La Palma y el medio ambiente
Wladimiro Rodríguez Brito
L
a semana pasada, la isla de La Palma se convirtió en el centro del archipiélago para temas de medio ambiente. Confluyeron al mismo tiempo la celebración de la II Muestra Insular de Medio Ambiente y las Jornadas Forestales. Profesionales y expertos de las siete islas, de España y de Azores, Madeira y Cabo Verde expusieron sus trabajos, y debatieron sobre los principales problemas, alternativas y soluciones del sector en esa isla, en concreto, y de Canarias y los archipiélagos macaronésicos, en general.La Palma es una isla distinta en nuestro contexto geográfico. Contra viento y marea mantiene una apuesta sólida por la agricultura y por otras modalidades de turismo distintas al sol y la playa, basadas en su riqueza paisajísitica y patrimonial. Fruto de ese esfuerzo mantenido en los últimos 15 años, en la actualidad es la primera isla en oferta de turismo rural, la inmensa mayoría antiguas viviendas de agricultores rehabilitadas y convertidas en alojamientos de primera casa para personas que quieren dar un valor añadido a sus vacaciones, más allá de una playa de arena, sol a espuertas y un diminuto apartamento en una ciudad costera. La red de turismo rural de La Palma nos permite habitar temporalmente una vivienda en medio de una finca de plátanos, rodeados de un vergel de laurisilva o pinar, o bien disfrutar de un paisaje rural apenas transformado. Asimismo, las familias que opten por esta modalidad de turismo deben saber que están contribuyendo a la conservación y a la protección de la cultura rural tradicional y del paisaje que lleva asociados.
La II Muestra Insular del Medio Ambiente se desarrolló en el municipio de San Andrés y Sauces, organizada por el Área de Infraestructura y Medio Ambiente, que dirige Gerardo Hernández, con un enorme éxito de asistencia y calidad de lo expuesto. El polideportivo de Los Sauces fue convertido en un bosque por el que paseábamos atravesando la laurisilva y el pinar, pisando el suelo, la tierra de esos ecosistemas, tocando las hojas de nuestros endemismos, que conforman una biodiversidad espectacular. Grupos enteros de niños y ancianos, de jóvenes y familias recorrieron esa muestra, asimilando el gigantesco patrimonio que poseemos no sólo en la isla bonita sino en toda Canarias.
La ultraperiferia ha de ser algo más que un adjetivo afortunado para conseguir recursos económicos y consideración de la UE. La pervivencia y vigencia de este topónimo geográfico, al igual que la Macaronesia, un término acuñado por los botánicos, depende de un compromiso colectivo asumido por los pueblos de estos archipiélagos. En esa semana palmera coincidimos un número importante de políticos, técnicos y agentes sociales, gracias a un primer vuelo histórico que unió Madeira y Azores con La Palma de forma directa. Un centenar de "ultraperiféricos" luso-parlantes, a los que se unió una delegación de Cabo Verde, participaron activamente en los debates y ponencias que de forma intensiva se desarrollaron en la isla más septentrional de Canarias, enriqueciendo las conclusiones y los resultados de todos los eventos. Es por lo que resulta obligado felicitar y agradecer al Cabildo Insular de La Palma, a la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias y, sobre todo, al pueblo palmero, por el cariño, la hospitalidad y el interés demostrados en que todo saliera a la perfección. La amistad y el mutuo conocimiento de los pueblos conforman la materia prima fundamental para afrontar cualquier empresa comprometida. Hasta hace muy poco, los archipiélagos atlánticos meridionales de la UE han estado aislados, de espaldas y haciendo la guerra cada uno por su cuenta. Es hora de unir sentimientos e intereses conjuntos para embarcarnos en una nueva nave para acercarnos, si no espacialmente, sí en otras esferas al continente europeo.
Para terminar, quiero extender mi reconocimiento a todas aquellas personas que han contribuido en La Palma, en Tenerife, en todas las islas, a luchar por el medio ambiente, por el paisaje y por su conservación, desde su actitud y compromiso individual. Más allá de que coincidamos en estas fechas con el Día Mundial del Medio Ambiente y se celebren innumerables actos, es importante que esas personas, que son decenas de miles en Canarias, continúen el resto del año aportando su granito de arena a la defensa de todo nuestro patrimonio rural. Pasados los efectos de la efeméride medioambiental este fin de semana, los montañeros canarios volverán a recorrer los caminos de nuestros montes, los scouts volverán a sacar cientos de niños a conocer la herencia natural que deben recibir en perfecto estado de nosotros, cientos de grupos y asociaciones ambientales continuarán reuniéndose, debatiendo, actuando y contribuyendo a concienciar a los dos millones de almas que habitan este pequeño y fragmentado territorio. Desde la responsabilidad pública, es nuestro deber y nuestro deseo felicitarles y agradecerles su sacrificio y esfuerzo porque nos ayudan a mejorar esta sociedad, logrando que sea más consciente, participativa y responsable. Sólo de esta manera podremos garantizar la preservación del ingente patrimonio natural que poseemos en Canarias. Gracias a todos.
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Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife