EL CENTINELA

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Por Jose Almeida Afonso

En una sociedad auténticamente democrática el ejercicio de la libertad de expresión y de opinión debería ser una práctica cotidiana y natural. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos está recogido como un derecho fundamental e inalienable: una conquista recogida en lo formal pero que en la realidad deja mucho que desear.

Si ya en España los medios de ¿comunicación? -televisión, prensa, radio y ahora y cada vez más internet- están controlados descaradamente, descaradamente manipulados por los poderes fácticos de las mafias financieras y políticas, principalmente, en una colonia como es Canarias ese control y esa manipulación es aún más que evidente, aunque muchos se empeñan -cada día más en vano- en hacernos creer lo contrario.

Con el bombardeo diario de esos mismos medios de ¿comunicación?, se nos ha hecho creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles, se nos ha hecho pensar que nunca antes habíamos disfrutado de tanta libertad, bienestar y progreso.

Son demasiados los oscuros intereses creados, como demasiados son los obstáculos para desenmascarar a sus principales responsables.

No tienes mas que pararte un momento y observar la realidad cotidiana del mundo para darte cuenta y comprender que el ser humano no está educado para la solidaridad, la justicia y la libertad, sino para el egoísmo, la esclavitud y la ignorancia.

La cobardía, el miedo, la sumisión y la ignorancia son las principales constantes que destacan en todos los pueblos, razas y continentes. La capacidad de reaccionar frente a las guerras, las injusticias, el sufrimiento y el dolor de nuestros semejantes está completamente anulada.

Esto nos debería hacer reflexionar seria y profundamente sobre nuestro papel, el papel de cada uno en este, cada vez más, agónico y decadente mundo.

Y. ¿por dónde empezar? Pues bien podríamos hacerlo por la propia casa de uno. Y la casa nuestra, nuestra Patria es Canarias. Aquí deberíamos empeñarnos todos y cada uno en la lucha por la libertad, por la justicia; y mientras Canarias no se independice, mientras Canarias siga siendo una colonia de España, poco podremos hacer por la libertad y la justicia mundial. Artevirgo. La ALdea. Canarias. Julio de 2006.