Malpaso como trapicheo político

Juan Jesús Ayala

Desde el año 1989 se viene especulando sobre Malpaso y el uso que se le quiere dar a los miles de metros que están a su alrededor. Se decía, en ese momento, que se estaba a la espera de ultimar unos trámites burocráticos que covertirían a esta parte de El Hierro en asentamiento de una base de "seguimiento aero-espacial". Y la isla se movilizó para que esto no se llevara a cabo. Por tal motivo, el proyecto estuvo algunos años aparcado pero más tarde lo despertaron y se hizo extensivo aún más con aquella dichosa lanzadera, la que ante la protesta ciudadana que se hizo por las calles de la capital tinerfeña se orilló y no se volvió a hablar de ella, pero lo de Malpaso continuó y continúa erre que erre .

Ante la negativa de los ayuntamientos de la isla y del Cabildo que se oponían a cualquier tipo de instalación civil, ya que se decía que lo que iba en Malpaso sería un simple radar para seguimiento y ayuda de la navegación aérea, el Ministerio de Defensa lo declara "zona de interés para la defensa nacional", con lo que la opinión de la instituciones herreñas quedaba invalidada. Y ahí comienza el trapicheo político que pone a los pies del ridículo a los que en su día dijeron sí al radar y que hoy dicen no. Y los que dijeron no, ahora son partidarios del sí. Como se ve, todo un ejemplo de esperpento y de la desfachatez más escandalosa que se ha visto en política.

Fue el diputado José Segura, hoy Delegado del Gobierno (por cierto nos gustaría oírlo al respecto), el que, mediante una moción presentada en el Parlamento español, de la que tanto alardeaba en la pasada campaña electoral, propuso se aprobara la derogación del Real Decreto de 2002 que declaraba a Malpaso como zona militar. Moción que no se aprobó porque el PP con su mayoría votó en contra. Y ahora -ahí el disparate- cuando se lleva de nuevo a la Comisión de Defensa del Senado para lo mismo, para derogarlo, es el PP el que está a su favor y el PSOE que anteriormente estaba por la labor se suelta con una negativa.

¿Se puede entender esto? Ciertamente desde la lógica y la coherencia se hace muy difícil. Estamos pues en la instalación del ridículo y del descaro más lascerante que ponen en práctica ciertos políticos con tal de no defraudar a los poderes fácticos que operan tras bastidores y que son los que dictan el camino a seguir.

Malpaso no es cualquier cosa para los herreños. Es el lugar por donde transitan las tradiciones y una referencia cultural de suma importancia de la isla y que, además, cuando se considera a El Hierro como Reserva Mundial de la Biosfera que se implante bajo el disfraz que se quiera una base militar, es ya lo único que faltaba para que la isla perdiera sus esencias mas identitarias y quedara a merced, como el resto de las Canarias, de no se sabe qué puntos de mira.

Malpaso y los herreños no se merecen que se juegue con ellos y aunque haya políticos cerriles, la dignidad del pueblo herreño debe quedar salvaguardada y con su grito seguir insistiendo allá donde sea para que el Pico y sus alrededores queden como están. Con sus brumas y sus calores, con sus fríos y sus calimas con los tambores y pitos desparramados cada cuatro años por el sonido de la cumbre y por la ruta ancestral que marcaron los que hicieron posible que la isla creciera. Con todo eso y más debe continuar Malpaso pero nunca ser trapicheo y juguete de guerra de políticos inconscientes, charlatanes y melindres.

Estar en manos de la decisión del ministro de Defensa, Bono, e insistir que se considerara lo que en el Senado se aprobó, una motivación transaccional es una burda maniobra que hace que la sospecha no se vaya, siga pendiente y que todos los enjuagues posibles no cesen. De ahí que el Parlamento de Canarias deba reincidir y manifestarse en contra de lo que se pretende y los demás no bajar en ningún momento la guardia. Porque ahora con la canción monocorde que lo que sucede en el mundo es obra del fundamentalismo islámico nos dirán que hay que estar preparados en todos los frentes si queremos que la paz sea perpetua. La paz se negocia con habilidad y sabiduría, nunca con bombas ni artilugios de guerra disfrazados con la vestimenta de una simple instalación de un radar. Con Malpaso, no hace falta ser un lince, se pretende mucho más que eso, de ahí el trapicheo, la falta de honestidad y la mentira como valor en alza de algunos políticos, a los que no se les cae la cara de vergüenza ni un solo minuto.