liberación psicológica de nuestro
pueblo
José Tomás
Bethencourt Benítez *
El 20 de Octubre de 1988 se publicó en el periódico
El Día de Tenerife (Islas Canarias), mi artículo titulado “La independencia de
Canarias para la liberación psicológica de nuestro pueblo”, el cual
reproducimos aquí en el periódico digital canario El Guanche, dado el interés
sobre el mismo y la necesidad de disponerlo en formato digitalizado.
Casi han transcurrido 20 años desde su publicación y
su contenido continúa siendo de rabiosa actualidad, al igual que el régimen
colonial español que explota, somete, aniquila y aliena a nuestro querido
Pueblo Canario.
Desde la perspectiva temporal y ante los evidentes y
testarudos efectos perniciosos sobre el territorio y la población de Canarias,
de ese maligno régimen colonial, cada vez me reafirmo más, de que la única
solución para los graves problemas que padece nuestro Archipiélago es
Cuando los pueblos hermanos de América del Sur y
Central se están sacudiendo de encima, en pleno Siglo XXI, a los gobiernos
títeres pro gringos, pro imperialistas y neocolonialistas, el tema de la
independencia de Canarias sigue en plena vigencia. Nuestro pueblo canario no es
menos que esos pueblos y tarde o temprano acabará protagonizando la inevitable
tarea histórica de Liberarse Nacional y Socialmente de
Vaya pues a continuación, la reproducción íntegra
del citado artículo de prensa:
“Es bien sabido
que los pueblos que han sido conquistados y colonizados, se caracterizan
psicológicamente por una serie de rasgos personales y pautas de comportamiento, que pueden ser agrupadas dentro de la
etiqueta “Síndrome del Colonizado”.
Existen varios trabajos en los
que se analizan las características psicológicas del pueblo canario. En tal
sentido, podemos citar “Psicología y vida del actual hombre canario”, de
Pedro Hernández (1978) en «Natura y
Cultura de las Islas Canarias», “Psicología del Hombre Canario” de Manuel Alemán (1980), y “El canario,
un producto de su historias” de Juan Morales González (1982) en «Canarias en el Actual Momento Histórico».
En tales trabajos, se concuerda en señalar como
características psicológicas del pueblo canario
las siguientes: humor, dulzura,
nobleza, humildad, tolerancia, paciencia, aguante, flexibilidad, pacifismo,
desconfianza, miedo, servilismo, resignación, odio solapado, apatía, desinterés, indiferencia, egocentrismo,
hipocondriasis, etc...
Asimismo,
parece existir acuerdo en señalar como rasgo destacable
y bastante definitorio de la forma de ser del pueblo canario su “complejo de inferioridad”, esto
es, la tendencia a infravalorarse, a considerar como superior todo lo foráneo
por el mero hecho de no pertenecer a su entorno. Esta subestimación de si mismo y hasta cierto punto autodesprecio,
es uno de los elementos más típicos de esa personalidad propia de los
pueblos colonizados.
En los trabajos antes aludidos, se coincide
en indicar que la personalidad del pueblo canario es inmadura y que se hace necesario un esfuerzo
de superación de ciertos rasgos marcadamente negativos. Ahora
bien, a mi juicio, no se ha ahondado suficientemente en cuál podría ser
el proceso a seguir, para lograr esa recuperación, maduración o liberación
psicológica.
Los trabajos hasta ahora se han centrado sobre todo en
análisis y descripciones de la psicología del pueblo canario, pero poco han
apuntado sobre posibles alternativas a la situación actual. El trabajo de
Manuel Alemán se centra en ofrecer una
salida eminentemente psicologicista,
es decir, propone el iniciar
un proceso psicoterapéutico y educativo a gran escala, que permita mejorar la situación
presente. Por el contrario, el ensayo de Juan Morales aporta una perspectiva distinta, y es la
de ligar el desarrollo psicológico con condicionantes políticos, administrativos
y económicos.
El pueblo
canario como cualquier pueblo, es un producto de su historia. En tal
sentido, la conquista y la colonización han supuesto un proceso objetivo y
obligado de mestizaje, por la convergencia y fundición de la cultura aborigen y
foránea. En este proceso de mestizaje, a pesar
de que la política colonial ejercida por
España ha tratado de negar toda
importancia o pervivencia de lo autóctono, hay que reconocer, y así lo acreditan variados estudios, que tanto cultural como biológicamente, lo aborigen,
lo prehispánico y lo
guanche poseen un peso específico muy
considerable en esa mezcla que se genera y que ha dado
lugar al actual pueblo canario.
