DESDE EL GUINIGUADA

 

MAGUA Y RABIA

 

Félix M. Arencibia

 

    Lenguas de fuego se tragan nuestros míticos bosques y los refugios de nuestra gente, levantados con miles de sacrificios, que navegan en el mar de angustia, tristeza e incertidumbre. Sólo desiertos negros trazados sobre cenizas agonizantes, quedan como testigos de nuestras valiosas reservas naturales. Doramas Martín anda cabizbajo rumiando su magua y su rabia por lo ocurrido en los bosques y vecindarios de nuestro país canario. No tiene ganas ni de escribir el correo electrónico a ninguno de sus amigos, solo quiere meditar en solitario. Piensa que lo que ha pasado tiene sus responsables directos e indirectos que no serán llamados por ningún juez ni se les juzgará por lo que han hecho o han dejado de hacer. Los políticos resultan la mayoría de las veces impunes ante sus decisiones y gestión, hecho que ocurriría con cualquier ciudadano normal.

 

    Hay responsables de que nuestros bosques se quemen, de nuestra gente hayan puesto en peligro sus vidas y se hayan destruidos sus bienes. La desaparición progresiva de nuestra agricultura y ganadería tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo. Se la ha dejado languidecer abandonada, cuando hace unos años se trasportaba la pinocha de los pinares, las retamas y demás plantas del sotobosque para echarla debajo de los animales y servir luego de estiércol para abonar nuestros campos agrícolas. No había ni rastrojos ni hierbas secas como las hay hoy en muchos terrenos agrícolas abandonados que sobre todo en nuestras medianías son un peligro potencial de producir incendios con riesgo para la integridad de las personas y sus pertenencias.

 

    Hoy en día a los pocos agricultores y ganaderos que quedan se les acosa por cortar una rama, por intentar limpiar el campo y aprovechar para alimentar su escaso ganado. A los últimos ganados no se les ha permitido en pastar en medio de los bosques que ayudaría a mantenerlos limpios. Nuestra agricultura y ganadería se ha llevado a la extinción con la desidia con la competencia desleal del REA. Se subvencionan los productos que vienen de la CE, mientras se desamparan los nuestros.

 

Tenemos reservas de la biosfera, parques nacionales y naturales, pero no se realiza lo necesario para mantenerlos. Por eso piensa que hay responsables directos e indirectos que debería dar cuenta de sus decisiones u omisiones. Por otro lado habría que incentivar nuestra agricultura y nuestra ganadería. Ello nos acercaría a lo que recomienda la ONU para nuestra autonomía alimentaria. Se podría reutilizar para ella las pinochas de los pinares, mantener a raya muchas plantas del sotobosque y acabar con los restos secos de los terrenos agrícolas abandonados de nuestras medianías que aumentan los peligros de incendios en zonas superpobladas. Habría que repoblar en los lugares adecuados no sólo con pinos sino con laurisilva, nogales y castaños. Mientras, deberíamos mantener los bosques y los terrenos abandonados limpios y no poner tantas trabas a los agricultores y ganaderos.

 

http://doramas1924.blogspot.com

 

─ “La desaparición progresiva de nuestra agricultura y ganadería tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo con nuestros bosques y…”