La
legalidad internacional no es una utopía
LUIS PORTILLO PASQUAL DEL
RIQUELME *
El 30 de abril pasado se publicó, en las páginas de
Opinión del diario EL PAÍS, un artículo de Bernabé López García
titulado “Aplazar la utopía, defender la
dignidad”, que, en esencia, justificaba la posición del Gobierno marroquí
sobre el futuro del Sáhara Occidental. Argumentaba el autor que la oferta marroquí constituye hoy una
oportunidad histórica única para que el pueblo saharaui se integre en
Marruecos, en una región de autonomía limitada, equiparando las concesiones que
el PCE hubo de hacer al inicio de nuestra transición a la democracia, a las
que, en su opinión, debería hacer ahora el Frente Polisario, abandonando así su
derecho a la independencia (por utópica), lo que permitiría a los
saharauis acabar con la diáspora, el exilio, el sufrimiento y vivir con
dignidad.
En mi opinión, este planteamiento, además de ser un
mero exponente de las tesis marroquíes, elude cuestiones fundamentales y
contiene argumentos que no se ajustan a la realidad, como señalo a
continuación.
1. Es una falacia comparar la situación de España y del
PCE, al inicio de nuestra transición, con la del Frente Polisario y la de un Marruecos invasor que ha
pretendido anexionarse de facto un
territorio sobre el que no ostenta ningún título de soberanía (Tribunal
Internacional de Justicia: “Caso relativo
al Sáhara Occidental. Opinión consultiva de 16 de octubre de 1975”, http://www.icj-cij.org/). Entre otras diferencias
relevantes (un Frente de Liberación Nacional es bastante más que un partido),
el PCE pertenecía a una misma nación, mientras que Marruecos invadió y ocupó,
ilegal e ilegítimamente, un territorio ajeno. Son dos situaciones que nada
tienen que ver y cuya comparación, por tanto, no se sostiene.
2. La credibilidad de los gobernantes marroquíes en el
contencioso del Sáhara es nula. El Ejército marroquí bombardeó con napalm y fósforo blanco a los saharauis, obligando a la
mayor parte de la población superviviente al genocidio -todavía hoy impune- al
éxodo y al refugio forzoso en el desierto argelino (Carlos Jiménez Villarejo, “Genocidio en el Sáhara”, El Periódico, 2/4/2007; Tomás Bárbulo, “La historia prohibida del Sáhara Español”,
Destino, Barcelona, 2002). En la todavía entonces provincia española, Marruecos impuso una segunda colonización –¡en el último tercio del siglo XX!-, abortando con ello el
proceso descolonizador español, requerido por la ONU. Marruecos ha
desafiado la legalidad internacional y ha obstruido sistemáticamente la
solución internacionalmente reconocida para estos procesos (el referéndum de
autodeterminación); y después de una guerra de 16 años contra el pueblo
saharaui y de haber desbaratado todos los planes propuestos por Naciones
Unidas, hace ahora la oferta unilateral,
al Frente Polisario –representante legítimo del pueblo saharaui-, de negociar una autonomía limitada sobre la
base, innegociable, de la marroquinidad del territorio saharaui, sin cabida, por
supuesto, para la autodeterminación ni, en su caso, la independencia (cuyas
ventajas y beneficios han sido objeto de serios estudios, como el del
catedrático de Derecho Constitucional Carlos Ruiz Miguel, “Sáhara Occidental: Independencia, paz y seguridad”, Cuadernos de
Pensamiento Político nº 12, 2006, http://web.usc.es/~ruizmi/).
3. Después de tanto tiempo (32 años), de tantos
compromisos incumplidos, de tantas zancadillas al proceso descolonizador,
Marruecos sigue apostando por su política de hechos consumados: lo que se
negociaría entre las Partes sería, como máximo, algunas condiciones de la
pretendida autonomía y del proceso correspondiente; el pueblo saharaui tendría
que aceptar y padecer, de entrada, la sumisión y la anexión a Marruecos. ¿Es
esto lo que Bernabé López llama “defender
la dignidad”? ¿No está establecido en la Carta de las Naciones Unidas que la solución a
los problemas de descolonización es el referéndum de autodeterminación con
todas las opciones abiertas? (www.un.org/spanish/).
