UN MANDATO INOLVIDABLE
Agapito de Cruz Franco
El 25 de abril se cumplió un año de mi
toma de posesión como concejal por IpO-Los Verdes en el Ayuntamiento de
Cuando llegué me propuse diferenciar lo
personal de lo político, democracia crítica pero sin enfrentamientos, potenciar
el programa verde votado por los orotavenses e
intentar en mi grupo, un trabajo en equipo conectado a su asamblea. He conocido
el Ayuntamiento por dentro y aportado, o colaborado, en más de 50 mociones o
iniciativas aprobadas en un 90%. Algunas difíciles como la referente al
franquismo y sus símbolos, otras en espera o en marcha como el nuevo centro de
Infantil del CEIP Ramón y Cajal o el Albergue en Camino
Chasna. Junto con ello el trabajo en los medios y en
la calle a niveles sociales, educativos o ecologistas y la pena, de que
llegaran trágicamente tarde unas medidas de tráfico reclamadas por la
oposición. Estoy más que satisfecho de haber potenciado actitudes de tolerancia
y trabajo y roto algunos moldes. La valoración positiva la palpo cada día en
Termino este período con la agradable sensación
de haber formado parte en un clima de compañerismo, de un equipo de 21 personas
trabajadoras, con sus fallos y aciertos, con sus políticas coincidentes o no,
aunque con la irrupción, a veces, de actitudes autoritarias que no pertenecen a
estos tiempos. Llevo en mi agenda a una Corporación con quien he mantenido
posiciones iguales, diferentes u opuestas políticamente, pero que no han
impedido el sentarnos luego en una mesa en agradable convivencia.
Agradezco a
Aprovecho para expresar mi opinión como
activista del Movimiento Verde, de que el gobierno del pueblo (demo-cracia), no es que el que gane aplique el rodillo. Las
mayorías absolutas son un cáncer para la democracia -y para el propio partido- donde
las minorías son importantes. El consenso es necesario para hacer los PGO,
desactivar clientelas o intereses empresariales gobernando en la sombra. A ello
ayudarían listas abiertas donde decidiera el pueblo, en lugar de lo que el
partido impone, y sin Ley D´Hont. La política, de
todos modos, la entiendo como democracia directa, sin intermediarios, desde la
sociedad, y no desde las cúpulas y comités de los partidos, mediatizados por
sus dirigentes. Considero posible el municipalismo libertario, pero fuera de
estas maquinarias y nunca más allá de la urbe, por lo que discrepo de quienes
convierten los proyectos municipalistas en Comités Locales.
Creo que en los Ayuntamientos, a cuyo
Organigrama jerárquico me opongo, es posible llegar a la utopía del municipalismo
asambleario, y que la democracia directa -que va más allá de la representativa
o participativa-, puede ser un hecho. Agradezco la invitación de los compañeros
de Corporación de abrirme siempre las puertas, y allí me tendrán, además de por
ellos mismos, porque el Ayuntamiento de