Tribunal de Primera Instancia de Rabat condena al periodista Lmrabet prohibiéndole practicar durante 10 años el periodismo y le multa con 50.000 dirhams
Ha llegado a nuestro conocimiento la noticia de que el periodista marroquí, Ali Lmrabet, fue condenado por el Tribunal de Primera Instancia en Rabat el 12 de abril de 2005 en un juicio que puso en ridículo a la justicia. Según la sentencia del Tribunal, se prohíbe a Lmrabet practicar el periodismo durante 10 años, y se le condena a pagar una multa de 50.000 dirhams.
La sentencia contra él tiene claramente relación con la declaración pública que Lmrabet hizo en Marruecos el 12 de enero de 2005 después de su visita a los campamentos, donde se refugiaron los saharauis que escaparon del Sahara Occidental tras la invasión militar de Marruecos del territorio en 1975. Lmrabet declaró entonces que, contrariamente a las alegaciones orquestadas por el aparato propagandista marroquí, los saharauis que viven en los campamentos de refugiados no están "retenidos en contra de su voluntad" si no que los refugiados, a pesar de las dificultades del refugio, siguen muy unidos a su país y siguen luchando para su liberación.
Aunque Lmrabet no hiciera más que el repetir los hechos objetivos de la situación de los refugiados saharauis, la naturaleza sentencia resulta sintomática de la situación actual de Marruecos. Aparte del hecho de que la sentencia le priva de su derecho a la libertad de expresión, aparentemente garantizado en la Constitución marroquí, la sentencia contra Lmrabet supone que la libertad de expresión en ese país todavía es restringida por la política anti democrática del régimen. Esto también revela claramente que el Marruecos de "democracia", "equidad", "reconciliación" y "reforma", que nos venden actualmente no es más que una ilusión.
Como consecuencia de la frenética campaña que recientemente fue lanzada por los medios de comunicación y organizaciones a favor de régimen para desacreditar a Ali Lmrabet, el dictamen del Tribunal de Rabat ha venido a sellar el destino del periodista, y revela que en el viejo/nuevo régimen en Marruecos todavía se practica el recorte de las libertades fundamentales y la violación de los derechos humanos con impunidad.
No es asombroso, por lo tanto, que el régimen que acaba de negar a Lmrabet su derecho a la libertad de expresión es el mismo régimen que oficialmente ha declarado su rechazo a cualquier solución con el conflicto en Sahara Occidental basado en el principio de autodeterminación, que es una piedra angular de principios democráticos y derechos humanos fundamentales.
El caso de Ali Lmrabet revela, con la esperanza que esto sirva de revelación para los que hasta ahora no han alcanzado a comprender la verdadera naturaleza del viejo/nuevo régimen en Marruecos, que sigue siendo la quintaesencia de un régimen autocrático, totalitario, que abraza el expansionismo y la negación de libertades fundamentales y derechos humanos como eje de la política estatal.
Representación del Frente POLISARIO en Dinamarca.
14 de abril de 2005 (Copenhague)