Una Ley Canaria de Educación
El sistema educativo español en las tres últimas décadas ha padecido una
ley educativa cada cinco años y, realmente, eso es un auténtico disparate;
puesto que no llega a consolidarse ninguna propuesta y, además, todas ellas han
nacido condenadas al fracaso porque no han venido acompañadas de la
correspondiente financiación que garantizara su adecuada implantación.
En Canarias, a diferencia del Estado, y ocasionado porque aquí siempre
hubo una forma mayoritaria de hacer un sindicalismo diferente, se produjeron
diversas conquistas: pactos de estabilidad para el profesorado interino, listas
para trabajar controladas democráticamente al igual que los nombramientos del
profesorado, que los maestros y maestras no tuvieran que seguir cuidando en los
comedores escolares y, a cambio, se nombrara a personal para tal fin; del mismo
modo se conquistó la jornada continua del profesorado, o, mejor dicho, la
autonomía y soberanía de las comunidades educativas para decidir
democráticamente sobre qué tipo de organización horaria se daban para cada
centro; a cambio, se abrió también el reconocimiento de las administraciones
(autonómicas y locales) de que a ellas también les correspondía aportar
financiación para las actividades complementarias en horario de tarde; una gran
conquista supuso la homologación económica del profesorado con el resto del funcionariado, sin contrapartida alguna porque de una deuda
se trataba, y además para el conjunto del profesorado, incluidos los interinos.
Y ese sindicalismo diferente lo ha impulsado el STEC-IC durante todo este
tiempo.
En la mayor parte del Estado, con otras formas de hacer sindicalismo,
ninguna de estas conquistas ha sido posible en su totalidad, porque aún siguen
los maestros cuidando en los comedores, la inestabilidad del profesorado y la
renovación anual de las listas ha sido una constante, no se ha generalizado aún
la jornada continua, y la homologación fue sólo para el funcionariado
y, además, justificando cien horas de formación para tener derecho a cobrarlo.
Y los tiempos que se avecinan son aún peores.
Sin embargo, en Canarias, desde hace ocho años en que se produjo una
escisión en el STEC-IC y posteriormente se produciría una nueva ruptura con la
aparición de un sindicato de interinos, el sindicalismo asambleario y
reivindicativo se ha atomizado en beneficio de los corporativos y afines a las
distintas administraciones. Aunque el STEC-IC recuperó la mayoría en las
pasadas elecciones, esto no fue suficiente para conformar una oposición
contundente a las nefastas políticas educativas del gobierno canario. Durante
este tiempo la casi totalidad de las organizaciones sindicales le han firmado a
Durante los últimos cuatro años, Coalición Canaria apoyó
Las mayores agresiones al servicio público de la educación se están
produciendo en los últimos tiempos: directores por concurso y no elegidos
democráticamente, contratos basura en educación, una gran cantidad de
profesorado compartiendo centros, los interinos más antiguos condenados a los
lugares más lejanos por una presunta e inexistente estabilidad, pérdida de
control absoluto del profesorado sobre los nombramientos, las plazas a ofertar
y los diversos actos administrativos, supresiones de plazas creciendo las
ratios y agrupando cursos diferentes, despidos en Formación Profesional,
deterioro en general del sistema público disminuyendo las inversiones para la
educación pública en la misma medida en que han ido aumentando los conciertos
educativos que financian la segunda etapa de la educación infantil, privatizan
parte de
Y mientras tanto, como señuelo electoral, en dos ocasiones
Es ahora, cuando en Madrid se está desarrollando
Desde el STEC-IC estamos dispuestos al diálogo y a propiciar la unidad de
los trabajadores; pero también exigimos que se produzcan auténticas
negociaciones y no vamos a admitir más atentados ni burlas contra la dignidad
de los trabajadores y trabajadoras de la enseñanza.