LAS SIETE ESTRELLAS VERDES
JESÚS MONTESDEOCA
Coalición Canaria asume la bandera tricolor con siete estrellas verdes que popularizó el Mpaiac allá por los años setenta. Y no sólo la toma como símbolo propio ante la estupefacción de los independentistas, que el sábado se manifestaban ante la sede del congreso nacionalista, sino que pretende convertirla en la enseña oficial de la Comunidad Autónoma, lo que seguramente traerá cola en los tiempos venideros.
No deja de sorprender la capacidad de metamorfosis de estos nacionalistas. Quién le iba a decir a Luís Mardones, que como gobernador civil durante el franquismo y la transición se dedicó a reprimir porra en mano a los que portaban esa bandera, que acabaría aplaudiendo a rabiar a los que ayer se subieron al escenario para ondearla delante de sus narices, en un requiebro de la historia que pone los pelos de puntas a los que en su día se jugaron el tipo ante los `grises' y la Guardia Civil.
O quién le iba a decir a Manuel Hermoso y otros veteranos a UCD que con el tiempo acabarían apropiándose de un emblema de Antonio Cubillo, como antes se apropiaron de la exclusividad en la defensa de los intereses de Canarias en Madrid. Cualquier día dirán que el timple lo inventó un antepasado de Paulino Rivero y que la fórmula del queso majorero la tiene patentada Barragán.
Son curiosos los sentimientos que genera una bandera, algo que al fin y al cabo no es más que un trozo de tela de varios colores, y no pocos de los asistentes al III Congreso nacionalista se emocionaron profundamente al ver cumplido un largo sueño: dar carta de normalidad a lo que fue un símbolo prohibido y perseguido.
No se espera que Coalición Canaria vaya mucho más allá de esa exhibición pública de las siete estrellas, por lo que se recomienda a socialistas y populares no calentarse mucho la cabeza con ese asunto (se admiten apuestas sobre el tiempo que tardará Larry Álvarez en sacar un comunicado de repulsa).
Total, si la UE, los EE UU y hasta la Comunidad de Madrid tienen estrellas en su bandera, por qué no las íbamos a tener nosotros, que somos siete islas (con permiso de Margarona).
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Publicado en LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas, 30 de mayo de 2005