¿Qué haríamos los españoles en un supuesto similar, es decir, si “ellos” (los
saharauis) fuesen los españoles y “nosotros” (los españoles) fuéramos los
saharauis y estuviéramos en su situación? ¿Qué hicimos cuando nos invadieron las
tropas napoleónicas? ¿Renunciamos acaso a nuestra independencia? ¿Dejamos
pisotear nuestra dignidad? No; el pueblo español se levantó, combatió y expulsó
al invasor, con las consecuencias inmortalizadas por Francisco de Goya en Los
fusilamientos del tres de mayo. Hoy, algunos de aquellos patriotas son
honrados como héroes en el cementerio de La Florida, en Madrid.
4. Precisamente porque Marruecos negó a los saharauis
–primero, con la invasión y la ocupación y, después, con la transgresión
sistemática de la legalidad internacional- la realización de lo que ahora se
pretende calificar de utopía, el
pueblo saharahui no tuvo otra salida -para defender
su dignidad y su supervivencia como tal pueblo- que proclamarse República Árabe
Saharaui Democrática (RASD) en el exilio, reconocida ya por más de ochenta
países. Y, desde la declaración de cese el fuego en 1991, auspiciado por la ONU, la RASD ha optado por la vía
pacífica para proporcionar a su pueblo un futuro legítimo y digno, que pasa
necesariamente por el inalienable derecho a la autodeterminación.
5. No “hay encima
de la mesa dos proyectos coherentes que reconocen el derecho al autogobierno
del pueblo saharaui”. El documento presentado, en el pasado mes de
abril, por el Frente Polisario al
Secretario General de la ONU,
para su debate en el Consejo de Seguridad, lleva por título "Propuesta del Frente Polisario para
una solución política mutuamente aceptable que asegure la autodeterminación del
pueblo del Sáhara Occidental".
En cambio, el título del presentado por Marruecos es otro bien
diferente: "Iniciativa de autonomía
para la región del Sáhara". Sobran comentarios. La propuesta del
Frente Polisario afirma y defiende la legalidad internacional avalada por las
resoluciones de Naciones Unidas, mientras que el proyecto de Marruecos la niega
o, cuando menos, la mutila considerablemente. Ya en abril de 2006, en su Informe al Consejo de Seguridad, el Secretario General
de la ONU decía textualmente (S/2006/249, punto 37): “En las consultas bilaterales que mi Enviado
Especial mantuvo [...], el Frente Polisario reiteró que en ningún caso
negociaría ningún tipo de autonomía bajo la soberanía de Marruecos. Mi Enviado
Especial aclaró que [...] había hablado de negociaciones sin condiciones
previas con miras a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente
aceptable que permitiera la libre determinación de la población del Sáhara
Occidental. El Consejo de Seguridad no
podía invitar a las partes a negociar sobre una autonomía del Sáhara Occidental
bajo soberanía de Marruecos, ya que ello implicaría el reconocimiento de la
soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, cosa que estaba fuera de
cualquier consideración, dado que ningún Estado Miembro de las Naciones Unidas
había reconocido dicha soberanía”. Y en la -hasta ahora- última
Resolución del Consejo de Seguridad, de 30 de abril pasado (S/RES/1754),
nuevamente se “exhorta a las partes a que
entablen negociaciones de buena fe sin condiciones previas [...], con miras a
lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que
conduzca a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”.
6. La legalidad internacional es -con todas sus
deficiencias- el conjunto de normas que los humanos nos hemos dado como marco
de convivencia, para vivir en paz y resolver los conflictos por vía pacífica.
