Puerto Rico tiene la fuerza del malojillo
Cuando el opresor cree que lo arrancó, ahí vuelve a nacer

P. Luis Barrios

¿Qué se resolvió el problema de la administración pública en Puerto Rico? Al diablo con ese cuento. Lo que se resolvió fue otro de los síntomas de nuestro colonialismo.

Una vez más quedó al descubierto la penosa realidad que en la mal llamada democracia representativa nuestra los dos partidos colonialistas en el poder, Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP), solo representan los intereses de la clase dominante y las inversiones de las corporaciones extranjeras en nuestra patria.

Ambos partidos -PPD con el 7% de impuesto y el PNP con el 4% de impuesto- presentaron propuestas en donde se le imponía al pueblo la responsabilidad de resolver el problema de la deuda. Esto por supuesto sin tocar en ningún momento a la gente rica o las corporaciones extranjeras que se roban anualmente billones de dólares en ganancias. Esta pequeña estupidez entre ambos partidos colonialistas se utilizó más bien como un teatro político para crear un susto psicológico que ha llevado al pueblo a un pánico colectivo.

Que no se nos olvide que estas dos opciones de un solo partido -administrativamente son los mismos- responden a los intereses de la bolsa de valores en Wall Street. De aquí el permiso que se les otorga en las elecciones para que administren la colonia y de aquí la obediencia absoluta cuando se les ordenó que había que imponerle a deuda al pueblo.

Es por esto que contrario a lo que se está manufacturando como consenso de que ambos lideratos de los dos partidos cedieron a mí me parece que ambos coincidieron en todo momento en que es el pueblo pobre y trabajador de Puerto Rico quien debe pagar la deuda. Para complacer a ambos partidos, quienes no representan los intereses del pueblo, la mediación negociadora de la comisión mixta logró llevarlos al convencimiento que las dos ofertas son rechazadas. Aquí es donde podemos apreciar el teatro político. O sea, la oferta del PPD de un 7% se rechaza y la oferta del PNP de un 4% de impuesto al consumo también se rechaza. O sea, para que los nenes no peleen, mami y papi les traen la nueva oferta. Algo más de un 4% para complacer al PPD y algo menos de un 7% para complacer al PNP. La cifra exacta la sabremos la semana que viene. Mientras tanto, en medio de toda esta complacencia, ¿quién coñazo complace al pueblo?

Ahora con mucha algarabía el presidente de la Cámara de Representantes (José Aponte), el Presidente del Senado (Kenneth McClintock), ambos del PNP y el gobernador (Aníbal Acevedo Vilá) del PPD, le informan al pueblo que gracias a la intervención de la comisión mixta han llegado a un acuerdo. Al cierre de esta columna la cifra es completamente secreta porque el pueblo no debe de enterarse. A esto le llaman dizque democracia participativa, en donde solo participan la gente rica. Esto por supuesto se decidirá, para poner en práctica una vez más nuestra democracia representativa, en ambas Cámaras.

Por otro lado, la llamada comisión mixta solo surgió para resolver el supuesto tranque político partidista que existía entre los dos partidos coloniales existentes: PPD y el PNP. En ningún momento esta comisión tenía como propósito el poder buscar alternativas a la crisis en donde no se le impusiera el pueblo la responsabilidad de pagar una deuda de la cual es responsable por un lado el modelo económico colonial y por otro lado quienes toman el poder para robar. De aquí el que ignoraran las propuestas alternas presentadas por el Partido Independentista Puertorriqueño, el Frente Socialista y otras organizaciones laborales, sociales, civiles y políticas de vanguardia. Este asunto de la comisión fue tan superficial que el lidiar con el verdadero problema del modelo económico y la falta de definición del estatus político de Puerto Rico no se podía tocar ni con pinzas.

Por lo tanto, no nos dejemos engañar con este cuento. Hay quienes pensaron que al la comisión mixta tener un matiz de carácter religioso que aquí esto automáticamente resolvía el asunto de la moralidad económica. Esto es pura bazofia del diablo.

Que no se nos olvide que históricamente, por desgracia, las jerarquías religiosas -hay sus excepciones- han estado al servicio de las oligarquías y en nuestro caso en particular también al modelo de la teología opresora de la clase dominante. Es en esta práctica en donde la religión pasa a ser una matriz que parirá una hegemonía ideológica de llevar al pueblo al convencimiento de que es necesario el someterse porque no hay salida a las crisis existentes. De aquí entonces, si el pueblo no resiste, lo que resta es llevar al pueblo a la resignación que deje como resultado la pereza e inmovilidad colectiva.

Lo bueno en todo esto es que históricamente el arte de la resistencia del pueblo de Puerto Rico ha demostrado tener la fuerza del malojillo; cuando el opresor cree que lo arrancó, ahí vuelve a nacer. Esta es la fuerza que construye el proyecto de la paz con justicia.

* P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
lbarrios@jjay.cuny.edu
<12 de mayo de 2006