MARTINGALEOS
DE
Fidel
Campo Sánchez
Ante lo acontecido con
Que según nos dicen personas de nuestra confianza, no
fueron 145 los votos favorables sino 125 y que en éstos están incluidos, para
mayor desvergüenza, los 30 de
Para esta operación, bastante maquiavélica a lo burdo
e intolerable, han tenido presente que el poder es: la capacidad de obligar a otros obediencia orgánica franquista. En esa sui géneris
interpretación del “poder” rechazan cualquier norma ética o moral a favor de
sus intereses personales totalitarios o de grupo. Estos individuos para poder
tener el poder político del Partido en sus manos, deben antes estudiar a la
gente, a toda la gente y no solo a la que les conviene y que, además, les sea
fácilmente domesticable para continuar como partido único en lo universal.
Vivir éticamente es vivir bien. Y vivir bien consiste
en saber vivir. En la vida debemos saber ser buenos y no malos, ser buenos para
el bien.
La diferencia entre ética y moral, según san Agustín,
es muy simple y sencilla si los que tienen como “oficio” el de político lo
leyeran, al menos una vez cada tres o cuatro meses. La ética que consiste en
normas que dicen lo que está bien o mal y en aprender para no ser “gilipollas”,
según creemos actúan grandes mayorías de políticos. Y la moral de la que
también adolecen, las mesnadas de los Abreu, consiste en comportamientos que
guían a la norma para hacer el bien que desconocen esos valedores de
comportamientos nada morales
San Agustín, obispo y teólogo, fue un bereber de Argelia, hijo del pagano Patricio y Santa
Mónica, su madre, de quien últimamente nos estamos inspirando para nuestros
comentarios como hombre ejemplar de extraordinaria inteligencia, quien supo
integrar el pensamiento pagano al cristianismo y, en especial la filosofía
platónica, sobre mentalidades europeas, sosteniendo que el conocimiento
intelectual es una acción en nosotros, consistente en la verdad para llevar a término
soluciones simples a problemas complejos que, lamentablemente, los del PSOE
lagunero, ante las inutilidades puestas de manifiesto por los señores Alemán y
Rodríguez Fraga, deben llevarse a instancias superiores para que el
desprestigio no vaya más en aumento y podamos dejar de pensar que todos los
partidos políticos son iguales a la hora de pisotear nuestras ideologías.
Y puesto que nos inspira San Agustín decimos: Nadie
puede ser perfectamente libre hasta que todos lo seamos y, añadimos aunque los sociatas no lo deseen.
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