elsemanaldigital.com, 21-7-2005

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Leve esperanza para el Sahara

Alberto Míguez

21 de julio. Aunque a estas alturas no conviene hacerse demasiadas ilusiones, el nombramiento de un nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sahara Occidental podría ser una buena noticia.

Antes de fin de mes Kofi Annan nombrará al diplomático holandés Peter van Walsun para que resuelva con las llamadas partes implicadas (Marruecos y el Frente Polisario) un contencioso que para vergüenza de todo el mundo dura más de treinta años.

El nuevo "enviado personal" de Annan tiene cierta edad (71 años), pero también gran experiencia diplomática internacional. Durante dos años dirigió el Comité de Sanciones contra Irak, un verdadero embolado.

El siempre optimista y un tanto bocazas ministro de Asuntos Exteriores español dijo días pasados en Argel que este nombramiento "puede permitir una nueva dinámica de paz y esperanza a la región".

Moratinos –que, por cierto, no fue recibido por el presidente argelino, Buteflika– intentó disipar los "malentendidos" argelinos sobre la "nueva diplomacia" española, que privilegia la causa marroquí en el Sahara y se ha olvidado del pueblo saharaui aunque de vez en cuando, para no perder la cara completamente, envíe ayuda humanitaria y esas cosas a los campamentos de Tinduf.

Pero ni Moratinos ni probablemente el nuevo enviado especial de Kofi Annan podrán convencer al régimen marroquí de que acepte por fin el principio de referéndum de autodeterminación entre la población saharaui para que se pronuncie sobre su futuro: o bien mantener la ocupación marroquí de la ex colonia o bien la independencia.

Los dos anteriores enviados especiales del secretario general de la ONU, James Baker y Álvaro de Soto, no tuvieron más remedio que dimitir cuando advirtieron que la situación estaba bloqueada y que difícilmente podrían facilitar una salida.

Van Walsun tendrá que derrochar paciencia, sentido común y capacidad de resistencia si quiere cumplir con la tarea que Annan le transfiere. Y esta tarea se basa precisamente en el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre el Sahara occidental, todas ellas basadas en el derecho de autodeterminación de los saharauis. Ahí está la madre del cordero: a los dirigentes marroquíes la idea de un referéndum no les gusta. Y pese a que varias delegaciones del reino recorren estos días varios paises africanos y asiáticos para explicar su postura, es muy poco probable que Mohamed VI ceda.

Ojalá la misión del nuevo enviado personal del secretario general de la ONU no termine como el rosario de la aurora. Los antecedentes son pésimos, aunque la esperanza, por leve que sea, es lo último que se pierde.