Levitar y gritar en google
Alexandro Saco
Google a
hecho públicas sus estadísticas sobre los lugares más buscados el 2006 en internet. Luego de la acostumbrada serie de intereses de
los usuarios, presenta los más buscados en la categoría: cómo hacer algo. En
ese rubro de búsqueda ocupan el cuarto y quinto lugar: gritar y levitar. Detrás
de todo lo que normalmente ocupa el interés de las sociedades de consumo, la
aparición de estas dos acciones de escape, refleja un grado de corte con la
realidad que es interesante interpretar.
¿Cómo gritar? A
primera vista la pregunta parece inútil. Pero acaso en un mundo en el que el
grito disfrazado se ha institucionalizado, la pregunta cobre otra
característica. Los que hacen y deshacen la legalidad nacional o internacional
no tienen necesidad de levantar la voz hasta los límites de lo audible. El
grito es el discurso que se impone, la verdad oficial propagada de manera
sofisticada. Esos gritos vienen envueltos de un mensaje que no quiere ser
confrontado. Mientras tanto, el grito real, el que reclama y confronta los
dogmas religiosos o económicos, es condenado a la marginalidad. El grito de una
comunidad andina a la que le matan el agua es terrorismo, el grito de un pueblo
destrozado como Irak atenta contra Occidente, el grito de las naciones sin
Estado es un insulto a la institucionalidad mundial, mister Ban
Ki moon.
Gritar es una de
las salidas al desprecio. Gritan todas las manifestaciones, gritan los que
impotentes ven cómo su gente se muere de hambre o de bombas, gritan los que
lamen el suelo en busca de una gota de agua mientras
La otra búsqueda
reiterada en google el 2006 de cómo hacer algo se
refiere a: levitar. El deseo de elevarse por los aires ahora que nos dejamos
vencer por una silla frente a la pantalla del la computadora o el timón del
auto, suena bien. La levitación existe. Hay pocos humanos en el planeta que la
logran, aislados de las imágenes de Occidente. Si unos lo pueden deberían
poderlo otros. Gente levitando en Montreal, en Ankara, en San Sebastián, en Oslo,
en Lima, en Caracas, en
Levitando espero al
hombre que quiero, dice la mujer que flota sobre un malecón del Mediterráneo.
Mientras la gravedad, no de
Algunos pensábamos
que el tiempo y el espacio ya habían envuelto de conformidad a casi todo el
mundo. Las estadísticas de google reavivan. Que el
grito y la levitación se extiendan hoy es una lluvia en el rostro, un rayo de
sol de fin de año en el corazón. Tenemos mercado, economía, consumo, guerras
preventivas, Naciones Unidas, CNN, Alan García,
La invitación al
grito y a levitar puede hacer mucho más que la oposición política a las
arbitrariedades cotidianas. ¿Acaso podrían meter a la cárcel a un levitante que
surca las ciudades por los aires? Lo más probable es que nuestros legisladores
diminutos logren imponer una norma que sí, que penalice el levitar, y cuando lo
logremos sea un delito. Foucault escribió Vigilar y castigar sobre las formas del
control social a los cuerpos y a las libertades. Mejor levitar y gritar en
lugar de vigilar y castigar.
25 12 2006