Asimismo, la
conquista y la colonización también han supuesto
un proceso subjetivo mediante el cual se enfatiza aquella parte de la mezcla (guanche o europea) con la que uno se siente más
identificado. Por tanto, nuestra naturaleza
objetiva como pueblo es la típica del mestizaje, pero nuestra naturaleza subjetiva
está más próxima a lo prehispánico
o a lo hispánico.
En cierta parte
del pueblo canario se ha producido una identificación con los conquistados (guanches), mientras que en otra
parte del pueblo la identificación
se ha hecho con los conquistadores
(castellanos o europeos en general). El
reconocimiento que haga el
pueblo canario, de que sus ancestros se sitúan en uno u otro bando de
la contienda que tuvo lugar durante la conquista, determina una
cierta psicología- Estos dos
tipos de identificación nos pueden
ayudar a comprender las distintas actitudes que suelen convivir
en el pueblo canario respecto así mismo, a su futuro como pueblo y respecto a
otros pueblos.
Una clara
manifestación en lo político, de ese doble proceso de identificación, la
encontramos en las distintas opciones políticas que se defienden para Canarias. De un lado tenemos a los autonomistas
que se sienten plenamente españoles y
europeos, defendiendo por tanto un
“desarrollo” político y económico, estrechamente ligado y siempre
tutelado por España y Europa. Por otro lado, nos encontramos los nacionalistas,
que nos sentimos más canarios que ninguna otra cosa, y que subrayamos la necesidad de ahondar en la identidad de lo canario, postulando en
consecuencia un desarrollo profundamente independiente.
Es preciso señalar, que en base a
datos sociológicos de los que se dispone, existe una relación entre tipo de identificación y clase social, esto es, en la burguesía canaria
la identificación se ha producido fundamentalmente con el vencedor,
mientras que en la clase
trabajadora canaria la identificación ha
sido con el vencido.
Una
identificación con el conquistado,
lógicamente lleva a una psicología
caracterizada precisamente por esa
“inferiorización”, por el pesimismo, por la resignación ante una fuerza superior e
invencible, por la ira reprimida, y en definitiva, por una moral de
derrota. Para esta parte del pueblo canario, que vive consciente o
inconscientemente tal tipo de identificación, no cabe duda que la superación de
tal situación humillante sólo pasa por
la recuperación de la libertad y de la independencia como pueblo.
El tipo de
identificación que se haga es tan importante, que España
durante sus cinco siglos de dominación
colonial, consciente de ello, ha evitado a toda costa que el pueblo
canario conociera su propia historia y se pudiera identificar con sus verdaderos
antepasados los guanches. Aún en la actualidad, los escolares canarios
continúan sin conocer y estudiar la
vida pasada de los guanches, lo que fue el largo proceso de la conquista militar y violenta, y lo que supuso
posteriormente la esclavitud, sometimiento y colonización. España es tan
consciente de lo tremendamente peligroso
que representaría para su dominio y explotación colonial de estas islas, tal
proceso generalizado de identificación, que
siempre estará dispuesta a reprimir brutalmente cualquier intento serio
que se trate de hacer en esa línea.
Por
tanto, para esa parte mayoritaria del
pueblo canario que nos sentimos identificados con nuestros ancestros aborígenes, hay que decir, que
es preciso seguir profundizando en ese proceso
de identificación, que la superación de ese secular “complejo
de inferioridad” como pueblo, y que la maduración psicológica de todos
nosotros, en tanto grupo humano diferenciado de otros grupos, sólo será posible
en conjunción con una verdadera
lucha por recuperar nuestra independencia como pueblo.
En la medida que el pueblo canario protagonice un
verdadero proceso de lucha para conseguir de Canarias un Estado libre,
independiente y soberano, ello derivará en efectos psicológicos positivos.
Ese proceso de conquista de la independencia dará al pueblo canario la oportunidad de recuperar su orgullo y dignidad
como pueblo. Sólo la derrota del conquistador, es decir, la quiebra total del
sistema colonial español de dominación,
podrá hacer que el pueblo canario vuelva a tener confianza en sí mismo,
en su capacidad para autodirigirse, sin necesidad ya de más paternalismos,
dirigismos, ni tutelas.
Por eso, en
definitiva, yo defiendo que para la liberación psicológica del pueblo canario, es preciso la independencia conquistada,
y no, otorgada o regalada”.
Referencias:
Alemán, Manuel. Psicología
del Hombre Canario. Las Palmas de Gran Canaria. Imprenta Pérez Galdós.
1980.
Hernández Hernández, Pedro. Psicología y vida del actual hombre canario. En, Natura y Cultura de las Islas
Canarias. Santa Cruz de Tenerife. Litografía
A. Romero, S.A. 1978.
Morales González, Juan. El
canario, un producto de su historia. En, Canarias en el Actual Momento
Histórico.
Caracas. Litografía Melvin. 1982.
* Profesor Titular de