Por fin, Ley
de Dependencia
Justo Fernández
Rodríguez
Después del aluvión de casos de corrupción -Marbella,
Valencia, Alicante, Castellón, Murcia, Madrid, Castilla-León, Galicia, Canarias
o Baleares- que en los últimos meses han abierto los informativos de radio y
televisión y llenado páginas de periódicos, entre el asombro y la indignación
de muchos ciudadanos, se percibe la percepción de que la corrupción está
generalizada y que, hasta ahora, sólo se descubre donde hay jueces o fiscales
que toman conciencia de su deber e investigan las evidencias de corrupción o
las denuncias presentadas sobre abusos, irregularidades, tráfico de influencia,
nepotismo, cohecho, prevaricación, información privilegiada, enriquecimiento
ilícito, recalificaciones fraudulentas o la agresión urbana a zonas costeras.
Asimismo, en medio del estruendo de los excesos, manipulaciones, cintas de
vídeo, mentiras y obstruccionismo generalizado, que viene caracterizando la
contienda política en España, impulsada por el núcleo duro del Partido Popular
escorado hacia la extrema derecha, y algunos medios de comunicación convertidos
en promotores, impulsores y controladores de esa deriva estratégica, incluso
para boicotear cualquier posibilidad de llegar al fin de la violencia
terrorista etarra, diseñada en
Sin embargo "el milagro" es posible. En España, casi 1,2 millones de
personas padecen una dependencia severa y 1,6 millones precisan de algún tipo
de ayuda que, en su mayor parte, ha venido recayendo en la familia,
especialmente en las mujeres, el 83%. Sólo el 6,5% de los dependientes,
cuidados por sus familias, reciben alguna ayuda pública. La muerte de ancianos
solos, sin atención, es una bofetada para cualquier Gobierno democrático.
Pese a la indiferencia ante este problema de los distintos gobiernos aznaristas, en un momento de importante y sostenido
crecimiento económico, fuerte creación de empleo, cierta seguridad ante el
futuro de las pensiones y, sobre todo, un aumento en la esperanza de vida que,
lógicamente, incrementará el número de personas dependientes, España no podía
esperar más tiempo para afrontar un grave problema que no es coyuntural.
Después de un año de debates, con avances y retrocesos, el pasado 30 de
noviembre el Congreso de los Diputados aprobó, por amplia mayoría -PSOE, PP, IU
y CC- el texto definitivo de
En el Congreso estaban presentes numerosos representantes de colectivos y
asociaciones de afectados, que aceptaban el contenido de
La nueva Ley sienta las bases del Sistema Nacional de Dependencia. La
instauración de este derecho social producirá cambios sociales importantes,
especialmente en lo relativo al rol social de la mujer, y tendrá efectos
positivos en el empleo. Con seguridad, puede considerarse la legislación de
mayor repercusión social.
El acceso a los servicios y prestaciones será igual en todo el país y tendrá
carácter universal. Una medida absolutamente novedosa es la de conceder una
compensación económica a un miembro de la familia que acepte responsabilizarse
del cuidado del dependiente.
Serán atendidos de forma "preferente" los grandes dependientes. Se
prestarán servicios de teleasistencia, ayuda a
domicilio, centros de día y de noche y residencias para mayores y personas
dependientes.
Mariano Rajoy ha mostrado su satisfacción, pidiendo
que se dote de recursos suficientes para que "cumpla su objetivo". La
portavoz del PP, María Salom, hizo hincapié en las
enmiendas incorporadas por los populares que convierten la ley en una norma
"ni de izquierdas, ni de derechas, sino de todos".
Carme García, representante de Izquierda Unida, manifestó que esta ley
convierte a España en "un Estado moderno y comprometido con las
necesidades de la población. Es una ley progresista y de izquierdas".
Según
CC.OO., por boca de su secretario general, José María
Fidalgo, ha valorado la nueva Ley como un logro
histórico que constituye una pieza más del Estado de Bienestar, que debe
responder a los criterios de equidad, racionalidad, gobernabilidad, sostenibilidad y suficiencia. El "espíritu de la ley"
es la igualdad de acceso a todas las personas a la misma prestación y con la
misma calidad. CC.OO. inquiere a
los gobiernos central y autonómicos para que "vigilen la calidad
del empleo de todas aquellas empresas que quieran prestar los servicios del nuevo
Sistema de Dependencia. Es necesario asegurar la estabilidad en el empleo, la
formación de los trabajadores y el establecimiento de ratios de plantilla
adecuados para asegurar una atención de calidad a las personas
dependientes".
Habrá que esperar años para que
¿Tendremos ocasión de ser testigos agradecidos de nuevos acuerdos entre los dos
partidos políticos más importantes de España para que defiendan los intereses
económicos o sociales de los ciudadanos, con independencia de las lógicas
diferencias de criterios ideológicos de cada uno de ellos? Yo, como Santo Tomás.