MAQUIAVELO: JUSTIFICAR LO IRRACIONAL
Por Miguel Leal Cruz.
Las elecciones en Irak (celebradas ayer domingo, 30-1-05) en un entorno bélico y terrorista, simultáneamente, ha de ser el preámbulo obligado para este artículo de opinión que no pretende hurgar en los nefastos acontecimientos pasados de los que son responsables grupos o dirigentes. En la página Web de historia aparecen debates que invitan a la reflexión en aquellos que hacemos uso de la historia (o del periodismo). A principios de este mes en uno de ellos se discutía sobre "acto maquiavélico" y que base filosófica encerraba. Otros debatían si era verdad que Maquiavelo se inspiró en Fernado V de Aragón para escribir "El Príncipe".
Efectivamente, Nicolás de Maquiavelo, un italiano del siglo XV, en el deslumbrar de la cultura renacentista que ya implicaba cierta libertad de expresión (a pesar del control exhaustivo e inquisitorial de reyes o autoridades eclesiásticas), escribió un tratado que resulta polémico hasta en nuestros tiempos por su contundente finalidad: el antes referido Príncipe (Se inspiró en Fernando de Aragón y en la eficaz unidad española de los RR.CC, frente a la desmembración de la Italia del momento). Justificaría cualquier conducta para la protección regia o institucional y en la que cualquier metodología (incluso irracional) era válida.
Con estos postulados filosóficos y sus conclusiones finales se acuñaría la fórmula que desgraciadamente acompaña la actuación de los gobernantes desde aquel momento (y desde siempre, claro) en sus actuaciones o decisiones ejecutivas. No siempre siguiendo una postura lógica, sino más bien bajo el efecto de aspectos ideológicos, políticos, religiosos e incluso culturales, y muchas veces desde un proceder que reviste mayor gravedad aún: los personales y despóticos. Esta forma de hacer política será llamada "maquiavelismo" o "acto maquiavélico", en cuanto explicita que cualquier medio, y en cualquier momento cronológico de la historia, justificará el fin que se pretende conseguir cueste lo que cueste.
En dicho proceder injusto han incurrido casi todos los sistemas políticos, gobernantes, incluso democráticamente elegidos, dictadores y toda suerte de personajes revestidos de autoridad. ¿No constituyó un acto maquiavélico las masacres llevadas a cabo, entre otros por Robespierre, Napoleón, Weyler, Hitler, Franco, Stalin, Mao, Castro ... (unos a favor de una determinada causa, otros para destruir las ideas comunistas y otros para potenciar regímenes económico-personales) etc.
La Administración norteamericana, por citar sólo una de tantas, en diferentes momentos y a sabiendas, pero con un fin preconcebido, permitió (según se desprende de opiniones de ciertos escritores o periodistas norteamericanos contemporáneos a los hechos o posteriormente): la destrucción del fuerte El Álamo, voladura del Maine, hundimiento del vapor Lusitania, Peart Harbor, Hiroshima y Nagasaki, Golfo de Tonkín,... No obstante, por sus actuaciones en el exterior, está considerada como "el gendarme que precisa el mundo" y en diferentes ocasiones ha impuesto una paz necesaria en aquellos lugares del planeta que constituían peligro para la estabilidad universal. Ambas guerras mundiales, Indochina, Oriente Medio, y otros muchos lugares que ya fueron testigo de intervenciones precisas. Destrucción y muerte que acompaña al proceso de gestación de la misma Historia en todo momento (incluso antes de Maquiavelo), para poder justificar el fin que conciben o pretenden los detentadores del poder. Por tal motivo es recordado aquel que confirmó y justificó dicho proceder: un oscuro escritor italiano de Renacimiento de personalidad difícil.
Pero plasmó en este polémico libro una idea con la normativa que será usada para el ejercicio de su más feroz aplicación y con la crueldad que pueda derivarse de cualquier política autoritaria y sin control. Pero el problema se agudiza cuando son grupos terroristas los que, sin estar constituidos en poder institucionalizado, hacen uso de aquella consigna ideada por el autor renacentista: poner en práctica cualquier medio o acción terrorista (bastante fácil para ellos por que actúan desde la sombra, mientras los servicios policiales tienen limitados medios e información, aspecto éste conocido por todas las policías del mundo), para obtener un determinado fin. Bakunin y su catecismo revolucionario-terrorista, el venezolano Illich Ramírez a) El chacal, integrantes de las Brigadas Rojas, Ira, Eta,Al Qaeda, entre otros, a los que se han de sumar los aparecidos en el mundo islámico, ahora más que nunca. El peligro se hace preocupante cuando estos grupos carecen o pierden "la cabeza pensante o cerebro dirigente" por diversos motivos, para pasar a la actuación libre y personal o peor aún cuando hay división de criterios en la táctica a seguir para los objetivos de dichos grupos a veces en enfrentamiento abierto.
Es aquí donde la consigna maquiavélica toma visos de peligrosidad extrema para este momento en que cualquier sistema técnico o de armamento sofisticado, incluido el atómico, puede estar al alcance de estos idealistas y fanáticos grupos que, además, creen estar revestidos de total legitimidad o la creencia que gozarán de de un paraíso eterno cuando mueren por Alá según determina el islamismo.