El lenguaje y sus perversiones

Fidel Campo Sánchez

El lenguaje es el sentido de los pensamientos (Samuel Jonson)

El lenguaje que usamos es el medio de comunicación que utilizamos para dar a conocer nuestros sentimientos e ideas. El que utilizamos a diario son restos y reliquias de la aplicación de nefastos planes educativos. Y de no leer pensando. Pero también entristece, aún más, cómo se utiliza para sembrar cizaña, o simplemente confundir.

Hemos leído en un gran periódico de tirada nacional, famoso por su ocultación de verdades, retorsión descarada de la noticia, como la Asamblea de la Familia católica en torno al Papa Benedicto XVI ha sido denominada feria de las familias. ¿Será que se pretende abrir la veda para que los católicos machaquen determinados artículos de la Constitución y leyes progresistas apoyadas por la mayoría del Parlamento que es donde radica la Soberanía popular y todavía algunos retrógrados cuestionan?

Nuestros políticos han descubierto que es un gran placer ofender y se dedican a practicar con entusiasmo el pseudo arte de la injuria y la falacia.

Hay determinados socialistas a los que en vez de portavoces habría que denominarles lenguaraces, que así es como se denominan los que hablan por otros, cual es el caso del comisario político y portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de La Laguna. ¿Cómo a un cristiano le puede quedar algo de esperanza en el socialismo, si los socialistas están empeñados en decepcionarles? ¿Y por qué tantas dictaduras comenzaron siendo socialistas, como la rusa, la china? Todas comenzaron por el pensamiento único, que cierra las puertas al desarrollo personal.

Dicen algunos sabios que el hombre aprendió a hablar para disfrazar su pensamiento. Sin llegar a tanto, diremos que la perversión del lenguaje se advierte en el tratamiento de las noticias, en los titulares de diversos periódicos. Dime como anuncias un hecho, un suceso una frase política, y te diré los motivos ocultos, la ideología en que se amparan los directivos correspondientes. Por eso desconfiamos mucho de construir la Historia basándose en las hemerotecas o en cualquier cronista oficial de los gobiernos locales, insulares, nacionalidades y del Estado que tienen a su servicio en dedicación plena y bien retribuida, ¡faltaría más!

Cuando éramos niños recordamos cuantas veces, durante muchas semanas, se gritó -entonces la prensa se voceaba por las calles- la conquista de Oviedo, por los azules. Naturalmente fue zona republicana, y Oviedo no "cayó" nunca, pero en la prensa en poder de los sublevados se manipulaba la realidad.

Tanto prensa, radio y televisión están más al servicio de los poderes fácticos que informar verazmente. Hoy los rectores de la vida local, insular, de la nacionalidad y del Estado no tienen empacho en decir hoy una cosa y mañana otra ni parecida, pero, y sobre todo, en emplear un lenguaje totalmente impreciso o irresponsable. En general todo lo que se refiera a Euskal Herria (nacionalidad vasca), por referirnos concretamente a una nacionalidad diferenciada, si no fuera trágico parecería cosa de pesadilla onírica. Siempre se utiliza el mismo latiguillo de que la ETA ha impuesto su lenguaje al Gobierno del Estado, algo claramente premeditado por la falsía política de aquellos que salen a las calles con la bandera de las víctimas del terrorismo porque parecen no desear la paz sino más terrorismo, más muertos para relacionarlos con el 11 M del 2004 de Madrid. Es la política de los que nunca serán capaces de aceptar el haber perdido unas elecciones, desde el poder, un alto el fuego y la negociación para acabar con el terrorismo de ETA.

Hablando un día con un testigo de Jehová, le decíamos que nos parecía bien que ellos salieran por nuestras calles a hacer proselitismo y lograsen que las personas pensarán más en Dios y rezasen; el testigo, entonces, alzando las cejas y con un índice erecto, nos contestó que ellos no rezaban, sino que oraban, destruyendo la identidad semántica para establecer una orgullosa escisión.

Tampoco, ¡como no podía ser menos!, estamos de acuerdo con el lenguaje episcopal de los católicos en temas generales de este tiempo y que consagran las leyes del país que ellos parecen dar señales de no respetarlas. Habla para todos, no solo para sus fieles no considerando la existencia de varias confesiones religiosas. Utilizan modos y formas de claras connotaciones de resabios de la teocracia judaica. Estimamos que deberían hablar menos de Iglesia, que a muchos nos suena como autoritarismo franquista y más del Reino... de Cristo, naturalmente, que significa servicio, amor al prójimo, solidaridad y humildad.

Los académicos de la RAE y de las lenguas o modos diferentes de hablar el español, son conocedores de cuánto les costó reconstruir el lenguaje tras la dictadura franquista. Todas las dictaduras comenzaron por el pensamiento único y que, lamentablemente, en pleno siglo XXI es en el que están empeñados la partitocracia actual de democracia orgánica franquista, y son todos aquellos indignos dornajeros (de pesebre), con los que íbamos a aquellas manifestaciones reprimidas por lo "grises" de le época, para exigir libertad, derecho de expresión y manifestación; ahora al haber alcanzado algunas cotas de poder son los represores de opinión y secuestro de libros, como en los mejores tiempos de la dictadura.