CANARIAS LIBRE, CANARIAS SOCIALISTA
Teodoro Santana *
Canarias existe en el espacio y en el
tiempo: no es una entelequia que se mantenga inmune al mundo y a la época.
Nuestro país fue conquistado en la etapa de transición del feudalismo al
capitalismo, cuando se iniciaba la época de acumulación capitalista propiciada
desde la sobreexplotación de las colonias. Canarias perdió luego el barco de
las independencias latinoamericanas, primero, y de las africanas, después. En
cada etapa, la metrópoli compró a la burguesía dependiente con éstas o aquellas
cesiones fiscales y comerciales. Bien cabe entender que tengamos una clase
dirigente que no merece otro calificativo que el de vendepatrias.
Sin embargo, nosotros y nuestro país vivimos ahora inmersos en otra época
histórica: la de la transición de capitalismo al socialismo. En esta batalla de
enormes proporciones, la contradicción principal es en
Canarias la misma que en el conjunto de un planeta que el capitalismo ha globalizado
hasta lo indecible: la contradicción entre el capital y el trabajo.
Independientemente de nuestra voluntad o de nuestras simpatías, no podemos
eludir esa realidad fundamental que zarandea y atraviesa todas las realidades
nacionales y estatales del planeta. Las canarias y los canarios no estamos al
margen de ese proceso histórico. Nuestra ropa se hace en Nicaragua, nuestra
comida en Chile o Alemania, nuestros zapatos en India, nuestros móviles en
Singapur o nuestros televisores en China. Participamos, bien como víctimas,
bien como beneficiarios, del estado actual de cosas a nivel mundial.
Ya explicaba Engels que si la humanidad no avanzaba
hacia el socialismo, avanzaría hacia la barbarie. Y es en este mundo de
barbarie, de guerras por los recursos, de destrucción medioambiental, de hambre
y explotación extrema de la inmensa mayoría de la humanidad, en el que el
pueblo canario, que sufre no sólo las generalidades, sino también las
particularidades canarias del capitalismo, debe decidir su futuro.
Así pues, la contradicción principal en Canarias es, también, la contradicción
entre capitalismo y socialismo. Pero para poder acceder a solventarla, es
preciso solucionar la contradicción que está en primer plano.
Y esta contradicción es la condición colonial de nuestro país, la contradicción
entre independencia nacional y colonialismo.
Es como si tenemos un cordón atado con un nudo doble (dos nudos). Digamos que
el de abajo es el nudo principal. Sin embargo, no podremos desatarlo hasta que
no desatemos primero el que está arriba. Dicho de otro modo: la independencia
nacional es necesaria para poder adoptar soberanamente el camino al socialismo.
En sentido más estricto, cabe hablar que el colonialismo es la forma que adopta
el capitalismo en Canarias en el actual periodo histórico, de forma que, en la
práctica, las dos contracciones están anudadas en una sola.
La burguesía canaria vive de los márgenes de la intermediación y de los
recursos fiscales puestos a su disposición por el régimen colonial. Oponerse al
colonialismo, defender la independencia nacional, sería su suicidio como clase.
Por eso no puede haber un independentismo de derechas, salvo como fenómeno marginal
protagonizado por personajes que no pertenecen a la clase dominante.
En cambio, objetivamente, para la inmensa mayoría del pueblo canario el
Socialismo sí da respuesta a sus intereses como trabajadoras y trabajadores y
como pequeños empresarios sometidos a las condiciones leoninas de las
multinacionales y de la burguesía colonial. Y para avanzar al socialismo, para
poder tomar medidas revolucionarias que rompan con la legalidad capitalista
impuesta desde Bruselas o Madrid, el pueblo trabajador canario necesita
capacidad soberana para legislar. Es decir, independencia nacional.
En definitiva, la liberación nacional de Canarias se plantea en la época de
transición del capitalismo al socialismo, y como parte de esa
transición.
(*)
Teodoro Santana es miembro del Consejo Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO