo acontecido en la
pasada Asamblea de Agricultores Guanches, quizás, la cooperativa que aglutina
al mayor número de agricultores de toda Canarias (más de mil). Sin embargo, los
cooperativistas somos conscientes de la entidad del problema y ahora nos
disponemos a buscar soluciones. En la misma asamblea se planteó la necesidad de
poner en marcha una comisión negociadora con otras cooperativas que permita
racionalizar la producción y la comercialización, lo que, con seguridad,
generará una mayor solvencia para defender la producción local. Se trata de
conseguir en la isla de
* Socio de