Mamandurria municipal
Ángel Isidro Guiméra Gil
Los sueldos del ayuntamiento de Santa Cruz son un escándalo. El despilfarro y la desvergüenza, cogidos de la mano, tienen atónitos a los santacruceros. No existe justificación alguna para tamaña desfachatez. Más de trescientos millones de las antiguas pesetas van a parar todos los años a los bolsillos de personas de confianza del alcalde y su equipo. Los beneficiados y protegidos son cincuenta y tres. Entre ellos figura un ex alcalde, una ex concejala del PSOE, periodistas y dirigentes del movimiento vecinal y, en general, amigos fieles y leales servidores. Al final de la legislatura se habrán embolsado cerca de mil trescientos millones de pesetas, para entendernos. Casi nada. Y tanto dinero ¿a cambio de qué? ¿de asesorar? ¿asesorar en qué? ¿se puede derrochar así el dinero de todos? Lo dicho, un escándalo.Si comparamos el personal de confianza y asesores del Cabildo, con el Ayuntamiento de Santa Cruz, veremos cómo el primero, con un ámbito territorial y competencial mucho mayor, destina a este capítulo menos de la mitad que el consistorio municipal, es decir, ciento cincuenta millones cada año. ¿Cómo se explica esto?
Mi compañera en el Ayuntamiento, Odalys Padrón, una concejal modélica y trabajadora donde las haya, que trae de cabeza al equipo municipal de gobierno, se empeñó hace muchos meses en conocer debidamente quiénes eran, con nombres y apellidos, y cómo se repartían esas 53 personas de confianza la tarta anual de 1.892.717,8 euros. Era su obligación, en defensa de los habitantes de Santa Cruz. Necesitó varias preguntas y una moción para que finalmente el equipo de gobierno, que se resistía a dar los datos, tuviese que hacerlo. Gracias a ella, y al celo profesional de Humberto Gonar, pudimos conocer los asesores a sueldo.
Y lo anterior viene a coincidir con el debate plenario sobre el Plan Económico Financiero 2005-2008 que pretende, en aras de viejos y nuevos proyectos de la Alcaldía, vaciar y endeudar en muchos miles de millones las arcas municipales que hasta este momento se encuentran saneadas.
Una de las operaciones financieras previstas es la venta de Emmasa. Emmasa es una empresa municipal económicamente rentable que, de la mano de un tinerfeño ejemplar, Juan Alfredo Amigó, se ha ganado la admiración y el afecto de todos los que vivimos en Santa Cruz. Venderla, por simplificar, es un disparate. Nadie entiende ni comparte esa medida. Y las familias, sencillas y trabajadoras de Santa Cruz, que apenas saben de política, se preguntan en estos momentos ¿Para qué vender una empresa que proporciona beneficios al Ayuntamiento? Si necesitan dinero ¿ por qué no reducen a media docena el personal de confianza y asesores, ahorrándose con ello cientos de millones todos los años? ¿En qué consiste para el equipo de gobierno el sentido de la responsabilidad?.
Por otra parte, y dejando al margen los sustanciosos sueldos del grupo de gobierno en el Ayuntamiento de Santa Cruz (916.732,75 euros), y de su alcalde, que es el cuarto más elevado de España -hecho muy significativo, por cierto- hemos de preguntarnos, en relación con este personal de confianza ¿Qué pinta un periodista como don Jorge Bethencourt en la Gerencia de Urbanismo, percibiendo todos los meses más de medio millón de pesetas por un supuesto asesoramiento? ¿Y para qué sirven los presidentes, sumisos y asalariados, de las asociaciones de vecinos? ¿Es que los vecinos no se dan cuenta de a quién defienden siempre? ¿Dónde se encuentra la preparación y el nivel de conocimiento mínimamente exigibles a estos asesores? Después de más de veinte años gobernando Santa Cruz, los rectores municipales han perdido todo el respeto y la consideración que merecemos los vecinos.
Publicado en ElDía, 26-06-2005