Pero es preciso respetarla y aplicarla. Marruecos no la respeta (conforme a lo
dispuesto en el Capítulo VI de la
Carta de las Naciones Unidas) y la comunidad internacional no
presiona suficientemente para aplicarla (conforme al Capítulo VII). Como señala
Bernabé López, “la legalidad
internacional es un marco para asegurar el respeto de los derechos de los
pueblos”. Pero, ¿es que acaso se respetan los legítimos derechos del pueblo
saharaui? Y por contra, ¿acaso han violado los saharauis los derechos del
pueblo marroquí? Si la RASD
hubiera invadido y ocupado Marruecos, ¿cómo habría reaccionado la comunidad
internacional? El caso de Kuwait -también el de Timor-
está bien cercano en el tiempo. Sobran especulaciones al respecto.
7. Si Marruecos ha obstruido sistemáticamente un
referéndum transparente y justo es porque sus gobernantes temen perderlo.
Niegan así, de antemano, suprimiéndola de la realidad, la pretendida utopía (la legalidad internacional y, en
su caso, la independencia) de que habla Bernabé López, al tiempo que mantienen
al pueblo saharaui en la más indigna de las condiciones de vida, el destierro y
la miseria (www.umdraiga.com). Esperan
así ganar tiempo, agotar y desmoralizar a los saharauis, alienar la memoria
histórica de las jóvenes generaciones, vencer por extenuación a todo un pueblo,
con la vana esperanza de que, finalmente, sucumbirán y aceptarán lo que les
echen, hundidos en las contradicciones que los obstáculos torticeros generan.
8. Marruecos no ha estado durante más de 30 años
practicando la política del avestruz,
como sostiene nuestro autor, sino la política de tierra quemada, de los hechos
consumados, ya desde la tristemente célebre Marcha
Verde (de población civil enardecida y manipulada, por un lado, y de tanques, aviones y tropas,
por otro), urdida bajo el asesoramiento estratégico de Henry Kissinger. Y España y la comunidad internacional han dejado
hacer, mirando para otro lado, absortas en otros negocios más rentables y con
una visión miope, de corto plazo, que dura ya demasiado y que ha devenido
insoportable.
9. El derecho de autodeterminación no presupone,
obligatoria y necesariamente, la independencia. Como recoge explícita y
textualmente el punto 8 de la
Propuesta saharaui, “El
Frente Polisario se compromete también a aceptar los resultados del referéndum,
sean cuales fuesen, y a negociar ya con el Reino de Marruecos, bajo los
auspicios de las Naciones Unidas, las garantías que está dispuesto a otorgar a
la población marroquí residente en el Sáhara Occidental durante 10 años, así
como al Reino de Marruecos en aspectos políticos, económicos y de seguridad, en
caso de que el referéndum de autodeterminación culmine con la independencia”
(www.ambrasd.org/ES/infos/2007/abril/propuestaPoliabril07.html).
10. Si ahora, en estos momentos, soplan nuevos vientos,
es porque a la élite gobernante en Marruecos se le
han ido agotando sus cartas, porque el pueblo saharaui ha sabido resistir
dignamente, una y otra vez, manteniendo su firme compromiso con la legalidad
internacional (que no utopía),
tejiendo una densa red de solidaridad entre todos los pueblos y llevando su
causa a todos los rincones del mundo. Y porque la sociedad civil –que no
siempre los gobernantes- reclama, cada vez más, el respeto y la aplicación de
la legalidad internacional.
* Luis
Portillo Pasqual del Riquelme, doctor en Ciencias Económicas, ex profesor de
Estructura e Instituciones Económicas en la Universidad Autónoma
de Madrid, ex jefe de Redacción del Boletín Económico de ICE y ex
responsable de Estudios Económicos e Investigación en Información Comercial Española. Revista de Economía, es autor de ¿Alimentos para la Paz? La “ayuda” de Estados
Unidos (IEPALA, Madrid, 1987).
(El presente
trabajo fue enviado por el autor, el 21/05/2007, al diario EL PAÍS (España), con el ruego de su publicación. EL
PAÍS comunicó al autor, el
29/05/2007, la no publicación del trabajo, alegando razones de falta de
espacio.)