CANARIAS

Teodoro santana

Ustedes me disculparán que no haya felicitado a nadie en el supuesto Día de Canarias. La verdad es que conmemora una fecha a la que no veo la gracia: la constitución de un parlamento autonómico surgido con las reglas de un autodenominado "parlamento preautonómico", que a su vez se constituyó sin proceso electoral.

El objetivo de tal engendro fue doble. Por una parte, impedir que Canarias accediese a una autonomía de primer rango (la famosa vía del artículo 151 de la Constitución), como Cataluña o Euzkadi. De otro lado, cerrar el paso a la Unión del Pueblo Canario (UPC), tranquilizando así a los poderes fácticos del cierraspaña, que estaban de los nervios.

Desactivada la UPC y amarrado un sistema electoral que garantizaba el dominio del caciquismo de cada isla, los poderosos respiraron tranquilos. Ya sólo quedaba reducir la canariedad a una cosita folclórica, tipo Coros y Danzas de la Sección Femenina, y la autonomía a una fuente de financiación empresarial.

Y en esas estamos. Ya somos unos indígenas buenecitos, con su traje típico y todo. Los niños de papá, que jugaban a ser rojos y nacionalistas, son hoy colocados adultos partidarios acérrimos de la indivisible unidad de España y del sígueme mandando perras que yo sé a quién se las reparto.

Con tanta subvención, los empresarios ya no saben en qué gastarse los cuartos. En veinte años hemos conseguido una inmigración que hace que los nuevos colonos (blancos) sean más del 25% de la población residente, y los canarios una minoría étnica en islas como Fuerteventura y Lanzarote.

Eso sí, se ha canarizado la pobreza. No sólo ocupamos los puestos subordinados en nuestra sociedad, sino que la media de sueldo de un canario es la mitad del promedio de lo que gana un peninsular en las Islas. Batimos los récords europeos de menor ahorro familiar, de no llegar a final de mes, de fracaso escolar, de precarización laboral, de paro, de menores salarios y de jornadas laborales más largas (y sin cobrar horas extras).

El reparto del botín entre los empresarios "amigos" ha alcanzado límites insospechados. El medio ambiente arrasado para que esa burguesía pelotari obtenga esos tremendos beneficios. No va a quedar ni un metro cuadrado de "paraíso".

Nuestra cultura convertida en un paripé para engorde de los afectos al régimen. Y una canción de cuna "El arrorro" como himno para adormilarnos del todo. Y por unanimidad autonómica. Aquel en que digamos basta será, de verdad, el día de Canarias. Mientras tanto, píquenmelo menudo, que lo quiero para cachimba.

(*) Este artículo fué publicado por Teodoro Santana en su columna de los sábados en el periódico La Provincia, antes de ser militante de UNIDAD DEL PUEBLO ni, por supuesto, su Secretario Nacional. Lo reproducimos por su actualidad.